¿Más proteína es equivalente a mejor salud? 

Ricardo Castrejón Salgado* y Karla María Armendáriz Acosta** 

Las proteínas suelen relacionarse en el entendido coloquial con mayor porcentaje de músculo, mayor fuerza y buena salud. Por lo que hoy en día, tanto en los supermercados, como en las redes sociales, se promueve el consumo de dietas altas en proteínas o incluso se comercializan suplementos para preparar en casa bebidas con alto contenido de proteína. No obstante, una pregunta clave es, ¿Realmente consumir una dieta alta en proteínas se asocia con buena salud? 

Las proteínas son indispensables para el organismo, porque aportan nutrimentos clave como los aminoácidos, que en términos sencillos son las moléculas que cumplen una diversidad de funciones vitales, tales como: la formación de tejidos, hormonas, sistema inmune y otros procesos metabólicos. Por lo que, en ausencia de proteínas en la alimentación diaria, el cuerpo humano no podría estar en equilibrio entre el consumo de nutrimentos que nos ayuden a gozar de salud, sin embargo, la cantidad y la fuente de proteínas que se consumen día a día es fundamental.  

En los últimos años, el consumo de proteína ha aumentado de forma notable, pero, no todas las personas necesitan la misma cantidad ni consumir más de lo recomendado. Estas recomendaciones de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) dependen de la edad, el estado de salud o enfermedad y el grado de actividad física de las personas, por lo que, no siempre un consumo excesivo de proteínas se traduce en beneficios para el organismo.  

En México, contamos con una gran diversidad de alimentos que pueden facilitar una alimentación equilibrada. Las proteínas que consumimos provienen de dos fuentes principalmente: animal y vegetal. Las de origen animal, como la carne, el huevo, los lácteos y sus derivados, aportan todo lo que el organismo necesita en términos de nutrimentos esenciales como los aminoácidos; mientras que, las proteínas de origen vegetal presentes en frijoles, lentejas, garbanzos, soya y cereales también contribuyen a la alimentación diaria, sobre todo cuando se combinan entre sí y con alimentos como los cereales (por ejemplo, tortillas de maíz). 

Las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la Población Mexicana, recomiendan moderar el consumo de alimentos de origen animal, y dar preferencia a proteínas bajas en grasa, provenientes de pescado, pollo, huevo y lácteos descremados; mientras que, destacan el consumo de leguminosas y cereales integrales, como pilares de una dieta saludable, no solo por su aporte proteico, sino también por su contenido de fibra, vitaminas y minerales, además de su menor impacto ambiental.  

Este enfoque cobra especial relevancia en la niñez ya que diversos estudios han observado que un consumo elevado de proteínas de origen animal en niños, sobre todo  los embutidos (Jamón, salchichas, salami, entre otros) o carnes con elevado contenido de grasa saturada, pueden contribuir a un aumento de peso en edades tempranas, y que favorece al desarrollo de ciertas enfermedades crónicas.  

Derivado de esto, la recomendación no es consumir más proteína de forma aislada sino mantener una alimentación variada y equilibrada, en donde se priorice la diversidad alimentaria y las proteínas de origen vegetal, de acuerdo al estilo de vida de cada individuo. Por lo que, es importante acudir a su Unidad Médica de Salud en donde un profesional experto en nutrición, le asesorará y le brindara recomendaciones nutricionales individualizadas sobre tamaño de las porciones y tipos de alimentos que debe consumir acorde a su edad, su estado de salud, acceso y disponibilidad de alimentos nutritivos e incluso promoverá e integrará una alimentación individual – familiar sostenible que involucre opciones saludables entre las diferentes alternativas disponibles. 

La salud no depende de excesos, aun cuando suene como “saludable”, sino de decisiones informadas, guiadas y sostenibles a lo largo de la vida. 

* Especialista en Medicina Familiar. Coordinador Auxiliar Médico en Investigación- OOAD Morelos.  

** Licenciada en Nutrición, Maestría en Ciencias en Nutrición Poblacional.  

En México, contamos con una gran diversidad de alimentos que pueden facilitar una alimentación equilibrada. Las proteínas que consumimos provienen de dos fuentes principalmente: animal y vegetal. Las de origen animal, como la carne, el huevo, los lácteos y sus derivados, aportan todo lo que el organismo necesita en términos de nutrimentos esenciales como los aminoácidos; mientras que, las proteínas de origen vegetal presentes en frijoles, lentejas, garbanzos, soya y cereales también contribuyen a la alimentación diaria, sobre todo cuando se combinan entre sí y con alimentos como los cereales (por ejemplo, tortillas de maíz). 

Foto: stevepb / Pixabay
La Jornada Morelos