


(Nuestra raíz)
Del Bastón de la Palabra al compromiso vivo: Morelos toma la antorcha
Manuel P Gómez Vázquez*
Panolti Niknehuan (Hola mis hermanos):
Hace dos siglos, cuando nacía nuestra República moderna, se prometió igualdad ante la ley para todas y todos. Sin embargo, esa promesa tardó demasiado en tocar la vida real de los pueblos originarios. La historia del poder —civil, militar, e incluso académico— postergó, minimizó o intentó asimilar a quienes sostenían las raíces más antiguas de México. Lo que hoy vivimos es el despertar de esa promesa: convertir en práctica concreta lo que tantas veces fue letra dormida.
I. La antorcha que cruzó fronteras

En 1923, el jefe Haudenosaunee Deskaheh (Levi General) viajó a Ginebra para hablar ante la Liga de las Naciones. No lo escucharon. Pero ese intento no fue en vano: se volvió símbolo y comienzo de una lucha internacional por el reconocimiento de los pueblos indígenas como sujetos de derechos colectivos y con palabra propia. Fue el primer relevo de una antorcha que no se ha apagado en cien años.
Durante la segunda mitad del siglo XX, la comunidad internacional fue comprendiendo que los derechos humanos genéricos no alcanzaban por sí solos para frenar el despojo, la discriminación y la exclusión estructural. Ese consenso cristalizó en dos hitos: el Convenio 169 de la OIT (1989) —que México aprobó en 1990— y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), la más amplia carta internacional de dignidad y reparación histórica. La Declaración no crea “privilegios”: afirma que los pueblos indígenas ejercen los mismos derechos humanos, incluyendo sus dimensiones colectivas, territoriales, culturales y lingüísticas. Es la antorcha hecha brújula. FAOLEXNaciones Unidas
II. México: del reconocimiento formal a la agenda de fondo.
México comenzó a ponerse a la altura de ese llamado en la década de los noventa. En 1992, la Constitución reconoció a la Nación como pluricultural, asentada originalmente en sus pueblos indígenas (entonces en el artículo 4º). Fue un viraje conceptual: de la homogeneidad ficticia a la diversidad real. Museo LegislativoCorte IDH
Después vino la reforma de 2001, que creó el Artículo 2º para plasmar libre determinación y autonomía: formas propias de organización, sistemas normativos internos, lenguas, educación, salud con pertinencia cultural, consulta, participación política, entre otros. Se trató —por fin— de reconocer a los pueblos como sujetos colectivos con voz en su destino. diputados.gob.mx
Ese camino se profundizó en 2024: el Artículo 2º fue reformado para reconocer a los pueblos y comunidades indígenas como “sujetos de derecho público” con personalidad jurídica y patrimonio propio. Este paso robustece la posibilidad de gestión, representación y administración directa de proyectos y presupuestos, y empata mejor con la lógica internacional. Falta, sí, el desarrollo legislativo a la altura de ese reconocimiento —una ley de desarrollo constitucional/ley reglamentaria integral— pero la puerta ya está abierta. scjn.gob.mxdiputados.gob.mxfundar.org.mx
III. El relevo de Morelos: de la palabra al hacer
Hoy, en Morelos, esa antorcha cambia de manos. La Gubernatura Indígena y Pluricultural de Morelos se adhiere formalmente a la Declaración de la ONU (2007) y lo hace en reconocimiento absoluto de la Constitución, de los símbolos patrios y en convivencia con los gobiernos federal, estatal y municipales. Nuestro propósito no es confrontar: es complementar y sumar capacidades para que los pueblos indígenas vivan con plenitud sus derechos, sin renunciar a su esencia ni a su visión del futuro. (Adhesión basada en la Declaración ONU 2007.).
Además, en Morelos confluyen cuatro gubernaturas que surgieron de forma independiente y que hoy se unen bajo liderazgo compartido para esta tarea. Con el aval y testimonio del Gobierno Nacional Indígena, declaramos que pasamos del símbolo al compromiso operativo. No somos los primeros en el mundo en traducir la Declaración a políticas —hay ejemplos en otras latitudes—, pero sí afirmamos que en México queremos ser referente en llevarla a la práctica con orden, respeto y resultados. (Contexto internacional: implementación de la Declaración.) social.un.org
IV. De la letra muerta al uso vivo: la batalla cultural y organizacional
Que exista un marco internacional (ONU, OIT) y constitucional (Artículo 2º) no basta. Lo que falta —y aquí empieza el trabajo grande— es hacerlo usable para cada comunidad, cada autoridad y cada niña o joven que sueñe su futuro en lengua propia. Eso significa difundir, formar, organizar y decidir.
Por eso abrimos en Morelos una auscultación amplia para proponer el contenido de ese desarrollo legislativo que falta: lineamientos, procedimientos y garantías que hagan operativo lo ya reconocido. Lo haremos desde la voz de los pueblos, con la opinión y unión de otras gubernaturas indígenas del país, y con la colaboración de universidades, organizaciones y poderes públicos. (Necesidad de desarrollo legislativo: análisis sociedad civil.) fundar.org.mx
Nuestra hoja de ruta es concreta:
• Autogobierno y jurisdicción indígena: protocolos claros y garantistas para ejercer sistemas normativos internos con respeto a los derechos humanos. (Marco Art. 2º.).
• Consulta libre, previa e informada: reglas con calendario, cobertura de costos por beneficiarios privados y beneficios justos y equitativos para las comunidades. (Marco Art. 2º y estándares ONU.).
• Planeación y presupuesto directo: planes comunitarios y carteras de proyectos con administración directa y transparencia social. (Marco Art. 2º.).
• Lenguas, educación y salud con pertinencia cultural: modelos interculturales, fortalecimiento de medicina tradicional y partería, y redes de referencia/contrarreferencia. (Marco Art. 2º.).
• Patrimonio y propiedad intelectual colectiva: registros comunitarios de conocimientos y acuerdos de beneficio compartido. (Marco Art. 2º.).
• Medios y conectividad propias: radios y telecomunicaciones indígenas, internet comunitario, y acceso a espectro. (Marco Art. 2º.).
V. La tarea no será nada fácil.
Lo sabemos: no será fácil. Aceptamos esta responsabilidad no porque sea sencilla, sino porque es justa y necesaria. Porque en el esfuerzo —en la asamblea, en el taller, en la mesa de trabajo, en el tribunal, en la escuela y en el territorio— se revela lo mejor de nuestras capacidades. Porque así se mide la madurez de un pueblo: cuando convierte la memoria en futuro.
Este es un llamado a sumar. A las autoridades constitucionales, a los medios de comunicación, a la academia, a las y los empresarios con sentido comunitario, a las familias y a las juventudes: caminen con nosotros. Que la firma de hoy sea principio de una práctica; que la práctica se vuelva política pública; y que la política pública se traduzca en vida buena para los pueblos que sostienen el corazón de Morelos y de México.
La antorcha que encendió Deskaheh hace cien años sigue viva. Hoy la tomamos con respeto, con orgullo sereno y con esperanza. Que la palabra se haga camino, que la flama se vuelva hoguera en el corazón de todos los mexicanos.
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Fuentes clave citadas (selección)
• Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), texto oficial en español. Naciones Unidas+1
• Deskaheh en Ginebra (1923), antecedentes históricos.
docip.orgculturalsurvival.org
• Convenio 169 de la OIT; decreto de aprobación en México (1990). FAOLEX
• Reconocimiento constitucional de la pluriculturalidad (1992).
Museo LegislativoCorte IDH
• Artículo 2º CPEUM (texto vigente y reforma 30/sep/2024).
scjn.gob.mxdiputados.gob.mx
• Implementación internacional de la Declaración (ONU, buenas prácticas). social.un.org
Ma Toteotzi mizpalehui miak, huan mitzmocuitlahui nochipa (Que Dios les ayude mucho y les cuide siempre).
*D.H.C. Mixcóatl Mikistónal Gobernador Superior Indígena y pluricultural


