

El sobrepeso y obesidad infantil son una responsabilidad de todos
Sarahí Rodríguez Rojas*
Cidronio Albavera Hernández**
El sobrepeso y obesidad son padecimientos que se asocian con procesos inflamatorios crónicos, por lo que deben clasificarse como enfermedades, ya que hace algunos años se les consideraba equivocadamente como estado de “bienestar y salud”. Sus causas son múltiples; se involucran aspectos biológicos, genéticos, determinantes sociales, culturales, metabólicos, estilo de vida, factores ambientales, comportamientos, inseguridad, entre otras.
Estos padecimientos son un problema de salud pública en todo el mundo, principalmente en países en vías de desarrollo, cabe mencionar que el número de casos se han triplicado en las últimas décadas y es urgente las acciones en todos los niveles de atención para contener esta gran pandemia.
La infancia y la adolescencia son marcadores de la vida adulta. En este sentido, los niños que presentan sobrepeso y obesidad tienen alta probabilidad de continuar con obesidad en la vida adulta, con las complicaciones que conlleva. Por otro lado, la obesidad en la infancia está asociada a enfermedades crónicas no transmisibles como: diabetes tipo 2, presión arterial elevada y ateroesclerosis, estos factores conllevan a un aumento en la mortalidad a en edades más tempranas.

Los efectos de la transculturación que ha sufrido nuestro país en años recientes, ha provocado que la población de todas las edades modifique su estilo de vida, principalmente en su alimentación, y actividad física. Por otra parte, la inseguridad que se presenta en el país conlleva a que las personas no salgan a espacios públicos a realizar ejercicio, la ingesta de comida rápida, la disponibilidad de alimentos altos en hidratos de carbono y grasas trans, así como el alto consumo de refresco, jugos procesados, aguas a base de colorantes y endulzantes artificiales. Por lo anterior, la cantidad y la frecuencia de la ingesta se ha incrementado, contribuyendo aproximadamente al 22.3% de la energía total diaria, lo que incrementa de manera importante el riesgo de padecer sobrepeso y obesidad.
México es el país con mayor consumo de refrescos. Los refrescos o bebidas carbonatadas se han establecido en gran número de mesas para acompañar los alimentos, o bien, se ingieren ávidamente entre comidas como “golosinas”, ocupando lugar destacado en la alimentación de los niños.
Otro factor que contribuye al sobrepeso y obesidad es mantener un estilo de vida sedentario, donde predominan actividades como: ver televisión, uso de computadoras, teléfono celular, entre otros, lo que ha marcado una disminución en los niveles de actividad física de la población. Estas actividades se han generalizado en forma muy importante, siendo gran parte de los televidentes niños, quienes adoptan un papel pasivo y generalmente no requieren usar mucho la imaginación para entender los programas infantiles o el contenido de las redes sociales, todo esto ha favorecido la aparición de trastornos del sueño.
Las consecuencias del sobrepeso y obesidad son múltiples, y todos tenemos algo que hacer para contener esta pandemia, por lo que es imprescindible implementar y reforzar acciones en los diferentes niveles; social, familiar e individual, que impacten de forma importante en la contención del sobrepeso y la obesidad, ya que son la puerta de entrada para múltiples enfermedades en nuestra población.
*Mtra. Sarahí Rodríguez Rojas. – Coord. Clínica de Educación e Investigación en Salud. OOAD Morelos.
**Dr. Cidronio Albavera Hernández. – Médico Especialista en Medicina Familiar. – OOAD Morelos.

