

El doble discurso de los políticos
La presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina del 30 de diciembre abordó el tema del incremento en el precio de la gasolina para el 2025. La presidenta justificó este aumento en el precio de los combustibles porque dijo que tiene que cumplir con una ley que norma un ajuste anual llamado Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Sabemos que un incremento en el precio de la gasolina tiene un efecto dominó en todos los precios de los productos, insumos y servicios. La pregunta que nos hacemos los ciudadanos es: ¿si el gobierno pudo cambiar 13 reformas constitucionales en menos de tres meses, por qué no puede cambiar una ley secundaria que afecta los bolsillos de la población? Esto me llevó a reflexionar en lo que se conoce como el doble discurso.
El doble discurso es una estrategia comunicativa en la que una persona o institución expresa mensajes contradictorios o ambiguos dependiendo del contexto, de la audiencia o de sus intereses. Este es un recurso común en la política, la publicidad y en ciertos discursos empresariales.
Entre las características que definen el doble discurso esta la ambigüedad intencional, es decir, el uso de términos vagos o generales para que el mensaje pueda interpretarse de diferentes maneras. Otra de sus características es la incongruencia entre palabras y acciones.
El doble discurso se adapta a cada audiencia, modifica el mensaje según a quién se dirija, para agrandar o evitar conflictos; asimismo se usa para justificar acciones o decisiones sin asumir consecuencias. Este recurso puede recurrir al lenguaje cortés, palabras suaves o técnicas o por el contrario, usa la ofensa o la descalificación, dependiendo de la población escucha.

Los gobiernos y los políticos usan esta estrategia como una herramienta para mantener apoyo, justificar decisiones, manipular la opinión pública y evitar conflictos entre otras razones.
El uso de este recurso busca mantener el poder y la popularidad, para ello, le dice a cada grupo lo que quiere escuchar, aunque sus mensajes sean contradictorios; manipula la opinión pública a través del doble discurso, minimizan o agigantan problemas, cambian narrativas o desvían la atención de asuntos polémicos.
Otra de sus finalidades es justificar decisiones impopulares como el caso del aumento a la gasolina.Cuando un gobierno toma medidas que afectan negativamente a la población, usa racionalizaciones, justificaciones, eufemismos o explicaciones ambiguas y confusas para suavizar el impacto.
Al preguntar a la inteligencia artificial si el gobierno de la 4T ha usado el doble discurso, respondió que el gobierno encabezado por AMLO ha sido señalado en varias ocasiones por incurrir en el doble discurso y presenta una lista de señalamientos. Presento algunos de éstos.
Se promovió la idea de un gobierno austero, eliminando privilegios y reduciendo gastos innecesarios. En la práctica, se eliminaron fideicomisos, se redujeron presupuestos en salud, ciencia y cultura, mientras se gastaba en megaproyectos como el Tren Maya y Dos Bocas y ha crecido mucho el número de empleados en Palacio Nacional.
«Primero los pobres» es una de las frases más repetidas por el gobierno de la 4T, aunque en los hechos, se eliminaron programas de apoyo como el Seguro Popular, estancias infantiles y fondos para medicamentos de niños con cáncer, afectando principalmente a sectores vulnerables.
El expresidente aseguraba que en su gobierno hay plena libertad de expresión y no se persigue a la prensa. La realidad es que desde la «mañanera», atacó sistemática y constantemente a periodistas críticos, como Carlos Loret de Mola, Carmen Aristegui, Denise Dresser, entre otros, descalificándolos y exhibiendo información personal.
En el discurso se habló de un gobierno comprometido con el medioambiente aunque la realidad muestra lo contrario con la construcción del Tren Maya que ha causado deforestación en la selva, afectando cenotes y fauna, o la aprobación de proyectos energéticos basados en combustibles fósiles como la refinería de Dos Bocas.
El doble discurso es una herramienta que se ha usado históricamente como instrumento de control en la vida cotidiana pero en particular en el ámbito de la política. Aunque con el acceso a la información y las redes sociales, cada vez es más difícil ocultar este doble discurso.
Sabemos que el doble discurso es una estrategia muy añeja que la usan los políticos independientemente del partido que esté en el poder y que es una práctica casi universal. En este contexto, los ciudadanos casi lo único que podemos hacer es mantenernos informados para que, como dice la conseja popular, no dejar que nos den atole con el dedo.

