


(Nuestra raíz)
LA PROFECÍA SE CUMPLIRÁ…
(Primera parte)
Manuel P Gómez Vázquez*
Panolti Niknehuan (Hola mis hermanos):
El 9 de agosto se conmemora el “Día Internacional de los Pueblos Indígenas”, reconocido por la O.N.U., en su Asamblea General del año 2007; en ese acto se redactó y aprobó “La Declaración Universal de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas”, un importante documento, que contiene los principios básicos que toda Nación democrática, debe observar en el reconocimiento de los derechos básicos de los pueblos, comunidades e individuos originarios.

En esa misma fecha, pero de este año, se llevó a cabo un relevante evento en el emblemático sitio sagrado de Teopanzolco, dónde se hizo la réplica y se dieron cita los representantes de los diferentes Señoríos, para firmar ese documento, hecho en papel amate, como nuestros antiguos códices.
Lo que estaba convocado para una ceremonia local, con las representaciones de los Consejos Municipales del Estado de Morelos, se volvió una Asamblea Nacional, ya que acudieron representaciones de 12 Estados del país: Coahuila, Nuevo León, Guanajuato, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Veracruz, Estado de México, Ciudad de México, Tlaxcala, Hidalgo y por supuesto el Estado anfitrión de Morelos; también estuvieron presentes, cuatro Dirigentes Nacionales, entre estos, tres Gobernadores Indígenas: Ing. Lázaro Emilio Rubio Aguilar, bisnieto del General Eufemio Zapata (hermano mayor de Emiliano), Gobernador Nacional Superior Indígena y Pluricultural; Ing. Ituriel Moctezuma Romero, descendiente directo del Huey Tlahtoani Moctezuma Xocoyotzin, representante de la cuarta casa del mismo apellido y líder Nacional de Tenochcáyotl; Ing. Salvador Bazante Morales, Dirigente de la Gobernatura Nacional Indígena (G.N.I.); así como el representante Nacional de los Ejidos de México, el Lic. Leobardo Ortiz Fuentes, Presidente de la Unión Nacional de Ejidos, Forestales y Agrícolas (UNEFA).
Este magno evento inició al despuntar el alba por oriente, con los rituales prehispánicos conforme a los usos y costumbres de nuestros abuelos, al pie del Templo Mayor de Teopanzolco, donde se puso una tradicional ofrenda, para honrar a nuestros ancestros y como tributo a la madre Tierra y a los Guardianes del lugar sagrado. Ahí se llevaron a cabo las vistosas danzas, dirigidas por el Maestro Isidro Rosales Bizarro, guardián de tradición, cronista del pueblo de Ocotepec, señor de Cuahnáhuac y representante de los doce pueblos; así como por el Maestro Tonalli Yaocóatl, guardián de tradición, Guerrero Águila, águila de fuego, maestro temazcalero, de danza y de tradiciones antiguas, además de Tlayecanqui del Consejo de Tradición y Rituales; también se unió el Maestro Mauricio Mata Soria, Guerrero chichimeca y chamán de sabiduría ancestral. En verdad la energía que se desató en ese lugar fue mágica, en una temporada de lluvias, donde días antes habían caído unos torrenciales aguaceros y estaba la amenaza latente de los huracanes, ese día Tláloc, permitió la ceremonia y obsequió un hermoso cielo soleado y con nubes que se abrieron para dejar pasar los rayos de Tonatiuh (el sol). Sin duda el escenario fue de lo más hermoso, digno de un festejo tan importante como el que se realizaba, las fuerzas energéticas universales estuvieron presentes y brindaron sus bendiciones a todos los asistentes.
En ese marco fue presentado el documento elaborado en papel amate (códice), que contenía escrito “La Declaración Universal de los Derechos Humanos de los Pueblos Originarios”, custodiado por dos Guerreros Águila, una mujer (cíhuatl) y otro varón (tlácatl), quienes representaban esa fuerza de la dualidad cósmica, los dos polos energéticos (positivo, negativo), el arriba y el abajo, el día y la noche, el oriente y el poniente, el norte y el sur, el aquí y el ahora, éstos estaban ricamente ataviados con sus finas ropas (máztlatl), sus copillis (penachos con auténticas plumas de pavo real) y portando sus emblemáticas makuáhuitl (mano de madera), el arma sagrada y noble de nuestros antiguos guerreros, o como la llamaron los extranjeros la “espada de madera con navajas de obsidiana”. Estos guerreros entregaron el importante documento, con enorme respeto y la reverencia protocolaria, al Gobernador Indígena, quien asistido de los maestros encargados de la ceremonia tradicional y sagrada, procedieron al ritual especial para que fuera consagrado, al compás de los rezos, peticiones, las danzas, el humo del copal y los sonidos del huéhuetl, coyoleras y el fuerte sonido del caracol (atecocolli). Fue ahí donde se pidió la fuerza, la luz y la energía para que ese documento, ahora sagrado, cumpliera su misión como emblema y embajador de los pueblos originarios ante el mundo.
Terminada la ceremonia tradicional, en una especie de peregrinación, los asistentes salieron caminando de la zona arqueológica, llevando ese códice, para dirigirse al lobby del Centro Cultural Teopanzolco, para que se procediera a la realización del evento cívico, ahí se inició con los emotivos Honores a la Bandera y la entonación de nuestro Himno Nacional, a cargo de la escolta y banda de Guerra de la 24ª Zona Militar.
Nuevamente hubo en ese lugar una ceremonia tradicional, ofrenda y danzas, para purificar y consagrar ese sitio, así como pedir bendiciones para todos los asistentes, una vez culminada esa acción, se procedió al inicio del programa cívico, empezando por la presentación de las personalidades que estuvieron en el presídium, cabe destacar que el acomodo de las personalidades, estuvo en una distribución rectangular, con vista de la columna principal hacia oriente, con el bello marco del Templo Principal de la zona arqueología de Teopanzolco, flanqueado ese rectángulo, se dispusieron dos columnas, una a la derecha y otra hacia la izquierda, donde estuvieron todos los demás presentes. Entre los invitados de honor, además de los que ya mencioné antes, estuvieron el Lic. José Luis Urióstegui Salgado, Presidente Municipal de Cuernavaca; la Síndico del mismo, Lic. Paula Trade y la Regidora Elia Ortiz; también estuvo presente un representante de la Gobernadora Margarita González Saravia y los representantes de los Estados ya mencionados, así como los Jefes Supremos de los diferentes Consejos Municipales de los Señoríos de todo el Estado de Morelos.
Después de las intervenciones programadas, se procedió a la firma del multicitado documento y ahí comenzó la fiesta, todos los asistentes se agolparon para firmarlo, nadie quería quedarse fuera de ese momento que pasará a la historia, dejando constancia de ello para la posterioridad. Y sin darnos cuenta, así nació lo que en la próxima entrega les narraré, motivo del título del presente artículo, esta serie de acontecimientos, marcaron el inicio de una vieja profecía que se está cumpliendo…
Ma Toteotzi mizpalehui miak, huan mitzmocuitlahui nochipa (Que Dios les ayude mucho y les cuide siempre).
*D.H.C. Manuel P Gómez Vázquez (Mixcóatl Mikistónal)
Gobernador Superior Indígena y pluricultural




