

Las mujeres indígenas en la economía social y solidaria*
Juan Manuel Ortega Maldonado* y Nancy Jazmín Pérez Ramírez**
Hoy deseamos conversar sobre la importancia de la economía social y solidaria para las mujeres indígenas y, para ello, queremos iniciar exponiendo el caso de Mujeres de la Lluvia, una organización de mujeres indígenas conformada como S.A. de C.V., Sociedad Financiera Comunitaria, una SOFINCO (muy parecida a una sociedad cooperativa de ahorro y crédito) que opera en la Costa Chica de Guerrero, con presencia significativa en los municipios Xochistlahuaca, Tlacoachistlahuaca, Igualapa y Ometepec que ofrece a sus socias y socios (de los cuales el 80% son mujeres), servicios de ahorro, crédito, seguros, envíos de dinero, y pagos de servicios.
Este proyecto surge con apoyo de la organización K’inal Antzetik (“tierra de mujeres” en la lengua maya tzeltal), la cual es una asociación civil sin fines de lucro que tiene como propósito el apoyo a las mujeres indígenas para erradicar la discriminación por género que sufren y también con el acompañamiento técnico de otra organización, la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, A.C. iniciativa social campesina que gira alrededor de los servicios financieros y el desarrollo rural de México (AMUCCS).
Mujeres de la Lluvia nace por la necesidad de trabajar en la prevención de la violencia doméstica y mejorar su situación económica. Esta organización ha ayudado a financiar actividades productivas del sector rural, como lo son venta al por menor de productos artesanales y culturales de la región. Se trata de una organización de mujeres que la logrado posicionarse en esa región y aunque tiene altibajos, como la falta de capacitación y la remuneración a sus socias por las labores que desempeñan, entre otros muchos problemas, lo cierto es que han logrado ser un referente exitoso comunitario.
Como puede verse, la economía social y solidaria puede impactar positivamente en el empoderamiento de las mujeres indígenas al promover la igualdad de género y desafiar las estructuras patriarcales en varios aspectos, ya que tiene el potencial de generar y mantener el empleo de manera colectiva, basándose en criterios feministas, gracias a su modelo de organización interna y valores.

En ese sentido, la economía de enfoque social y solidario puede contribuir al empoderamiento de las mujeres en los siguientes ámbitos:
- Mayor autonomía económica. Al facilitar el acceso de las mujeres a los recursos productivos y al crédito, permitiéndoles generar ingresos y mejorar sus capacidades económicas, sociales y políticas.
- Redes de apoyo y colaboración. Ello porque fomenta la creación de redes de trabajo inter-cooperativo, permitiendo a las mujeres articular demandas de mejora y apoyo mutuo.
- Participación en aspectos de toma de decisiones. En cuanto promueve la representación paritaria en la toma de decisiones.
- Desafío de los roles de género. En el sentido de que cuestiona la construcción social de la masculinidad tradicional y promueve nuevas masculinidades como parte del proceso de deconstrucción del patriarcado.
- Creación de espacios seguros y dignos. La economía social y solidaria busca generar espacios de comercialización que permiten a las mujeres visibilizar sus prácticas y saberes.
- Integración de la perspectiva de género en las herramientas de la economía social y solidaria. La evaluación de activos y pasivos que ayuden a transformar la mirada, la acción y el impacto de este modelo económico en la vida de las mujeres.
Una visión que tome en cuenta estos aspectos se alinearía con la reforma constitucional de 2024 al artículo 2°, en materia de igualdad sustantiva de hombres y mujeres indígenas.
*Profesor investigador en la UAEM, integrante del equipo operativo del NODESS Morelos Solidario y Cooperativo
**Profesora investigadora en la UAQRoo, integrante del equipo operativo NODESS Morelos Solidario y Cooperativo


