

Salud y maternidad para una sociedad saludable
Héctor Quezada Téllez*
La salud materna es el espejo del bienestar integral de la mujer. Es decir, no es suficiente calificar con normalidad en una revisión médica para decirse sana. La salud materna es la labor irrenunciable más importante de una familia, puesto que entraña el beneficio compartido de alguien que ya existe y otro que está en espera de conocer el mundo.
Actualmente el termino de “programación fetal” plantea que las condiciones nutricionales y ambientales durante la gestación pueden influir en la salud del feto lo cual se traduce en un aumento de riesgo de enfermedades crónicas en la vida adulta. Este concepto poco a poco ha cobrado mayor relevancia por la relación que se le atribuye con la aparición de enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, ansiedad, depresión, obesidad y diabetes en los hijos.
Es menester de la sociedad, del estado y de cada individuo en su conjunto; procurar el completo estado de bienestar del binomio madre-hijo. Para que este objetivo se lleve a la práctica se precisa de una familia que cumpla sus funciones, un conjunto de hábitos alimenticios benéficos, hábitos de sueño útiles, gestión del estrés, realización de ejercicio y si, también revisiones médicas.
Esta estudiado que el entorno social, el nivel educativo y las diferencias geográficas como el nivel socioeconómico integran el gran espectro de determinantes de la salud que deben ser atendidos de forma sistemática para tener los resultados esperados. Por otra parte, un dato desfavorable es que en nuestros días solo el 78.3% de las embarazadas en México completa 5 valoraciones médicas.

El ser madre modifica de manera inherente la dinámica familiar, desde el embarazo y posterior nacimiento de un hijo (a) se produce un cambio de roles, en la forma en que se relacionan sus integrantes y que se comunican. Todo ello vuelve susceptible a la familia de desarrollar alguna crisis y la posibilidad de desarrollar enfermedades derivadas del proceso de adaptación. La forma en que se enfrenta la crisis es estrechando los recursos afectivos, cognitivos y las redes de apoyo disponibles en el seno familiar, así como la inteligencia emocional que eventualmente generan las condiciones propicias o adversas para el proceso de creación, desarrollo y crianza de un nuevo ser humano.
Sin duda alguna una buena maternidad requiere de una buena familia, de la misma forma que una buena sociedad solo es posible en familias sanas que alberguen madres e hijos felices. Por qué después de todo como decía el gran actor mexicano Mario Moreno “Cantinflas” “La primera obligación de todo ser humano es ser feliz”.
*Dr. Héctor Quezada Téllez. – Médico especialista en Medicina Familiar, HGZ c/MF No. 5, OOAD Morelos.

