Primero debemos comprender de dónde surgió la idea de dar un informe de los primeros 100 días de gobierno y por qué. La idea germino como una marca política simbólica con Franklin Delano Roosevelt, en 1933 y lo hizo en medio de una crisis económica que amenazaba la subsistencia de la democracia, lo concibió con la finalidad de generar confianza entre los empresarios, ciudadanos y con un dejo de esperanza en sus acciones, aunque él sabía que no todas las acciones podrían cumplirse.

En nuestro país, de lo que aún recuerdo, lo hicieron: Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, López Obrador y ahora lo hace Claudia Sheinbaum. En nuestro estado de Morelos, también lo emuló Margarita Saravia.

Los 100 días de Sheinbaum. – Me parece que fue un acto político-simbólico de corporativismo de sus huestes. Más allá de los buenos, regulares o magros resultados logrados en sus primeros cien días, sirvió para darle un mensaje a los morenistas y adversarios políticos; aumentar su rating de popularidad y acallar la boca de sus detractores.

En el caso de Margarita Saravia. – Los primeros 100 días lo adjetivaron con mil acciones, pero a final de cuentas es la misma gata nada más que revolcada. Yo quiero y deseo que a la gobernadora de Morelos le valla muy bien, los morelenses lo necesitamos con urgencia. En su mensaje dijo que no le temblará la mano para combatir la corrupción y de inmediato giro acciones para que su jurídico realizara la denuncia por desvíos al peor gobernador que ha tenido Morelos, Cuauhtémoc Blanco.

Lo cierto es que la denuncia contra el Cuauh no surgió de las oficinas de la gobernadora sino del Palacio Nacional. La presidente o Presidenta necesita mandar sendos mensajes de audacia, de control y de poder. Ya mandó el primero: “El Plan México” y el segundo será de combate efectivo a la corrupción y a la violencia. Me parece, que el estado de Morelos será piloto para medir acciones y reacciones. Esta circunstancia la debe capitalizar la gobernadora Margarita. ¡Oh qué no!

P.D. Algunos gobernadores ya pusieron sus barbas a remojar.

 

Antonio Ponciano Díaz