Héctor H Hernández Bringas*

De acuerdo con la información recientemente publicada por el INEGI, en el primer periodo sexenal de la llamada Cuarta Transformación (2018 a 2024), Morelos logró un avance significativo en el abatimiento de la pobreza, siguiendo puntualmente la tendencia nacional, pero con niveles más altos que el promedio.

El porcentaje de población en pobreza bajo de 48.5 a 35.4. lo que implica una disminución del 27% (contra 29% a nivel nacional). En la escala nacional, el estado ascendió en las posiciones de los estados más pobres: de ocupar el lugar 11, paso a la posición 9.

El logro sin embargo es espectacular. En 2024 hay 256 mil menos pobres que en 2018 (697 mil vs. 894 mil)

Sin embargo, otros indicadores registran deterioro: se incrementó en 15 por ciento la población vulnerable por carencia sociales: aquella que, si bien ha logrado superar la pobreza por ingreso, no tiene acceso a la satisfacción de todos sus derechos como educación, salud, seguridad social o vivienda

El acceso a la seguridad social, si bien tuvo una mejora del 14%, aún sigue siendo el derecho más vulnerado de los Morelense: 54% no tiene seguro social (IMSS, ISSSTE…).

El acceso a la salud es el aspecto más lamentable: si en 2018 sólo el 16.8 no lograba satisfacer ese derecho, para 2024 alcanza ya el 44 por ciento de toda la población.

Estos datos dan cuenta de que el factor decisivo en este gran avance contra la pobreza en Morelos es la mayor disponibilidad de ingresos monetarios por parte de la gente.

El incremento de los salarios mínimos, que tiene efectos sobre toda la estructura salarial. así como las trasferencias directas a través de programas sociales, son los aspectos que principalmente lo explican. Prevalecen sin embargo rezagos sociales que no se satisfacen.

Sí, la gente de Morelos tiene más ingresos monetarios, y ese sólo hecho es muy importante, Pero la política social poco o nada ha hecho por atender los derechos sociales fundamentales, ya que la inversión en rubros como la educación, la salud y la vivienda sufrieron retroceso en el gobierno de «primero los pobres». Por otra parte, los empleos que se han generado carecen del respaldo de la seguridad social: la informalidad sigue privando en el mercado de trabajo estatal.

Vale agregar, además, que los logros alcanzados en ningún sentido responden a políticas implementadas al interior del estado de Morelos. Eso nunca estuvo en la agenda del gobierno frívolo y decadente de Cuauhtémoc Blanco.

Con todo, es digno de reconocimiento lo logrado como algo histórico, sin precedentes en décadas. La cuestión es si se puede seguir este ritmo de descenso de la pobreza con una economía estancada, con finanza publicas frágiles y comprometidas. Obviamente deseamos que así sea, pero el futuro no es prometedor en ese sentido.

*Investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM en Cuernavaca.

Fuente: INEGI

Fuente: INEGI

Gabriel Humberto Hernández-Bringas Ortiz