La lista de mujeres que se traicionan a sí mismas se nutre con la participación de gente como Kristy Noem, de la guardia policial asesina; Giorgia Meloni, ministra de Italia; la israelí cuyo nombre no tengo intención de acordarme, que propone matar, desaparecer, acabar con todos los niños palestinos para que no se reproduzcan y otras mexicanas incluso, que brillan por sus declaraciones. 

Humanizar la Política sigue siendo urgente tarea que impediría la proliferación de vividores que no tienen empacho en acreditarse como mercaderes fingiendo compromisos con habilidad estratosférica. Todavía hay quienes les creen. Los puestos políticos son apetitosos y tentadores. Visten a quienes los portan de cierta credibilidad y buena fama. 

Hombres y mujeres llevadas de la mano para ocupar estos puestos deberían ser capaces de dirigir y transformar su sociedad; de analizar la realidad padecida; de proponer cambios específicos; no de prometer sino de comprometerse; de saber y no desconocer su propia Historia, las diversas y múltiples luchas sociales durante tanto tiempo… 

Abundemos. Ni qué decir de ideas y conceptos filosófico-políticos forjados por nuestros ancestros junto con valores, planteamientos, y respuestas que nos ayudarían a resistir tanta desinformación, tanta confusión recuperando nuestro pensamiento crítico… y autocrítico, claro.  

A todos nos incumbe, mujeres y hombres. Y, si vamos a conmemorar el Día de la Mujer, no lo convirtamos en sólo un festejo anual para abrazarlas, regalarles flores y continuar con nuestro desparpajo. La Equidad se tiene que hacer presente en todos los ámbitos y nuestras compañeras encabezan estas lides con arrojo, valentía, independencia y autonomía. 

Lamentamos que existan mujeres como las señaladas arriba. Su forma de ser debe obedecer a experiencias familiares y ámbitos sociales enfermos. Su conversión, METANOYA (haciendo referencia a la Lengua Griega que ahora se festeja), se antoja sencillamente impredecible. Su perversa mentalidad está echada a perder, sus expresiones las condenan. 

Con respecto a los trágicos y tristes acontecimientos ocurridos con dos mujercitas universitarias y con intención propositiva, digamos que tanto nuestra Gobernadora como la Rectora de la UAEM, bien podrían convocar a la comunidad universitaria, estudiantil y académica a conversar con suficientes argumentos, con total transparencia, escuchándose mutuamente para llegar a acuerdos comunes. No olvidemos que uno de los más graves atentados contra la dignidad y los derechos humanos es la discriminación de género ejercida por el patriarcado y otros sistemas de dominación -el capitalismo, el fundamentalismo, el colonialismo, el supremacismo, el racismo- que desembocan en feminicidios. 

De ahí que nos esforcemos en procurar la Igualdad y la Justicia de Género bajo la guía del Feminismo. De lo contrario reproduciremos actitudes sexistas. El espacio escolar es uno de los más adecuados (espero que no nos llame la atención Iván Illich) para deconstruir los discursos de odio. 

Hagamos un espacio a la Objetividad. ¿Es culpa de la Gobernadora esta violenta muestra de agresión trágica? ¿O de la Rectora? ¿Por qué hay quien festeja estos sucesos? ¿Por qué hubo quien augurara fuerte represión contra las manifestantes? ¿Por qué quemaron el monumento a la Mujer y pintarrajearon la escultura de mi Gral. Zapata? ¿Qué suponen que debemos entender? 

Algunas más: ¿Hay alguien de la oposición que haga gala de prudencia, de empatía con los dolientes, de solidaridad con los estudiantes o de acompañamiento? ¿Qué tan dañadas están sus vísceras para tanto resentimiento mal digerido y tanto rencor peor asimilado? ¿No han asimilado sus derrotas? ¿Son capaces de alguna leve autocrítica que les haga saber que todo eso se debe precisamente a su actuación como partidos y como gobiernos?  

Una palabra más aludiendo a nuestras mujeres indígenas. Las mujeres indígenas guatemaltecas han trabajado en una propuesta concreta para aumentar su presencia en los cargos de elección popular. Se llama “Ley de Paridad, Alternancia e Inclusión de los pueblos indígenas”. Aquí como allá hace falta el compromiso del Estado para garantizar una participación real de las mujeres indígenas, además de su preparación y formación política. 

Y Vivian Tatiana, de Bolivia nos regala esta meditación: “La condena de odio violento a la que nos someten los poderosos se resiste desde las ollas comunes para compartir humildemente lo que hay, se resiste desde el acto revolucionario del aprendizaje a través de una Educación que enseña a cuestionar y no a obedecer (Paulo Freire), todos los conocimientos merecen ser escuchados, todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender; este saber construido colectivamente conlleva necesariamente actos tan poderosos y transformadores en sí mismos como: la Reciprocidad, el Cariño, la Ternura, el Cuidado, la escucha respetuosa, el abrazo solidario y la palabra honesta que defiende la vida”. 

Hugo Carbajal Aguilar