
Dormir no es solo cerrar los ojos, durante la noche, el cerebro activa procesos que regulan la memoria, las emociones y funciones vitales del organismo. Cuando ese ciclo se altera, pueden aparecer problemas como fatiga crónica, dificultades cognitivas o incluso enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
Desde hace más de dos décadas, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos ha impulsado un espacio especializado para estudiar y atender estos trastornos. Se trata de la Clínica de Trastornos del Sueño, hoy conocida como Laboratorio del Sueño, un proyecto académico y clínico que desde 2004 trabaja en el diagnóstico, investigación y tratamiento de problemas relacionados con el descanso.
El laboratorio nació dentro de la Unidad de Servicios Psicológicos de la universidad, bajo la dirección del investigador Fructuoso Ayala Guerrero, considerado pionero en el estudio del sueño en México. Desde el inicio se planteó como un espacio interdisciplinario donde especialistas en psicología, neurología y neumología colaboran para abordar distintos trastornos que afectan la calidad del sueño.
En sus instalaciones se realizan estudios especializados como la polisomnografía, una técnica que permite registrar múltiples parámetros fisiológicos durante la noche, entre ellos la actividad cerebral, los patrones respiratorios y la actividad muscular. Este tipo de análisis permite detectar padecimientos como el insomnio o la apnea obstructiva del sueño.
En 2018, el espacio reabrió sus puertas dentro del Centro de Investigación Transdisciplinar en Psicología (CITPSI), y en 2019 se transformó formalmente en Laboratorio del Sueño, tras recibir financiamiento del entonces Conahcyt, lo que permitió adquirir tecnología de última generación para estudios clínicos y de investigación.
La pandemia de covid-19 representó uno de los mayores retos para el laboratorio, la suspensión de actividades presenciales obligó a replantear la atención mediante un modelo híbrido que combinó consultas virtuales y colaboración con especialistas externos para mantener el seguimiento de pacientes.

Entre 2014 y 2024 el laboratorio brindó atención a 290 personas y realizó 54 estudios de polisomnografía, lo que afianzó su papel como un referente regional en el estudio de los trastornos del sueño.
Además de la atención clínica, el laboratorio funciona como un espacio de formación para estudiantes de licenciatura y posgrado en psicología, así como un centro de investigación donde se han desarrollado estudios sobre sueño y salud emocional, trastornos en niños con espectro autista y otros temas vinculados con el bienestar mental.
Actualmente, el equipo académico impulsa nuevas estrategias para fortalecer el proyecto, entre ellas cursos especializados para profesionales de la salud y campañas de sensibilización sobre la importancia de mantener hábitos de sueño saludables.
La experiencia acumulada en más de veinte años muestra que el descanso nocturno no es un lujo, sino un factor clave para la salud colectiva.
*El artículo completo se publicó en el N° 55 de la revista Inventio de la UAEM.

