

Aunque oficialmente la temporada debería centrarse en bajas temperaturas, celebraciones decembrinas y el uso responsable de la pirotecnia, la realidad en Morelos ha obligado a replantear prioridades. El coordinador general de Protección Civil, Ubaldo González Carretes, informó que el estado ya enfrenta un incremento inusual de incendios en pleno cierre de año, una situación que anticipa riesgos mayores para la población.
“En teoría deberíamos estar tocando solo temas del frío y de la temporada decembrina, sin embargo, debo reconocer que ya estamos atendiendo casos de incendios”, explicó el funcionario. De acuerdo con sus reportes, cada semana se registran seis o siete incendios en predios baldíos, una cifra que ha comenzado a preocupar a las autoridades por su tendencia al alza. El problema no se limita a un solo municipio: los siniestros han aparecido en distintas regiones del estado. “Ayer tuvimos uno en Ayala, la quema de un cerro, y eso nos obliga a adelantarnos y tomar previsiones”, señaló.
González Carretes detalló que las condiciones climáticas actúan como un factor que agrava la situación. El frío, aunque suele asociarse únicamente con enfermedades respiratorias o necesidad de calefacción, deshidrata rápidamente la hierba y la vegetación, convirtiendo grandes extensiones de pastizales en combustible listo para arder. A esto se suman prácticas comunitarias que elevan el riesgo, como la quema de basura o el manejo inadecuado de pirotecnia.
El funcionario indicó que, además de los incendios en terrenos baldíos, Protección Civil se prepara también para los incendios derivados del uso de calentadores domésticos, fogatas mal apagadas y cuetes, riesgos que suelen aumentar conforme avanzan las celebraciones de diciembre y enero.
“Vamos a trabajar con todos los sectores: campesinos, ciudadanos en general, para que eviten quemar basura y tomen conciencia de cómo estas acciones pueden detonar siniestros”, afirmó. La coordinación interinstitucional —con municipios, cuerpos de emergencia y comunidades rurales— será clave para atender tanto los efectos del frío como la posibilidad de incendios forestales y urbanos.

