

Agüita con drogas
Un tipo agitado, sudoroso y angustiado tira al váter el contenido de una bolsa plástica; drogas, sin duda. La escena, repetida en muchísimas películas, se conoce como el tropo “flush the evidence” y no solo se usa con drogas, sino con cualquier cosa que suponga algo que se quiere desaparecer (P. Ej. cuando alguien echar por el inodoro algo demasiado grande y se atasca).
Así como en la literatura y periodismo hay lugares comunes (“oscuro como la noche”, “el vital líquido”, etc.) el en cine están los “tropos”, definidos como “un recurso reconocible y repetido en distintos relatos, que cumple una función dramática clara” En este caso, “flush the evidence” tiene la función narrativa de “mostrar que el personaje está acorralado, que teme a la autoridad, o que está desesperado por evitar consecuencias legales o personales”.
El cine, y ahora las series, tienen la capacidad de influenciar conductas y normalizar comportamientos, ya sea mediante exposiciones prolongadas o representaciones repetitivas; además pueden repercutir en los conocimientos, las ideas, los valores, las costumbres y modelos de referencia. Ya en 2015, Kathleen M. Donovan y colaboradores mostraban que “los espectadores de series de televisión policiales son más propensos a creer que la policía tiene éxito en la reducción de la delincuencia, que solo usa la fuerza cuando es necesario y que la mala conducta no suele dar lugar a confesiones falsas”.
Ahora, si arrojar “evidencia”, objetos, basura, etc. es una constante en el cine y las series y esto puede normalizarlo como conducta, necesitamos resaltar lo nocivo que es esta práctica para el ambiente.
En el caso de los medicamentos, por ejemplo, arrojarlos al váter es una fuente de contaminación para el ambiente y ocasiona importantes daños a la biodiversidad. Los principios activos de muchos fármacos no se eliminan en las plantas de tratamiento (si es que las hay), lo que hace que lleguen a ríos, lagos y cuerpos de agua, afectando la flora y fauna, alterar procesos biológicos y contaminar fuentes de agua potable.

El caso de los antibióticos es especialmente alarmante. Su presencia en cuerpos de agua contribuye al desarrollo de resistencia antimicrobiana, uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel global. Esta problemática se acentúa debido a que las bacterias resistentes a antibióticos pueden ser transportadas grandes distancias a través de las aves migratorias. De hecho, un estudio del 2024 hecho en Mongolia encontró bacterias E. coli resistentes en aves migratorias, lo que representa un riesgo de transmisión intercontinental de estas bacterias.
Las drogas ilegales, por otro lado, también contaminan el ambiente. De acuerdo con un documento de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, “los análisis de aguas residuales locales permiten hacer un seguimiento de las tendencias del consumo de drogas y medir la carga medioambiental de las sustancias relacionadas con las drogas [sin embargo], se han utilizado más para el seguimiento de las tendencias del consumo de drogas que para evaluar el impacto ambiental”.
En el 2019, un grupo de investigación del Instituto Nacional de Salud Pública publicó los resultados de un estudio piloto en el que examinaron aguas residuales para monitorear el consumo de drogas ilícitas en México. Las drogas más detectadas fueron derivados de la mariguana, cocaína y metanfetamina. Los niveles más altos de consumo se identificaron en ciudades del norte del país como Nuevo Laredo, Culiacán y Torreón. Además, se observó presencia de metabolitos incluso en escuelas y centros penitenciarios, destacando el potencial de esta técnica para detectar consumo en poblaciones específicas.
Para llegar a estos resultados, se recolectaron muestras en 31 plantas de tratamiento de aguas residuales y 95 sitios con poblaciones específicas (escuelas, centros de tratamiento de adicciones y centros de readaptación social). Las muestras se analizaron en busca de metabolitos de seis drogas.
Como lo indica su nombre, los metabolitos son sustancias que se producen después de que alguien ha consumido alguna droga, y que generalmente se excretan a través de la orina (o heces). Al buscar metabolitos y no las sustancias de las drogas el resultado obtenido no confunde el consumo con la posible presencia de drogas vertidas en las aguas, al estilo “flush the evidence”.
Impresionante, ¿no creen? ¡Felices descargas!
*Comunicador de ciencia / Instagram: @Cacturante

Imagen cortesía del autor

