

En apenas dos años, Morelos pasó de ser un estado con presencia casi nula de mujeres al frente de los núcleos agrarios a convertirse en un referente nacional. Saltando de dos mujeres en puestos de liderazgo en 2022, a 23 de acuerdo con el Registro Agrario Nacional (RAN) para el 2025. Un avance que no es fortuito ni aislado, sino resultado de una estrategia institucional sostenida y de la organización de las propias mujeres agrarias.
Así lo explica la Dra. Gabriela Rangel, directora general de la Dirección de Igualdad de Género en la Propiedad Social de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), en entrevista exclusiva para Plaza. “Nuestra tarea es impulsar espacios de participación para las mujeres en todo el país. En Morelos se dieron condiciones que no vimos en otros estados, mujeres interesadas en organizarse, una Procuraduría Agraria comprometida y un trabajo constante del RAN. Por eso hoy podemos decir que es un ejemplo para el país”, afirmó.
Un rezago histórico en titularidad de la tierra
Hasta la década de los setenta, recuerda Rangel, las mujeres solo podían ser titulares de derechos agrarios si eran viudas o jefas de familia. “Aunque esa restricción legal se eliminó hace más de 50 años, el avance había sido lento, en 1970 apenas uno por ciento de las personas con derechos agrarios eran mujeres”, expone.
A partir de la creación del área de género del RAN en 2022, “se ha observado un incremento en la participación de mujeres con alguna calidad agraria”. Hasta agosto de 2025, esta cifra se ubicó en 28% a nivel nacional, lo que representa aproximadamente 1.5 millones de mujeres en todo el país reconocidas en algún núcleo agrario como ejidatarias, comuneras, posesionarias o avecindadas.
Morelos se ubica ligeramente por encima de la media nacional: “En 2022 contaba con 19 mil 851 mujeres con derechos agrarios; para 2025 la cifra ascendió a 20 mil 912, de los 70 mil 116 sujetos agrarios registrados en el RAN, representando el 29.8 por ciento”. Si bien Morelos presenta un alto nivel en mujeres con certeza jurídica sobre la tierra en comparación con otros estados, “casi no las hay ocupando puestos de liderazgo. En la cuna del agrarismo hay muy pocas comisariadas”, aseveró.

Sin embargo, el verdadero cuello de botella está en los órganos de representación. “De 232 núcleos agrarios, solo150 inscribieron sus asambleas de elección al RAN; y de esas solo dos tenían mujeres presidentas en 2022, lo que equivalía a 1.3 por ciento. Hoy, ese porcentaje ronda el 14.3 por ciento, con más de veinte mujeres al frente de comisariados. […] No se trata solo de que haya más mujeres titulares, sino de que ejerzan el poder de decisión”, subrayó la directora general.
La Red de Mujeres Agraristas
El punto de inflexión que impulsó este aumento fue la creación de espacios exclusivos de encuentro entre mujeres interesadas en conocer sus derechos agrarios. A través de la primera reunión virtual en la que participaron cerca de 150 mujeres de 27 estados de la República en octubre de 2022, se acordó la creación de la Red Nacional de Mujeres Agraristas. “Ese primer vínculo logró establecer un diagnóstico real de la participación social, donde hallamos que el sector agrario no trabaja con mujeres ni con grupos exclusivos de mujeres”, y en segundo lugar, “la alta demanda de ellas por información y capacitación sobre sus funciones y cargos dentro de los ejidos”.
Para febrero del 2023, las mujeres en Morelos ya se estaban organizando y convocaron a una primera reunión presencial, donde muchas de ellas se conocieron por primera vez y compartieron experiencias sobre las resistencias que enfrentan dentro de sus comunidades. “La mayoría de los titulares de la tierra son varones de avanzada edad con costumbres arraigadas, lo que dificulta la transmisión de la tierra y la participación femenina. Incluso hay mujeres que no se animan a participar por no haber tenido la posibilidad de salir del ámbito doméstico, y les cuesta aceptar que otras compañeras ya lo hagan”, explica.
Sin embargo, esas barreras no detuvieron al sector morelenses. Ese proceso desembocó en la consolidación de la Red de Mujeres Agraristas de Morelos, una de las más activas del país, que hoy reúne a más de 150 integrantes y que celebró recientemente su segundo encuentro estatal en Chalcatzingo, Jantetelco.
La paridad de género es ley
Aunque la Ley Agraria, en su artículo 37, establece la paridad en los órganos de representación, la realidad dista de ese mandato. A nivel nacional, la participación femenina en comisariados sigue por debajo de la mitad, y en muchos casos la paridad se cumple solo en cargos menores. “Muchas veces ponen a las mujeres como suplentes para cumplir la norma, pero así no ejercen el cargo. Lo valioso que está pasando en Morelos es que las mujeres son titulares, electas y reconocidas en asamblea”, enfatizó.
“Es importante que haya áreas particulares en las instituciones que se aboquen al tema de género e impulsen políticas públicas para lograr la igualdad, porque la reducción de la brecha ha tardado mucho tiempo y sigue siendo muy amplia”, añade.
Las mujeres somos como el café
“Aquí en mi pueblo ya le están bajando al machismo”, platica Emelia Pineda Díaz comisariada de Ocuituco desde hace dos años. “Fuero los ‘señores’ los que me buscaron para que yo los representara y pues me sentí segura, libre y acepté; al principio fue difícil adaptarme y ellos a tener una comisariada, pero los escuché, platicamos, atendí sus necesidades y hemos trabajado de la mano”.
Entre los trabajos de Emelia Pineda Díaz destaca la siembra de cinco mil árboles en el ejido, la gestión y distribución de abono, así como el proceso de sucesión de tierras destinado a la Universidad Intercultural. Para 2026, realizarán el saneamiento de la presa local, afectada por la proliferación de lirio acuático.
Desde su llegada ahora más mujeres están “empoderadas”, exigiendo que se les reconozca también, “este año tenemos una lista de 15 mujeres a las que les vamos a ayudar para meterlas como avecindadas y posteriormente como ejidatarias”, afirma. Pero, “el principal desafío sigue siendo la aceptación directa del hombre, nos miran de reojo”, admite. “Para mí no fue tan complicado porque tengo criterio propio, mi decisión. Soy una viuda de 68 años, he vivido mucho y por eso soy plena al hablar. Hay mujeres atrás del hombre que son capaces de hacer muchas cosas, pero no tienen el carácter o no tienen la libertad. Cosa que yo así estuve estancada por muchos años, hasta que fui libre”.
“yo quiero que Ocuituco floreciera como lo hace el durazno, el aguacate, la granada, la ciruela, lima, higo, todo lo que sembremos. Pero necesitamos apoyo del Gobierno para que se reconozca a la mujer y no dejar caer al campo. Nosotras tenemos fuerza, nosotras no queremos bajar la guardia”. “En el RAN he encontrado mujeres muy chingonas, que han demostrado ser más fuertes que un hombre. Porque las mujeres somos como el café, a donde vamos dejamos nuestra esencia”, sostiene.
La primera líder ejidataria de Mazatepec
Yetzin García Toledo de 38 años es la primera mujer comisariada ejidal en Mazatepec, ella llegó al ejido tras el fallecimiento de su papá. “Yo vivía en Colorado. Soy licenciada en gastronomía y mi vida no tenía relación directa con el campo. […] Regresé con mi hermana y empezamos a hacernos cargo de los cultivos que él dejó: caña de azúcar, sorgo y maíz forrajero, que es lo que más se siembra en esta zona del sur poniente. Poco a poco fui conociendo las parcelas y le agarré el cariño”.
En octubre de 2024 cuando ganó las elecciones ejidales “había escepticismo, incluso comentarios directos de ‘cómo una mujer nos va a mandar’, las primeras asambleas fueron tensas, pero con el tiempo la gente empezó a confiar y a participar”. A su llegada, Yetzin empezó a platicar con los productores, aprender de la Ley Agraria, y con apoyo de la Procuraduría Agraria empezó a plantear proyectos claros. “Desde entonces el trabajo ha sido demostrar con hechos”, señala.
“En mi planilla hay paridad, mi secretaria y mi tesorera son mujeres, y cada vez hay más participación femenina en las asambleas; ya no es el marido el que decide, ahora ellas opinan, preguntan y toman decisiones sobre sus parcelas”. “El machismo sigue presente, pero hoy se enfrenta con organización e información. Mazatepec es un ejido pequeño, pero con una comunidad participativa. Yo sigo apostando al campo, porque sin el campo no hay vida, no hay alimento, no hay futuro. Y si hoy más mujeres se están animando a participar y a decidir, entonces el cambio ya empezó, aunque todavía falte camino por recorrer.”
El séptimo sentido de las mujeres es la inteligencia
Con diez años en la defensa de la tierra, Janet Picaña Castillo, comisariada del ejido de Bonifacio García en Tlaltizapán, se ha consolidado como una figura clave en el sector agrario del centro-sur de Morelos. Su labor se distingue por el firme compromiso de no guardar silencio ante las injusticias, lo que le ha valido el respeto entre los 15 comisariados del municipio. “Soy productora cañera y esta es la tercera vez que ejerzo el cargo porque he demostrado con resultados. Aquí, como en muchos ejidos, durante años se normalizó que las decisiones se tomaran en cantinas, sin orden, sin información y muchas veces sin rendir cuentas”.
Ganadora de la medalla Emiliano Zapata al mérito agrario, Janet Picaña Castillo ha sido tres veces comisariada ejidal desde 2013; expresidenta de Agrofilo, donde gestionó apoyos de la CONAGUA tras los daños del sismo de 2017; supervisó 54 obras de infraestructura durante sus dos periodos en la Asociación de Oficiales de Riego; actualmente capacita a productores en 17 estados a través de la ANUR y representa a Morelos en congresos nacionales y ante la ATAM.
Ser mujer al frente no ha sido fácil, confiesa Janet: “A muchos no les gusta que una mujer tome decisiones. Yo leo, me informo e investigo, cuando se habla con seguridad, nadie te calla ni humilla”. “Yo comparto lo que aprendo con todos, porque entre más sepamos, mejor vamos a trabajar. En la Red de Mujeres Agraristas he encontrado un espacio donde no competimos, nos ayudamos. Creo que lo que más hace falta para que más mujeres participen no son solo apoyos económicos, sino capacitaciones que les quiten el miedo. Yo siempre les digo ‘sacaste adelante a tus hijos, entonces puedes con un ejido’. Muchas veces el límite no está afuera, está en la cabeza, porque así nos enseñaron”.
“A las mujeres les digo que no se queden en cargos secundarios, que se capaciten y que confíen en su palabra; que piensen en sus hijas, muchas veces los derechos se heredan automáticamente a los hombres, sin cuestionarlo. Las mujeres cuidamos la tierra, la trabajamos y pensamos a largo plazo. Yo ya dejé claro cómo quiero que se repartan mis derechos y mis bienes, y lo hice con conciencia. Eso también es empoderarse: decidir hoy para que mañana nuestras hijas no tengan que empezar desde cero. Nosotras mismas formamos a las nuevas generaciones y para saber mandar hay que saber hacer, entrarle cuando haga falta. No por ser mujer, sino porque así debe ser. El campo necesita compromiso, conocimiento y corazón. Y de eso, las mujeres tenemos de sobra”.
El trabajo sigue
A pesar de los avances, el camino sigue siendo largo, retoma Gabriela Rangel, “persisten vacíos legales, como la ausencia de la cotitularidad de la tierra, y obstáculos administrativos que dificultan el acceso a apoyos. Además, la alta edad promedio de los titulares agrarios y la falta de listas de sucesión generan conflictos que afectan directamente a las mujeres”.
Otro desafío es la formalización de la Red. Al renovarse los comisariados cada tres años, existe el riesgo de perder continuidad. “Habría que pensar en una figura organizativa que les permita sostener lo que ya lograron. Morelos tiene una oportunidad histórica de consolidar este proceso”, considera.
Sin embargo, menciona, el trabajo en territorio sigue este año con mucha fuerza con las Jornadas de justicia itinerante, en coordinación con el Tribunal Superior Agrario, la Procuraduría Agraria, el RAN y otras dependencias, que permiten resolver en territorio juicios sucesorios y facilitar que mujeres viudas obtengan la titularidad de la tierra.
Con las Caravanas para mujeres en la propiedad social, donde se concentran servicios de salud, información productiva y programas federales como Sader, Conafor e IMSS-Bienestar; con los Martes de la Mujer Agrarista, un esquema de atención prioritaria en oficinas del RAN; así como la vinculación con programas productivos como Sembrando Vida y Producción para el Bienestar, para facilitar el acceso de mujeres recién tituladas.
“La idea es que la titularidad no se quede en el papel, sino que se traduzca en proyectos productivos y autonomía económica. Cuando una mujer preside un comisariado, cambia el imaginario del pueblo. […] Queremos replicar la experiencia morelense en otros estados y avanzar hacia una igualdad sustantiva en la propiedad social”, concluye Gabriela Rangel.

Emelia Pineda Díaz, comisariada ejidal de Ocuituco. Foto: Cortesía.

Emelia Pineda impulsa el reconocimiento de 15 nuevas mujeres como avecindadas para fortalecer la presencia femenina en su ejido, además de fortalecer los cultivos con la entrega de abonos y fertilizantes. Foto: Cortesía.

Parcela de Ocuituco. Foto: Cortesía.
Caña de azúcar, sorgo y maíz forrajero es lo que principalmente de produce en Mazatepec. Foto: Cortesía.

Corte de caña y el campo de Comatitlan, en Mazatepec. Foto: Cortesía.
Yetzin García Toledo regresó de Estados Unidos para hacerse cargo de las tierras de su padre y hoy es la primera mujer en presidir el ejido de Mazatepec. Foto: Cortesía.

Participación de Yetzin García en la Feria del Maiz. Foto: Cortesía.

Janet, comisariada ejidal de Bonifacio García, es una de las cinco mujeres que encabezan ejidos en Tlaltizapán, municipio con 15 comisarías. Foto: Cortesía.

Tapando la siembra manual con yunta de animales, en el ejido de Bonifacio García. Foto: Cortesía.

“Para saber mandar hay que saber hacer”, Janet regando su caña. Foto: Cortesía.

Corte de caña en el ejido de bonifacio García. Foto: Cortesía.

Corte de caña en el ejido de Bonifacio García. Foto: Cortesía.

Janet Picaña Castillo se hamantenido activa en la Red de Mujeres Agraristas impulsada por la RAN. Foto: Cortesía.

