Maricela Figueroa Zamilpa*

¿Qué es la fotografía? Es mucho más que capturar una imagen; es detener el tiempo en un instante, es dialogar con la palabra para ofrecernos un retrato profundo.

Considero que la fotografía es una síntesis que nos permite hacer visible la realidad interna como un caleidoscopio donde existen millones de realidades, algunas sugerentes y otras explícitas.  La fotografía va más allá de la imagen estética: es una indagación sobre la consistencia íntima de la realidad, en ella hay una voluntad, una pasión intrínseca de ser, ver y documentar, contar, evidenciar, reconstruir, decir cómo suceden las cosas, ayudar a informar, regalar, compartir, sanar, congelar la vida. Es una reinterpretación de la realidad en imágenes que tiene la facultad de “hacernos ver”.

Para Susan Sontag, “las fotografías no parecen depender en exceso de las intenciones del artista. Más bien deben su existencia a una cooperación libre, casi mágica, casi accidental, entre fotógrafo y tema”.

Mientras que, para Ansel Adams, “las fotografías no se toman, se hacen”, y para Cartier Bresson, “la fotografía es colocar la mente, el ojo y el corazón en un mismo eje”.

Los temas son difíciles de clasificar, tocan líneas vibrantes que se cruzan entre sí como una urdimbre que se entrelaza.

Hay fotógrafos, artistas, creadores, que tienen la capacidad de sorprender por su belleza y gran sensibilidad para la forma, la composición, la luz, y que saben traducir todo eso en una imagen cargada de cualidades. También hay los que, además, tienen la percepción de la inmediatez como herramienta. Los que saben captar el instante preciso en que la imagen revelará una conjunción de planos, de fuerzas, de dimensiones, para escenificar en ella no sólo la hermosura del objeto, paisaje o sujeto, sino su destino, su estar en el mundo, su conexión esencial con las energías primordiales. 

La fotografía abarca todos los temas, todas las posibilidades. Entre las obras que han quedado en mi memoria hay varias gamas temáticas, artistas y obras.  

El fotógrafo a veces retrata con inigualable precisión el momento único, que sólo sucede una vez, en el que se refleja la totalidad. En ese sentido, la obra lleva el principio mismo de la fotografía a su grado sumo: la magia del instante, la captura de la dimensión oculta del tiempo a la manera de Cartier-Bresson y “el momento decisivo” del hombre saltando el charco en la Gare Saint-Lazare. Robert Capa abre un camino hacia fotoperiodismo: me viene a la mente la imagen del soldado caído, o las imágenes de las mujeres chiapanecas del maestro Pedro Valtierra y ¿quién no recuerda a la chica afgana de Steve McCurry o los jóvenes y valientes fotógrafos mexicanos que nos sacan de nuestra área de confort con imágenes impactantes como Rodrigo Cruz, Bruno Bresani, Eniac Martinez y tantos nuevos fotógrafos circulando por las redes con un trabajo digno de conocer y reconocer? 

Está la fotografía más íntima de los retratos entrañables de Leibovitz, Edward Weston, o los fotógrafos contemporáneos oaxaqueños Juan Carlos Reyes y Eva Lépiz. 

Inspiradores ejemplos de Sebastião Salgado y Ansel Adams con sus fotografías ambientalistas, estéticas, precisas y emotivas. La pasión por la fotografía nos permite tener un diálogo íntimo de complicidad con la obra, con los sujetos retratados, con el fotógrafo y con su mensaje. 

Sebastião Salgado, es un ejemplo del artista resiliente, él puede ir de la crueldad y el dolor a la belleza más luminosa. Su fotografía puede ser la huella o la ausencia, la luz, el vacío, lo que fue o estar intensamente presente en la creación de la vida, cada imagen tiene ese ingrediente pasional que permite relacionarnos en un diálogo íntimo de complicidad con sus temas retratados. 

La fotografía emplea el medio de la imagen para hacer hablar a quien fotografía, dota de expresión a los sujetos, sobre todo en esas escenas en se permite entrar en la intimidad a través de la lente, ahí donde los personajes pasan a primer plano como autores de su propia imagen y son narradores de su propia historia, revelándose en la magia penetrante del instante. 

El fotógrafo es un confidente, un escucha cuya empatía da origen a ese diálogo como un profundo ritual de comunicación.  La imagen puede ser algo subjetivo o puede tener una carga social, artística, documental o de otra índole: lo fundamental es el mensaje. Las fotografías más recordadas generalmente contienen un valor estético y técnico, además de un gran cuidado en la composición que, en conjunto, nos transmiten emociones, ideas, conceptos, sueños, deseos, historias. 

El fotógrafo escoge, recoge entre millones de posibilidades ópticas, siempre es un reto inmenso el saber a quién, cuándo y desde dónde disparar, es una necesidad que surge desde dentro, en el momento preciso. Es un arte trastocando técnicamente la realidad. La cámara seduce, registra, pero el fotógrafo realiza y expresa su verdad, muestra su voluntad de ser, aunque, finalmente, ninguna imagen sea verdad. 

 

*Fotógrafa. Reside actualmente en Oaxaca, Oax.

Imagen en blanco y negro

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Imagen en blanco y negro de una persona caminando en la lluvia

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