
I. RIQUEZA. Así como las infancias, las juventudes son las máximas riquezas de las naciones y sociedades civilizadas; los programas, proyectos trabajos en pro de ellas y ellos no se significan en compromisos a corto o mediano plazo, más bien son justificadas y justas inversiones a favor de la población en la que cuando se niegan u olvidan sus gestos generosos de atención a esas etapas y edades de la vida, las consecuencias deparan en perjuicios para todas las personas sin excepción alguna. No existe mejor dimensión de un país próspero, pacífico, en crecimiento y desarrollo efectivo que la que se tiene a la par de generaciones comprendidas, atendidas y asistidas de manera total.
Cada régimen de gobierno decide qué hacer con sus macro sectores poblacionales en los que la semilla se siembra, se obtienen naturales, puras, incólumes y ávidas de conocimiento inocentes personas, ello, en todos los contextos y roles que perciben con y desde el primer respiro; de suerte tal que una o un infante llegado en el seno de una familia con principios y valores, así arribará con amor a las iniciales enseñanzas.
A contrario sensu y, no obstante, un marco legal que les protege con un interés superior internacionalmente reconocido desde la Carta Magna, quienes son bienvenidos por el grueso social, pero llegan en ambientes violentos admitidos e irracionales, lo percibido desde el primer segundo en su cerebro tiene que ver con lo negativo y descompuesto de los que le apuestan al odio y venganza agresiva sin utilizar la voz de la razón.
Tal y como se reciente en otras latitudes, quienes sufren los estragos de la escalada de la belicosidad autoritaria y contraria a los cánones democráticos, resultan ser las infancias, las adolescencia y juventudes que están en edades para disfrutar de ésta hermosa vida, plagada de retos, límites, exigencias, obligaciones y derechos que muchos quisieran y lamentablemente ya no están para así disfrutar de todo ello.
En análisis objetivo de lo que se ha generado en los últimos días, primero destaca la manipulación de las legítimas y auténticas luchas por las libertades y reconocimiento a los derechos que por ser humanos todas las personas tenemos; en segundo término, es evidente la creciente ola de participación social que depone el confort para salir a manifestarse por causas de todas y todos los ciudadanos, máxime cuando se eleva la voz en favor de los que no la tienen; y tercero, la transformación que se estila desde el dos mil dieciocho, impone que nunca más habrá represiones, limitaciones ni mordazas para que la ley de la vox populi sea escuchada, comprendida y atendida, esta es la parte fina, hoy por hoy, se ven tendidos los canales de comunicación y al corto tiempo, las tareas de todas y todos para alcanzar acuerdos y soluciones. El acicate es para las familias, padres, tutores y gobiernos.
II. CANALES. El diseño de estrategias, tareas, mesas de trabajo, proyectos y programas con que se atienen los tópicos relacionados con la niñez en calidad de semillero de la honestidad y los jóvenes que ya dirigen los destinos de la Nación, son de una gran importancia; la información que de manera responsable y veraz fluye para gestionar las citaciones a esas labores constructivas, dan a saber que estamos imbuidos en el ambiente civilizado que contribuye a una mejor sociedad.

Las y los líderes de hoy, deben distinguirse por no permitir la exacerbación y menos la violencia destructiva; cuando los canales están dados y la empatía de las familias se mescla para atemperar y encontrar los orígenes y soluciones a los problemas sociales, ganamos todos.
III. HISTORIA. Aquellos ayeres autoritarios y que antes de organizarse, reunirse, manifestarse y expresarse, el sometimiento, disuasión y represión eran las respuestas oficialistas como en los años sesenta y setenta o antes del dos mil dieciocho, han quedado para la infame historia que nos marcó a muchas generaciones, ni de ocurrencia existía la posibilidad de que una exigencia social escalara a los niveles de sus organizadores convocantes; afortunadamente, ese mal quedó atrás y lo que sigue es el abono a las formas pacíficas para hacer eco, replicar y alcanzar las metas trazadas en peticiones sociales totalmente justas.
IV. HOY. Nunca como ahora, con el crudo ejemplo de las sociedades que han abandonado la civilidad pacifista para obtener el bienestar, es que debemos reflexionar, hoy no solo tenemos el riesgo interno porque desde las familias se alimenta la complicidad rapaz al conocer a los que delinquen y les dan comida, techo y disfrutan del dinero mal habido; lo que se ve a corto tiempo, es una posible intromisión extranjera que vulnerando nuestra soberanía, irrumpiría en un territorio nacional protegido patrióticamente. ¡Unidad y solidaridad con legalidad y justicia!
1000 PALABRAS. El flagelo de la corrupción e impunidad se hacen presentes en el pútrido legado o herencia maldita con data de hace ocho décadas, la transformación desde las entrañas del tejido social requiere del acompañamiento de cada ciudadano, en donde la denuncia sea cultura efectiva, la educación con ejemplo se tenga en cada hogar y el desempeño de los servidores públicos tenga diques de contención preventivos y de sanción efectivos. En la tarea para extirpar dicho cáncer, participamos sin distingo y obligatoriamente todas las personas.

