El 8 de marzo contra el feminicidio

Juliana García Quintanilla y Paloma Estrada Muñoz*  

El derecho de las mujeres a una vida libre de violencia tiene una referencia histórica fundamental en los acontecimientos del 8 de marzo de 1857 cuando las 126 obreras textiles que realizaban una huelga en Nueva York fueron quemadas por los capitalistas al incendiar la fábrica, por lo que años después el 8 de marzo fue establecido como Día Internacional de la Mujer Trabajadora por el segundo encuentro internacional de mujeres Socialista, realizado en Copenhague, Dinamarca, al que  asistieron más de 100 delegadas de 17 países. Clara Zetkin y Kathy Duncker que asistieron a la reunión en representación del Partido Socialista Alemán presentaron la propuesta de conmemorar un Día Internacional de la Mujer trabajadora. La decisión se adopta como una resolución, en un acto de solidaridad internacional.  

En 1975 Naciones Unidas reconoce el 8 de marzo como el día internacional de las mujeres. Dicho reconocimiento se ha dado a lo largo del tiempo bajo una serie de luchas constantes de mujeres de diversos países, por tener los mismos derechos que los hombres como el acceso al voto, derecho al trabajo, a ocupar cargos públicos, a la educación, a la no discriminación y a una vida libre de violencia. 

Este día visibiliza al sistema patriarcal que genera y refuerza la explotación y sumisión de las mujeres, por lo que la lucha sobre estos temas sigue vigente. 

Remarcamos que los derechos de las mujeres forman parte fundamental de los derechos humanos. Estos derechos se han ido conquistando mediante la lucha de las mujeres, donde el feminismo ha contribuido a través de la historia. 

Precisamente el 8 de marzo ha sido una fecha que conmemora las luchas de las mujeres trabajadoras, este año adquiere una relevancia mayor, para enfrentar la ola de violencia feminicida, misógina, discriminatoria, xenófoba y racista que existe a nivel internacional. Reivindicar hoy más que nunca el derecho a una vida libre de violencia, de opresión y explotación de las mujeres nos permite construir una sociedad donde los derechos sean verdaderamente para todas y todos. La indignación ante la violencia feminicida, la desaparición de niñas y jóvenes, la trata y explotación sexual y laboral, ha puesto en pie a millones de mujeres en todo el mundo y nuestras organizaciones defensoras de derechos humanos vamos en el mismo sentido de esta lucha. 

En México las mujeres enfrentan cotidianamente problemáticas como el hostigamiento y el abuso sexual en el empleo, los despidos por embarazo, la segregación y la violencia laboral.  Entre profesionistas, los hombres ganan más que las mujeres; entre funcionarios y administradores, ocurre lo mismo y en el comercio los varones se benefician de ingresos bastante superiores a los percibidos por las mujeres.  

Consideramos que tipificar y sancionar la violencia institucional fortalece el derecho de las mujeres, inhabilitar, castigar penalmente a quienes en el ejercicio de sus funciones cometan violencia institucional y con ello transgrede las disposiciones contenidas en la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia. 

En éste 8 de marzo de en Morelos es importante luchar contra el acoso sexual, hostigamiento, violencia laboral, que son todas las acciones, omisiones, comportamientos, prácticas o amenazas de estas, que tengan por objeto intimidar, excluir, opacar, amedrentar o consumir emocional o intelectualmente a la persona trabajadora. Porque es posible otro mundo donde no se imponga la discriminación, el abuso, el acoso, la violencia verbal y machista, debemos reforzar la consciencia del respeto pleno a los derechos humanos de las mujeres hacia el conjunto de la sociedad. No olvidar la historia para que no se repitan hechos que lastiman la dignidad humana. 

Los derechos de las mujeres forman parte fundamental de los derechos humanos. El feminismo ha contribuido a través de la historia. Precisamente el 8 de marzo ha sido una fecha que conmemora las luchas de las mujeres trabajadoras. 

Este año adquiere una relevancia mayor, para enfrentar la ola de violencia feminicida. Reivindicar hoy más que nunca el derecho a una vida libre de violencia, de opresión y explotación de las mujeres nos permite construir una sociedad donde los derechos sean verdaderamente para todas y todos. Es así que el 2025 fue el segundo año más violento para las mujeres con 121 feminicidios. Por lo que hoy estamos en un punto de quiebre, para programar y articular las medidas necesarias para garantizar Una Vida Libre de Violencia para las Mujeres. Es hora de que este nuevo gobierno presente las Medidas Urgentes para ello, aplicando todas las acciones mandatadas por la Alerta de Violencia de Género.  

En este 8 de marzo es importante luchar contra toda la serie de acciones, omisiones, comportamientos, prácticas o amenazas de estas, que tengan por objeto intimidar, excluir, opacar, amedrentar o denigrar emocional o intelectualmente a la persona trabajadora.  

Este 8 de marzo asumimos el compromiso de fortalecer la lucha contra todo tipo de violencias que padecen las mujeres.  

Porque es posible otro mundo donde no se imponga la discriminación, el abuso, el acoso, la violencia verbal y machista, debemos reforzar la consciencia del respeto pleno a los derechos humanos de las mujeres hacia el conjunto de la sociedad. No olvidar la historia para que no se repitan hechos que lastiman la dignidad humana. 

Por una vida libre de violencia. Con justicia para todas. 

* Defensoras de Derechos Humanos. 

Juliana García Quintanilla y Paloma Estrada Muñoz