

En un mitin celebrado el 9 de diciembre de 2025 en Mount Pocono (Pensilvania), Trump usó su discurso basura para emitir «¿Por qué solo aceptamos gente de países de mierda?». ¿Por qué no podemos traer gente de Noruega, Suecia, solo unos pocos, déjennos traer a algunos? De Dinamarca, ¿les importaría enviarnos a algunos? Envíennos gente amable, ¿les importa? Pero siempre aceptamos gente de Somalia. Lugares que son un desastre, ¿verdad? Sucios, sucios, repugnantes, plagados de delincuencia». Aquí algunas notas.
Trump construye discursos que pueden ser leídos bajo cuatro ideas que provocan un cisma en discursos antiinmigrantes: la línea entre la sanidad-xenofobia/racismo, la prenoción norte-sur global o centro-periferia, criminalización de la migración y la dualidad orden-desorden. Usted querida lectora, sabe que la vida no es dualista. Ahí que sea fácil desarticular estos discursos.
Durante el Covid-19, la línea entre sanidad y racismo fue explícita, algunos discursos de Trump construyeron una línea directa entre enfermedades asiáticas (Kurtzman, 18 de marzo de 2021) o migrantes trayendo enfermedades respiratorias al país (Salido, 30 de abril de 2020). No es nuevo su intento por construir estigmas que aluden al dualismo salud-enfermedad, suciedad-limpieza.
Es una formula tan antigua como la historia de la biblia misma. Desde Éxodo se narra como las plagas son resultado de un juicio divino. Misma historia con Edgar Alan Poe, cuando en la “Máscara de la Muerte Roja” la muerte misma entra en el castillo con forma de enfermedad. Es decir, la narrativa basura de Trump narra de ida y vuelta historias y recetas viejas para construir una dualidad entre Noruega y Nigeria. No son estos países propiamente, es lo que Trump cree que representan. No es sólo una política-políticamente incorrecta, ni sólo fascismo (como si fuera poco). Es autoritarismo contra la migración.
La pregunta ¿Por qué Noruega sí y Nigeria no? Envuelve respuestas que desarticulan y fracturan discursos. Trump es explícito y en esa visera es se pierden detalles. Así ve el mundo una mente colonizada: Noruega es igual a un país de gente amable, no sucios, no repugnantes, no plagados de crimen. Somalia, sí lo es según Trump. La migración no sólo es un tema de extranjeros, es un tema racial, no digamos que también de género, clase y espacialidad.
Segundo, esta noción entre el norte y el sur. Es cierta, sería rejego no notar que hay disparidades entre ambos polos. Sin embargo, es resultado de un proceso histórico, de colonización, de unos que narran la historia y otros que la aceptan o la combaten. Luego, existen centros y periferias, no del todo delimitadas por un norte, en algunas ciudades se encuentra al oeste. Hay muchos centros y muchas periferias en todo el mundo. Estas dualidades suelen construir preconceptos de un sur-pobre y un norte-rico, de un sur-sucio y un norte-inmaculado. Ahí la cosa no es muy clara. Porque se usa para preseleccionar quién sí y quién no.

Tercero, la idea de países plagados de delincuencia poco explican los procesos globales del crimen. Basta con recordar que los carteles de El Salvador nacen en Estados Unidos y son exportados a Centroamérica o que las armas que usan los grupos criminales son fabricadas en su mayoría en Estados Unidos. Gran parte del desorden mundial y de la incapacidad de organización laboral global se debe a intervenciones militares o legados coloniales, dice por ahí que Wallerstein afirmaba esto último.
Finalmente, los antónimos de sucio y repugnante serían limpio y pulcro. Trump no sólo usa discursos xenófobos y racistas disfrazados de sanidad, no sólo parte de nociones sur-nor-centro-periferia, no sólo criminaliza, también utiliza el dualismo para construir sus discursos. Noruega sí porque carga preconcepciones de lo que es el ciudadano proveniente de ese lugar generalmente hegemónico, Nigeria no porque se le adjudican vejaciones del sistema racistas o impías.
El uso de dualidad en occidente ha sido orden clasificador en el resto del mundo: hombre-mujer, día-noche, sí-no, bien-mal, blanco-negro. ¿Qué acontece con todo lo que está en medio? Por poner ejemplos para la dualidad hombre mujer emergen lo trans, lo queer, lo fluido. Para el día y la noche hay otros momentos en medio como atardecer, crepúsculo, ocaso, alba y hora dorada. Para el sí y el no están un tal vez, quizás, depende, el silencio, la abstención. Entre el bien y el mal se encuentran la neutralidad, la amoralidad, la indiferencia, lo mediocre, lo regular y lo moralmente ambiguo. Para el blanco y negro, toda la gama de colores. El dualismo es una herramienta rebasada por la observación a conciencia.
¿Qué hay entre Noruega y Nigeria? Un crisol de posibilidades, todos los demás países. Discursivamente y bajo el delirio de Donald Trump se construye un dualismo gradual bajo lógicas arquetípicas. México, Francia, China, Cabo Verde: todo lo demás está a disposición de lógicas racistas, xenófobas, coloniales, clasistas, heteropatriarcales, sino se construye un frente disruptivo contra el discurso basura de Donald Trump.
*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

