

*El gobierno ha identificado cinco grandes áreas de riesgo: protección civil, agricultura, salud, migración y biodiversidad.
*En 2025 el estado aplicó un nuevo impuesto contra la emisión de Gases de Efecto Invernadero; para 2026, el Congreso lo recortó 75%.
*Las islas de calor en las ciudades, como Cuernavaca y Cuautla, han cambiado el clima primaveral por un verano sofocante.
El calentamiento del planeta es un problema que ya afecta con mucha claridad a Morelos. Desde el gobierno y la academia han aumentado los estudios sobre la manera como la elevación de la temperatura impacta en cinco grandes campos de la vida de los morelenses: protección civil, producción agrícola, transmisión de enfermedades infecciosas, migración interna y destrucción de la flora y fauna silvestre.
Además, los habitantes de las mayores ciudades morelenses, como Cuernavaca, Cuautla, Yautepec, Jiutepec, Temixco, Zacatepec, Jojutla y Puente de Ixtla son testigos de que la pérdida de barrancas, ríos y cubierta vegetal ha acelerado el fenómeno llamado “islas de calor”, en el cual el cemento y asfalto calientan el ambiente más que lo que ocurre en zonas rurales o silvestres. Así, la «eterna primavera» de Morelos ha comenzado a evolucionar hacia un verano sofocante y constante.
Análisis hechos por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) con sensores remotos e imágenes satelitales térmicas, han documentado que en zonas como el centro de Cuernavaca o Civac (Jiutepec), la temperatura puede ser hasta 4 o 5 grados Centígrados mayor que en las zonas boscosas de los alrededores, localizadas a menos de tres kilómetros, como Santa María o Buena Vista. Esto se debe, como ya se señaló, a la excesiva presencia de cemento y asfalto.

Frente a este desafío, que cambia cultura, productividad, salud y seguridad, el trabajo de las autoridades y legisladores del estado ha sido titubeante y contradictorio. Por ejemplo: en 2025, Morelos comenzó a aplicar un impuesto local para las industrias que liberan contaminantes atmosféricos que provocan el calentamiento global. Desafortunadamente, ese impuesto duró menos de un año con su estructura original y fue recortado en 75% para su segundo año de existencia. La decisión fue respaldada por los legisladores del Congreso cdel Estado.
La aprobación y posterior mutilación del impuesto a la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) es un ejemplo del trabajo titubeante con el que han encarado el problema del calentamiento global las autoridades y legisladores de todos los partidos, lo que hace dudar que Morelos cumpla con su compromiso de reducir 20% las emisiones de GEIs que se liberan desde territorio morelense, antes de que concluya el año 2030.
Problema global, efectos locales
Ocurre en Morelos; ocurre en México y ocurre a nivel internacional: orden y contraorden es desorden. Por esto, el 14 de enero de este año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), informó, en un boletín oficial, que en 2025, la temperatura de la atmósfera fue más caliente, en 1.44 grados Centígrados, en comparación con el promedio que existía entre 1850 y 1900, cuando comenzó a medirse la temperatura de la atmósfera.
En el mismo documento, la ONU aclaró que, desde 2014, se han registrado 11 años consecutivos de récords de altas temperaturas en la superficie del planeta.
Para muchas personas el aumento de 1.44 grados Centígrados no significa una amenaza, pero hay lugares, como las ciudades, donde la temperatura ya es 4, 5 o 7 grados mayor que la que vivieron los padres y los abuelos de las generaciones actuales.
En Morelos, en octubre de 2024, el actual gobierno estatal presentó un diagnóstico, antes de poner en marcha su administración, y destacó los siguientes puntos como efectos negativos de la elevación de las temperaturas. Todos estos datos fueron integrados para elaborar el Plan Estatal de Desarrollo:
Protección civil. En Morelos “las olas de calor y sequías, intensificadas por el cambio climático, afectan la disponibilidad de agua, la salud pública y la producción agrícola, incrementando la vulnerabilidad social en comunidades rurales”.
Riesgo agrícola. En Morelos “en 2022, según datos del Censo Agropecuario solo el 2.4 por ciento de las unidades de producción tenían seguro para mitigar riesgos climáticos y económicos”. En ese mismo censo, el 44.4% de los agricultores encuestados dijo que el clima es su principal obstáculo para la producción, sólo detrás de los altos costos de producción y la dificultad para vender sus cosechas en los mercados.
Aumento de migración. La elevación de la temperatura en las comunidades y los fenómenos climáticos extremos ya son la tercera causa de migración, después de la violencia, la reducción de oportunidades, y antes que la migración causada por problemas políticos o religiosos.
Salud. Con el calentamiento global aumentan los casos de “enfermedades emergentes y reemergentes: riesgos como brotes de dengue, zika, chikungunya y enfermedades respiratorias. Impactos del cambio climático que favorecen la proliferación de vectores”.
Incendios en ecosistemas. En Morelos, el número de incendios y la superficie afectada están directamente relacionados con las actividades humanas y el comportamiento de los eventos climáticos, específicamente con la sequía o la falta de humedad relativa en el medio ambiente. “En los últimos 25 años de acuerdo a las estadísticas de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) se han registrado en Morelos 4 mil 565 incendios forestales con una afectación de aproximadamente 40 millones 726 mil 415 hectáreas de bosque, donde el 94 por ciento de ellos se presentan en 10 municipios principalmente, como Huitzilac, Tepoztlán, Cuernavaca y Tlalnepantla”.
Morelos, microclimas y micromundos
Decir que Morelos tuvo uno de los mejores climas del mundo no es una opinión superficial: fue el resultado una orografía única dentro de un espacio geográfico muy pequeño. En ella conviven bosques de pino a 3 mil 100 metros de altitud sobre el nivel del mar y barrancas con clima tropical a altitudes de sólo 800 metros sobre el nivel del mar. A ello se unen grandes montañas con el ecosistema selva seca caducifolia, ríos, manantiales y lagunas. Todo esto genera un clima singular, internacionalmente reconocido.
La multimillonaria Barbara Hutton, gastó grandes cantidades de dinero para que investigadores le localizaran el lugar con más días de clima cálido y fresco. Así fue como le informaron que ese sitio estaba en Jiutepec, Morelos, y ahí ordenó construir su casa de descanso, que es el actual Hotel Sumiya.
Esta misma bondad del clima fue descrita por Ignacio Manuel Altamirano, cuando escribió su novela El Zarco, en el siglo XIX y describió a Yautepec como un huerto gigante de flores se azar; o por el británico Malcolm Lowry, que en su novela Bajo el volcán describió a Cuauhnáhuac como un lugar en el que las albercas se llenaban con las lluvias nocturnas. Por último, ya es muy conocida la experiencia del naturalista prusiano Alexander Von Humboldt, que pronunció la frase que después evolucionó a Cuernavaca, la eterna primavera.
Ese clima ha sido bendición y maldición para el estado, sobre todo durante los gobiernos estatales que promovieron un desaforado desarrollo inmobiliario, cuando la reforma Constitucional impulsada por el expresidente Carlos Salinas de Gortari permitió vender los terrenos ejidales. Esas decisiones políticas y económicas causaron un daño muy grave a los ecosistemas, la flora y fauna, lo cual ha hecho más vulnerable al estado frente a fenómenos climáticos extremos:
“Las políticas neoliberales privilegiaron en la entidad, megaproyectos y conjuntos habitacionales que aseguraron los fines económicos de algunos, a costa del bienestar de todos. Esto se suma a los fenómenos mundiales como el cambio climático, la contaminación, el consumo desmedido y la expansión de las empresas transnacionales, que terminaron por colapsar los ecosistemas del mundo, incluidos los de nuestro país; acelerando así los efectos del cambio climático”, indica el Plan Estatal de Desarrollo 2025-2030, en su apartado sobre desarrollo sustentable.
A pesar de ese daño grave, los ecosistemas restantes todavía funcionan como amortiguadores climáticos y son el principal recurso para detener el calentamiento atmosférico continuo:
“Espacios como las Áreas Naturales Protegidas ofrecen un gran potencial para la educación ambiental, pues pueden ser utilizados como aulas para proyectos relacionados con el cambio climático, la biodiversidad y la sostenibilidad”, indica el gobierno morelense en su plan de trabajo para el periodo 2025-20230.
Impuesto contrahecho
En el cambio más reciente del gobierno estatal se anunció que se haría una actualización del Programa Estatal de Acción ante el Cambios Climático de Morelos (PEACCMOR) y que se trabajaría con los gobiernos municipales para que actualicen sus Planes de Acción Climática Municipales (PACMUNs). Para que esto fuera más allá de las palabras, se propuso gestionar financiamiento destinado a las acciones de mitigación y de adaptación ante el cambio climático de Morelos.
Una de las herramientas que se creó, en ese periodo de renovación de poderes locales, y que sorprendió por su visión de largo plazo fue un impuesto pionero que buscaba intervenir de manera más directa en la reducción de contaminantes de la atmósfera que estimulan el calentamiento global.
El impuesto por emisiones contaminantes a la atmósfera en Morelos, que entró en vigor en 2025, tiene como objetivo motivar a las empresas a reducir y mitigar la contaminación generada por sus actividades y remediar los daños ocasionados. Este impuesto se aplicará a las actividades productivas residentes del estado que emitan gases de efecto invernadero que causan degradación ambiental y contribuyen al calentamiento global.
Las personas físicas, morales y unidades económicas cuya operación dentro del estado implique emisiones a la atmósfera mediante fuentes fijas están obligadas a pagar este impuesto. Para ello se consideran emisiones a la atmósfera la liberación directa o indirecta de gases como dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y hexafluoruro de azufre.
Al nacer, el impuesto estableció un cobro de 250 pesos por tonelada de Dióxido de Carbono (CO2) equivalente emitida.
En marzo, en una reunión de trabajo pública, la entonces secretaria de Hacienda estatal, Mirna Zavala Zúñiga afirmaba que el impuesto había sido bien aceptado por los empresarios y agregó que: “Es muy positiva la disposición del sector productivo para colaborar y reportar sus emisiones contaminantes. Se ha sugerido que aquellas compañías que demuestren haber adoptado prácticas sustentables puedan obtener reducciones en su aporte, siempre que se compruebe la efectividad de las medidas adoptadas para disminuir la contaminación”.
En agosto de 2025, Mirna Zavala dejó el cargo de secretaria de Hacienda y esa dependencia se fusionó con la Secretaría de Administración. Estos cambios también dejaron en el descuido el impuesto para la emisión de Gases de Efecto Invernadero, y la herramienta no duró más de un año con la estructura que fue creada.
En noviembre de 2025, la presidenta de la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso de Morelos, Andrea Gordillo Vega, presentó detalles del presupuesto 2026 que fue aprobado por el Poder Legislativo estatal y, en tribuna, informó que se redujo a una cuarta parte la tarifa del impuesto por emisión de gases de efecto invernadero.
Sobre la cantidad que se haya colectado por este impuesto en 2025 y el uso que se le dio a ese recurso, todavía no tenemos un informe público.
En cada región del planeta se presentan efectos locales del calentamiento global. Por ello se ha promovido que el 28 de enero sea recordado como el Día Mundial de Acción contra el Cambio Climático. Una iniciativa que nació de la sociedad civil, con el objetivo de presionar a los gobiernos para que pongan atención seriamente al calentamiento global y a sus causas, que principalmente son las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) ya que esos gases forman una capa en la parte alta de la atmósfera que evita que la radiación solar excesiva rebote y viaje al espacio.
Mientras la atmósfera del planeta aumenta su temperatura en una cabalgata sutil pero constante; los gobiernos cambian de un año a otro las estrategias para frenar, mitigar o adaptarse al calentamiento global.

Las pérdidas de maíz sembrado en terrenos de temporal, en Morelos, son uno de los efectos locales del calentamiento global. Foto: Antimio Cruz

Con el aumento de las temperaturas en la superficie del planeta se presentan más sequías prolongadas que conllevan problemas de salud. Foto: Antimio Cruz

En los últimos 25 años, en Morelos se han registrado más de 4 mil 500 incendios por actividad humana o por calores extremos. Foto:: Secretaría de Desarrollo Sustentable

Ordenar el crecimiento urbano puede proteger a los ecosistemas, que son amortiguadores contra el calentamiento de la atmósfera. Foto: Secretaría de Desarrollo Sustentable

El calentamiento global también exige como respuesta el control de insectos transmisores de enfermedades como dengue y zika. Foto: Salud primero

Aunque se piensa que el calentamiento global sólo causa el derretimiento de los polos, existen efectos en todo el planeta. Foto: WMO / Felipe Molina

