¿Pueden los psicoanalistas practicar la Salud Pública?

 

La Salud Pública no es medicina. Parece una obviedad, pero es necesario decirlo. Mientras que la medicina se avoca a la atención particular médico-paciente, la Salud Pública se centra en la atención a la salud de las poblaciones. Trabajamos con grupos, no con pacientes individuales. Y, desde luego, no todo salubrista tiene formación médica. Me gusta pensarlo más bien como lo dice el Mtro. Emanuel Orozco: “abrevamos” de la ciencia médica, pero no somos médicos.

Procedemos de la medicina, sin duda. Pero en la historia de la Salud Pública, ésta terminó complementándose con muchas áreas más de conocimiento (desde la epidemiología hasta la antropología). Actualmente, muchos profesionales de diversas áreas de la salud pueden convertirse en salubristas. Y para muestra, un botón: en la maestría en Salud Pública tengo compañeras enfermeras, nutriólogas, farmacéuticos, matemáticos, odontólogos, etc. Todos y cada uno de nosotros formándonos como salubristas. Yo, por ejemplo, al terminar mis estudios, podré decir que seré un psicólogo-salubrista.

Pero permítanme que lo vuelva a repetir: la Salud Pública no es medicina. Lo repito nuevamente con todas sus letras ya que, hegemónica e históricamente, la medicina ha sido vista como la única disciplina con licencia para tratar asuntos relacionados con la salud. Aún a pesar de la diversificación de áreas que la atienden y procuran, existe una jerarquía invisible que sigue colocando a los médicos por encima de cualquier otra área. Luego de los militares, aunque ustedes no lo crean, la medicina resulta ser el área más competitiva, y más instaurada en la lógica jerárquica.

Sorprendentemente no vengo a plantear esto como un problema que haya al interior de la Salud Pública —esa es otra obviedad—, sino a que ese problema necesita ser resuelto. Pero tal parece que esa resolución no vendrá de la medicina, tan acomoda en su estructura jerárquica. Por tanto, la pregunta sería, ¿cómo bajar a la medicina de su pedestal, para lograr ponerla al mismo nivel que el resto de las disciplinas y áreas de la salud? Desde luego, no negando su necesidad ni su importancia, pero reconociendo, a la vez, la misma importancia para otras áreas de la salud.

Para bien o para mal, no les traigo ahora una respuesta. De hecho, ni siquiera creo que exista. Por el contrario, la pregunta, como buen ejercicio socrático, abre más interrogantes. Y de eso se trata. El título de la entrega de hoy intenta emular el famoso trabajo de Freud “¿Pueden los legos ejercer el psicoanálisis?”, porque ahora quiero lanzar otra pregunta: ¿Pueden los psicoanalistas ejercer la Salud Pública?

Las ciencias médicas se abroquelan en la medicina como el faro que guía la práctica sanitarista; y el psicoanálisis atraviesa desde hace tiempo una ola de críticas, recelo y desconfianza, en gran medida fundamentada en la no-cientificidad del método psicoanalítico (de la cual hablaremos en otra entrega). Pero, tal como vaticinaba Freud: que no se necesita ser médico para ejercer el psicoanálisis, del mismo modo no se necesita ser médico para ejercer la Salud Pública. ¿Cómo reinventamos la Salud Pública, entonces? Cuando menos en este espacio estaré reflexionando a ese respecto, desde el Psicoanálisis, que es, en gran medida, lo que me ocupa.

*Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), y maestrante en Salud Pública, por la Escuela de Salud Pública de México (ESPM/INSP). Contacto: freudconcafe@gmail.com

Luis Marín