

I. Cómo describir el manejo de la información que en tanto sea objetiva y veraz, alcanza niveles de orientación e incluso de un derecho a conocer la verdad; lo contrario establece los niveles de empoderamiento de un ejercicio profesional de algunos y de una manipulación informativa perversa de otros.
El conglomerado social se ha distinguido a últimas fechas, por ser uno en el que por lo menos en México, alcanza preeminencias nunca antes vistas respecto de la fluidez de lo que circula en todos los medios de comunicación. Es evidente que el tópico político se encuentra en los máximos números de interesados, seguidores y participantes; las otrora redes sociales sometidas a un segmento específico de edad, ha rebasado las expectativas de quienes inventaron todas y cada una de las plataformas de difusión bastas de suyo en la internet.
II. Nadie puede tapar el Sol con un dedo, lo que se respira ahora ya es pasado al estar superado por lo que sigue; así, lo mediático supera lo importante y la gama de datos, cifras, circunstancias y personajes o activos en la arena socio política, quedan susceptibles de medición en cuanto a su presencia en las diversas redes sociales.
Lo expuesto guarda estrecha vinculación con temas otrora negados u ocultos, para hoy, la nota respecto de la llegada de objetos voladores no identificados u ovnis, se encuentra a todo galope ingresando en los hogares de la población mundial. Las guerras fratricidas y de escalamiento fatal, por doquier conquistan territorios. Los países más pacifistas se ven involucrados, son parte o afectados directos e indirectos en sus economías y dinámicas poblacionales, a partir de las decisiones con que una y otra mañana nos despierta el imperialismo a ultranza con el Jesús en la boca.
De igual forma, las lluvias torrenciales, terremotos, sequias e incendios forestales, contaminación urbana y demás cataclismos ocupan sus respectivos lugares en la nube que despliega a detalle todo lo que los mercaderes nos quieren vender o hacer creer y así, nos hacemos cómplices de una cadena interminable de réplicas incontrolables de lo que pudiera ser real, verdadero o falso y manipulador.
El control se perdió desde hace décadas, la llegada de tecnologías de punta y las maquinaciones mentales creadoras de las potenciales armas de autodestrucción, vienen empatadas con la ausencia del lenguaje oral traducido hoy por hoy por el de la comunicación cien por ciento digital.

III. Así o más explícito, estamos en la antesala del dominio total que la tecnología y sus avances sin duda alguna garantiza. Nadie queda exento de las consecuencias de nuestros actos; en el afán de crear artificios plenos de confort, se ha dejado de lado la parte humana de los entornos naturales susceptibles de deterioro masivo y de nula recuperación o remediación a corto, mediano y largo plazo.
Este es el meollo del asunto, en el largo y amplio espacio que nos ha tocado recorrer según la edad, las realidades se imponen y hoy por hoy, tenemos un esquema social alejado de las más básicas reglas de convivencia familiar; el respeto por los adultos mayores, las mujeres y la niñez, aunado a la ausencia de empatía y cuidados por quienes también respiran en silencio y nos dan vida, articulan el marco de la auto flagelación humana en que estamos imbuidos a partir de un deterioro al tejido social, estilado desde los últimos ochenta años y antes del dos mil dieciocho, en los que la desigualdad fue una constante y los que menos tienen, perdían todo y eran sometidos por ínfimas minorías rapaces, clasistas y elitistas.
IV. Hablar de lo anterior es recordar aquellos días en que unos cuantos sometían al resto de la población, se eternizaban en el poder y con sus conductas corrompidas, establecían diques imperiales contra todo lo que estuviera en contra de sus intereses. Las circunstancias de hoy son distintas, justo por la existencia de esa difusión de información, que rescata y garantiza la politización del pueblo mexicano, con lo que nuestra democracia está más firme que nunca.
1000 PALABRAS: La existencia de libertades en un territorio, hace posible el bienestar de un pueblo civilizado, que en su marco constitucional y de derecho con justicia, ha conquistado una efectiva transformación sostenida en la transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción e impunidad, en calidad de principios aplicables a todos los actos de la cosa pública.

