El desarrollo tecnológico ha ofrecido a la ciencia oportunidades de avance nunca antes vista con el único fin de mejorar la calidad de vida de los humanos, sin embargo un miedo muy bien guardado entre los individuos ha encontrado su combate; el envejecimiento parece ser la principal preocupación de la actual sociedad probablemente debido al repunte de enfermedades que no tiene que ver con algún virus o bacteria, si no situaciones patológicas generadas por un estilo de vida dirigido al éxito económico que conlleva una serie de sacrificios con consecuencias en la salud notables.

Muchos mexicanos viven su día a día en medio de tráfico, estrés laboral e inseguridad explicado por la situación social en todo el país, sumado a la información viral en redes sociales que van desde la difusión de especialistas hasta la percepción individual de algunos con poder sobre dichos medios, distorsionando y confundiendo lo que es o no saludable. Los medios de comunicación modernos han brindado la posibilidad de conocer las actividades saludables de distintos personajes fuera de nuestro entorno territorial haciendo inevitable su aplicación sin considerar -además de lo social- las características individuales de nuestra raza.

Ha destacado la imagen de Bryan Johnson debido a un documental dedicado a explicar su rutina antienvejecimiento con un objetivo pocas veces visto en el ámbito de la salud: revertir el paso de los años sobre el cuerpo humano; la decisión de retomar a este personaje no es precisamente por lo controversial de su objetivo, si no por los métodos que decidió utilizar mediante la bandera de la ciencia lo que puede mandar una señal sobre el uso de técnicas con efectos secundarios potencialmente peligrosos si son utilizados sin vigilancia médica especializada.

Un dato observable interesante es la razón por la que comienza el cambio de estilo de vida compartido por una mayoría social (independientemente del país de origen), un estrés llevado al grado de depresión da como origen un miedo profundo a desarrollar enfermedades metabólicas que deterioran al organismo hasta llevarlo al límite, dicho pensamiento ha surgido en millones de individuos que se han concientizado sobre su estado de salud y deciden hacer algo.

Debido a este pensamiento compartido, miles de tratamiento antienvejecimiento han tomado fama, partiendo desde cremas que garantizan la reducción, cirugías y tratamiento no invasivos, pero también el uso de suplementos y medicamentos divulgados como estrategias rápidas y efectivas olvidando que previo a su uso debe existir un análisis médico individual con el fin de disminuir los riesgos probables.

Otra característica observable en el documental mencionado es la ausencia del contacto social, se trata de un personaje concentrado en sus metas y su método lo cual no le permite dar espacio a su desarrollo social debido a la rutina estricta denominada “disciplina”, algo aplaudido por una gran mayoría ya que es considerado como parte del éxito de los objetivos. En este punto es preciso recalcar que la naturaleza humana es puntualmente social, algo inevitable y peligroso desde el punto de vista psicológico si se desea omitir por lo que el mensaje que se transmite se basa en que para lograr una salud de calidad excelente es necesaria la ausencia social pues los horarios diarios son llenados por actividad física, preparación de alimentos, cuidado y rutinas de higiene y vigilancia del sueño.

Muchos que inician un propósito en estas fechas parten de la idea de modificar su vida en una totalidad que se sabe insostenible debido a factores económicos, pero también a la naturaleza humana del contacto con otros humanos mediante actividades castigadas por la visión saludable actual: comer, tomar y festejar. Es necesario entender que los cambios hacia lo saludable deben ser progresivos y vigilados respetando la situación individual y el estado de salud en el que se llega, lamentablemente muy pocas veces se acompañan los propósitos de año nuevo con asesorías profesionales dejando dos caminos: la deserción o la perseverancia extremista.

Quienes entienden a la disciplina como el esfuerzo sobrehumano de llevar una rutina estricta diaria se caracterizan por ciertos comportamientos que en un mundo actual son aplaudidos e incluso respetados, estos individuos se abstienen del contacto social que dentro de su percepción representan el fracaso, no son permitidas actividades que conlleven la pérdida de lo establecido como saludable dando como resultado una sensación de vació en la existencia, muchas veces llegando a cumplir un objetivo establecido el individuo experimenta una sensación de infelicidad que lo puede llevar a situaciones extremas que quiebran la estabilidad emocional.

La labor de los especialistas dentro de esta nueva realidad se ha vuelto bastante complicada, ya no solo se trata de buscar y explicar los caminos menos agresivos y adecuados acorde a la situación socio política de cada paciente, si no que se suma una urgencia por la divulgación y acercamiento hacia una sociedad que requiere de técnicas especificas para el entendimiento de los procesos saludables pero también se suma la importancia del cuidado de la psiquis y respeto a las emociones de cada individuo.

Imagen que contiene alimentos, dibujo

Descripción generada automáticamente Además del conocimiento sobre la función del cuerpo humano, es necesario preparar a las generaciones futuras y a las existentes sobre la relevancia de su labor social, entendiendo las particularidades de cada paciente y el respeto sobre su humanidad.

*Psico nutrióloga

Elsa Azucena Alfaro González