Mujer, trabajo y familia

Gabriela Mendizábal Bermúdez y Fátima Michelle Uscanga Junco[1]

La mujer en México está atravesada por distintas dimensiones en su vida, que convergen y que están envueltas de una carga política y social que viene de muchísimos años atrás.

Socialmente, no hemos logrado separar a la mujer de su papel en la familia, y su trabajo queda desplazado a segundo plano, aún con todos los avances que hemos logrado gracias a diversas luchas feministas.

Se acerca el 8 de marzo y es un buen pretexto para reflexionar sobre la realidad actual de las mujeres mexicanas y morelenses en la vida laboral y protección de seguridad social, reconociendo los avances, pero no por eso dejando de ver los aspectos en los que aún nos hace falta mejorar.

La incursión de la mujer en el sector educativo como futura promesa al mundo laboral, fue tema de preocupación durante el siglo XIX y principios del siglo XX. Hoy dicha preocupación se vierte sobre la forma de conciliar los estereotipos familiares milenarios con su capacidad para asirse a la vida laboral y jugar diversos roles en la sociedad.

La conquista del mundo intelectual por las mujeres mexicanas se revela en las estadísticas nacionales, en las que se observa que las mujeres constituyen un poco más de la mitad de la población total mexicana.

De acuerdo a datos de la SEP (Estadísticas Continuas de Educación del Formato 911), para 2024 el estudiantado matriculado en nivel superior en México fue de 5,393,387, de los cuales 2,909,002 eran mujeres y 2,484,385 hombres. Respecto a los estudios de posgrado, 267,114 eran mujeres y 199,798 hombres.

En Morelos, los datos más actualizados por el INEGI son de 2021 e indican que en ese año hubo un total de 65,561 estudiantes en nivel superior, de los cuales 30,595 eran hombres y 34,966 mujeres.

Desafortunadamente, estos porcentajes no se han podido alcanzar en las actividades laborales.

El mundo laboral de la mujer presenta una dicotomía: debe trabajar frente al hombre en la igualdad jurídica, para que su trabajo no sea valorado de igual forma.

Morelos enfrenta salarios muy bajos para la población en general, y las mujeres son las que más recienten esta problemática.

En Morelos, en 2024, (según el portal “Data México” del Gobierno de México) había 834,000 mujeres en edad de trabajar, de las cuales solo el 45% (375,000) formaban parte de la población económicamente activa. El ingreso promedio mensual general (salario de trabajo formal e informal) fue de $2,740.00 siendo de $3,190.00 para los hombres y $2,100.00 para las mujeres (por ejemplo, para Nuevo León el promedio fue de $9,820.00 y de $6,890.00 en CDMX).

 

A nivel nacional, la tasa de participación económica de las mujeres casadas o unidas fue del 42.8%, mientras que la de los hombres en la misma situación fue del 83.8%. Estos datos reflejan una notable desigualdad salarial y de participación entre géneros, a pesar de que la capacitación laboral se encuentra en condiciones más equitativas. La discriminación laboral por género, especialmente relacionada con la maternidad, sigue siendo un problema, manifestándose en prácticas ilegales como la solicitud de certificados de no embarazo, exámenes periódicos de embarazo y despidos por esta causa.

A nivel nacional, según la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, el 54.6% de las mujeres trabaja en la informalidad. Esta situación implica que no generan derechos laborales ni de seguridad social, como antigüedad, aguinaldo, pensiones o subsidios por incapacidades, derecho a guarderías, etc. A pesar de ello, desempeñan un papel crucial al cuidado de niños, ancianos y personas con discapacidad, lo que reduce los costos para el Estado y la seguridad social. Sin embargo, esta doble carga (trabajo y cuidados) resulta en menos experiencia laboral para las mujeres, menor disponibilidad de horarios y la aceptación de empleos precarios cercanos a su hogar, lo que impacta en sus salarios y calidad de vida. Esto, a su vez, contribuye a problemas sociales como la desintegración familiar y, en los peores casos, el aumento de la criminalidad.

Necesitamos más trabajo para las mujeres en condiciones equitativas y sobre todo con protección de seguridad social, eso no solo se refleja en la vida de las mujeres, se refleja en la vida de sus familias y por ende del Estado entero.

  1. Profesora-investigadora y estudiante de la Licenciatura en Derecho de la Facultad de Derecho y CS de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

La Jornada Morelos