La Sarcopenia es un indicador de fragilidad en adulto mayor

Laura Ávila Jiménez y Ricardo Castrejón Salgado

La sarcopenia es una condición que se caracteriza por una pérdida gradual de músculo, lo que resulta en disminución de la fuerza muscular y un aumento de la fatiga al realizar actividades de la vida diaria, lo que repercute en el rendimiento físico. De manera natural puede ocurrir con el paso del tiempo, especialmente en las personas sedentarias de mayor edad alrededor de los 65 años.

Existen diferentes causas que contribuyen con la aparición de sarcopenia, entre las principales se encuentran el proceso natural del envejecimiento. No obstante, hay factores que favorecen su desarrollo, entre ellos se encuentra la inactividad física y la malnutrición, que compromete el consumo de proteínas y vitamina D, así mismo puede ser causada por otras enfermedades crónicas que afecten de manera negativa directa o indirectamente al músculo como son: enfermedad renal crónica, insuficiencia cardiaca crónica y el cáncer, entre otras causas.

Es por ello, que una persona con sarcopenia, que en su mayoría de veces suelen ser adultos mayores, cuyo nivel de actividad física es bajo y no realizan ejercicio, pueden presentar diversas comorbilidades o discapacidades, con la consiguiente disminución de la función y la calidad de vida.

La sarcopenia puede ser primaria o secundaria. Cuando hablamos de primaria se debe a una disminución de las fibras musculares principalmente en personas mayores como resultado del proceso natural de envejecimiento, mientras que en la secundaria, existen factores como es la resistencia a la insulina, la inactividad física, mala nutrición, enfermedades neuromusculares y un desequilibrio de las hormonas sexuales, hormonas de crecimiento, hormonas tiroideas, glucocorticoides, vitamina D, independiente al envejecimiento.

Los factores de riesgo modificables como el estilo de vida, el ejercicio y las actividades sociales que incluyen programas que fomenten la realización de actividad física, pueden ayudar a fortalecer la masa muscular, lo que permite prevenir y controlar la afección.

La sarcopenia se asocia con mayor probabilidad de presentar caídas y fracturas, trastornos metabólicos y problemas cognitivos e incluso mayor predisposición a enfermar y riesgo de mortalidad en la población.

¿Cómo se puede prevenir o evitar la progresión de la sarcopenia?

• Mejorar el estado de nutrición. La obesidad favorece la resistencia a la insulina y tiene afectación en la masa muscular.

• Evitar el sedentarismo. Iniciar con rutinas de actividad física vigiladas y de bajo impacto (caminata).

• Consumir una alimentación equilibrada y consultar con su médico tratante si es conveniente la inclusión de un suplemento de vitamina D.

• Mantener un consumo adecuado de proteína de buena calidad, baja en grasa. Carnes blancas como el pollo y el pescado, incluidos el atún y la sardina.

• Si vive con diabetes, mantener sus niveles de glucosa dentro de valores aceptables.

• Se debe recordar que el envejecimiento está acompañado de cambios hormonales, por lo que es necesario acudir al médico y revisiones preventivas, para conocer si es necesario incorporar algún suplemento por la edad y alguna condición física.

• Acudir a su unidad de atención médica periódicamente, donde lo van a orientar sobre la mejor alimentación y actividad física. El envejecimiento no necesariamente debe ir acompañado de enfermedades descontroladas.

*Dra. en C. Laura Ávila Jiménez. – Coordinadora Auxiliar Médica de Investigación en Salud. OOAD Morelos.

*Dr. En C. Ricardo Castrejón Salgado. – Médico especialista en Medicina Familiar. OOAD Morelos.

La Jornada Morelos