La cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes y acciones que promueven el respeto, la igualdad y la convivencia pacífica entre las personas. En la universidad, este concepto es fundamental para prevenir la violencia y construir espacios seguros para toda la comunidad. El Protocolo para la Cultura de Paz, Prevención y Atención de las Violencias impulsado por la Unidad de Género, Igualdad y No discriminación de la UAEM establece diferentes acciones para lograrlo. 

Como parte de estas acciones, el documento señala que la universidad debe impulsar estrategias educativas y de sensibilización para que la cultura de paz forme parte de los procesos de enseñanza, investigación y responsabilidad social. A través de sus diferentes áreas académicas y administrativas, la institución busca fortalecer la formación en temas como la resolución pacífica de conflictos, los derechos humanos, la igualdad y la inclusión. 

El protocolo también plantea la importancia de generar conocimiento y actividades culturales relacionadas con la paz, además de promover vínculos de investigación con otras instituciones. De esta manera, la universidad busca que la cultura de paz se convierta en un eje transversal dentro de la vida universitaria. 

En materia de prevención, se establecen diversas medidas para evitar la discriminación y la violencia. Entre ellas se encuentran la capacitación de estudiantes, docentes y personal administrativo para identificar y atender estas problemáticas, el uso de lenguaje inclusivo y no sexista, y la difusión de mensajes institucionales de “cero tolerancia” ante cualquier forma de violencia. Asimismo, se promueve el respeto a la diversidad y la igualdad de oportunidades para todas las personas, sin importar su origen, identidad, orientación o condición social. 

El protocolo también introduce el concepto de provención, que se refiere a preparar a las personas con habilidades que les permitan enfrentar los conflictos antes de que se conviertan en situaciones de violencia. En este sentido, se destacan herramientas como la comunicación asertiva, el diálogo, la escucha activa, el trabajo en equipo y la toma de decisiones colectivas. 

Otro aspecto importante es la corresponsabilidad de los cuidados dentro de la comunidad universitaria. Esto implica que todas las personas participen en la construcción de una red de apoyo basada en la empatía, el respeto y la colaboración, con el objetivo de fortalecer un ambiente seguro y solidario. 

Finalmente, el protocolo contempla la mediación como un mecanismo para resolver conflictos de manera pacífica. Este proceso permite que las partes involucradas dialoguen y lleguen a acuerdos voluntarios que favorezcan la convivencia y la construcción de soluciones conjuntas. 

 En estos tiempos complejos, donde la violencia permea todo tipo de espacios, la cultura de paz plantea una pregunta fundamental: ¿cómo transformar el conflicto en oportunidad de diálogo y construcción colectiva? 

La Jornada Morelos