Ciencia y tecnología para el bienestar

 

El tema de la tecnología es sin duda una de las tres realidades de las que más se habla en el mundo actual, junto con la de la guerra y la de la crisis económica.

Respecto al tema de la tecnología, es de destacar la realización de dos eventos realizados en Cuernavaca, Morelos, este pequeño rincón del planeta: el primero, fue la realización de la octava edición anual del Coloquio de Otoño organizado por la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades, A.C. (ACSHEM) el día 26 de noviembre de este año 2025, bajo el tema Implicaciones Teóricas y Prácticas de la Tecnología en la Sociedad; y el segundo, el evento internacional STS Forum, celebrado del 3 al 5 de diciembre en el WTC.

El evento de la ACSHEM, organizado en tres mesas y con la participación de 20 ponentes, versó sobre las implicaciones del avance tecnológico en diversos campos de la sociedad, especialmente lo referido a la Inteligencia Artificial (IA). https://acshem.org/

Por su parte el evento el STS Forum (Science and Technology in Society Forum) para América Latina y el Caribe, fundado en Kioto, Japón, en el año 2004, y autodefinido como una plataforma global de diálogo informal y de construcción de redes sobre los temas de ciencia y tecnología, se convocó para deliberar sobre la forma en que con la tecnología se pueden enfrentar diversos desafíos sociales.

Siguiendo su tradición, en esta ocasión reunió en Cuernavaca a líderes científicos, académicos, empresariales y políticos para discutir, en esta emisión, temas que incluyen la seguridad hídrica, la electromovilidad, la atención a desastres naturales, la biotecnología y la innovación aeroespacial. Fue organizado por la Secretaría de Economía del Gobierno Federal, en colaboración con la Secretaría de Salud, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECITIH), la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). 

https://www.proceso.com.mx/nacional/estados/2025/12/7/morelos-es-sede-del-sts-forum-latam-2025-innovafest-latam-2025-364222.html

Estos dos eventos nos dan pie a reflexionar sobre el tema del avance científico/tecnológico. Como bien sabemos, el estudio del desarrollo de las tecnologías puede ser perfectamente equiparable al estudio de la forma en que han evolucionado las civilizaciones humanas del planeta. La razón de ello es que la tecnología es la forma práctica con la que el ser humano se vincula e interactúa con la naturaleza y con los demás seres humanos.

La tecnología, basada siempre en algún grado de conocimiento científico, potencia la capacidad humana para resolver sus necesidades básicas de subsistencia, y perfila también la forma en que se desarrolla la política y la economía en una sociedad y cultura determinada.

Es innegable el avance científico/tecnológico de la humanidad en los últimos cien años, en cuanto al conocimiento de cómo se comporta la naturaleza. Por un lado, está la física que nos adentra en la materia misma de las cosas, y, por otro, la biología que nos introduce en el universo de los organismos vivos. Estos dos campos de conocimiento son los que más han influido en la forma en que vivimos.

Hay que reconocer también el avance que han alcanzado las ciencias humanas, que estudian la psicología y la conducta de las personas y de los grupos sociales; sin embargo, habremos de aceptar que hay menos logros que presumir en cuanto a la influencia que las ciencias humanas han tenido en la mejora de las formas de convivencia social. En efecto, la pobreza, la inequidad social, las guerras, el sometimiento de los más débiles, la explotación irracional de la naturaleza, la violencia en sus múltiples formas, y la búsqueda de la riqueza a cualquier precio son prueba de que la tecnología, como saber aplicado de las ciencias de la naturaleza y de la sociedad, no ha beneficiado por igual a todas las personas y ni a todos los colectivos humanos que pueblan el planeta.

Desde esta condición, hay que preguntarnos sobre cuál es la mejor forma de apropiarnos de manera generalizada del conocimiento existente para ponerlo al servicio de toda la humanidad, y cómo promover nuevos conocimientos que sean útiles para satisfacer las necesidades reales de los diversos grupos humanos.

Para avanzar en esta tarea, habría que reflexionar y dialogar sobre aspectos como los siguientes: ¿Con qué recursos financieros y materiales se desarrolla actualmente el pensamiento científico? ¿Quiénes y cómo se benefician de la aplicación de los hallazgos científicos? ¿Quiénes son los responsables de anticipar y prevenir los daños de una mala utilización de los descubrimientos científicos?

Se estima que entre un 40% y 60% del financiamiento para investigación básica proviene de recursos públicos fiscales, mientras que el sector privado financia en la misma proporción la investigación aplicada. La proporción real varía en cada país, pero siempre es el gobierno quien juega un papel central con el apoyo a universidades, y con estímulos a los organismos privados.

Es por ello necesario ver en qué forma se le retribuye a la sociedad el recurso público que se canaliza para la investigación. No sería aceptable, aunque sin duda sucede, el que la sociedad en su conjunto sea la que apoya el beneficio de particulares, y no al revés. El absurdo total es cuando el avance científico/tecnológico enriquece a unos cuantos privados, mientras que los riesgos sociales que se derivan de dicho avance tienen que ser subsanados por la mayoría de la población.

Lo que el actual gobierno federal quiera hacer en esta materia, a través del llamado Plan México, debe dar respuesta clara a estas preguntas.

*Interesado en temas de construcción de ciudadanía.

Vicente Arredondo Ramírez