

(Nuestras raíces)
Kinam el Poder del Equilibrio y la Toltequidad
(Kinam in hueliticayotl ipan cemanahuac in Toltecayotl)
Nuestros antepasados, quienes poblaron el antiguo México, sabían vivir en armonía con la naturaleza. Aun cuando históricamente han querido negar a nuestros pueblos originarios toda su capacidad y valor intelectual, sabemos que eran poseedores de grandes conocimientos, dominaban las artes y las ciencias de una manera impresionante, desarrollando así mismo su fuerza interior, su espíritu. A la suma de todo este conocimiento le llamaron Toltecayotl (Toltequidad).
El legado de su sabiduría abarca la tinta negra y roja, la escritura, el calendario, la astronomía, las artes entre ellas la música de flauta, la poesía, pero, sobre todo, la bondad y rectitud en el trato y respeto a todo ser vivo (animales, plantas, árboles, seres humanos).
El termino Tolteca se ha empleado frecuentemente para designar a los moradores de la ciudad de Tula, en el estado de Hidalgo. Sin embargo, el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas nos hace ver que este título puede y debe dársele a todos los pueblos originarios de Mesoamérica, independientemente de la lengua que hablaran. En sus páginas podemos leer la siguiente referencia al Ser Supremo: “Da a conocer tu naturaleza, tú dos veces madre, dos veces padre. Maestro Tolteca, que así serás llamado por tus criaturas” (Popol Vuh 1.2)

El padre Alonso de Molina, uno de los primeros estudiosos de la lengua náhuatl. Tradujo el termino Toltecayotl como “arte para vivir”.
En los libros de historia, la palabra Kiname suele traducirse como “gigante”. Sin embargo, al analizar su significado, encontramos algo muy diferente. De acuerdo a Frank Díaz, en lengua náhuatl, la raíz Kin significa poder. Forma los términos Kinatia, aplicar una fuerza para conseguir el equilibrio, y Kinamiktli, encuadrado, armonizado. La forma abreviada Kinam daba nombre a los kiname toltecas, no porque tuvieran una alta estatura física, como se ha supuesto, sino porque eran unos verdaderos gigantes en sentido espiritual.
Se puede comprobar que el mismo sonido Kin aparece en otras lenguas del mundo con un sentido análogo al nawatl. En sumerio da nombre al sol; en japonés, a la luz, el brillo y el oro; en griego, al movimiento y la vitalidad; en quechua, al movimiento y el calor; mientras que, en maya, Kin es el sol, y Kinam, la fuerza vital y la virtud.
Para poder entender el Kinam como lo entendían nuestros antepasados, debemos primeramente saber y entender que era para ellos la Toltequidad. El termino Tolteca puede ser traducido como “persona culta” pero en un sentido espiritual. En el idioma de los mexicas, Toltekatl quería decir artista, en referencia al “arte real” de la transmutación alquímica.
La filosofía tolteca sostiene que no hay mejor guía para nuestra evolución que la experiencia propia. Eso lo dicen con toda claridad ciertos textos tradicionales llamados Wewetla’tolli, antiguas palabras de sabiduría: “De este modo os convertiréis en toltecas: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro propio corazón”. (Olmos, Huehuetlahtolli.)
En otra descripción, el tolteca es definido como una persona consciente de su responsabilidad frente al desafío del conocimiento: “El tolteca es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahúma. Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar corazón. No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa”. (Códice Matritense.)
Una de las ideas básicas de la cosmogonía tolteca, es que las cosas no salieron “de la nada”, sino que fueron paulatinamente evolucionadas por Ometeotl a través de sus poderes auxiliares: las fuerzas y leyes de la Naturaleza. Dicho, en otros términos, la creación era para ellos un proceso continuo, que va de la oscuridad a la luz (Tlilli-Tlapalli), a través del progresivo despertar de la conciencia. Consideraban que este proceso es tan universal, que ocurre incluso en términos biológicos. Los mesoamericanos fueron probablemente el único pueblo del mundo antiguo que tuvo creencias evolucionistas, en un sentido afín a lo que ha descubierto la ciencia moderna. En resumen, ser Tolteca es sinónimo de sabiduría y de la búsqueda de la perfecta armonía entre el ser humano, la naturaleza y la Divinidad.
*Ingeniero y Tlayecanqui


