

28 de agosto de 2025
El día de ayer se dio un espectáculo circense en la tribuna más alta del Senado de la República. Lo que viene a comprobar, una vez más, la frase romana más popular en el planeta, al pueblo hay que darle “pan y circo”. Frase que tiene un profundo significado.
La expresión «pan y circo» proviene del latín «panem et circenses» y fue acuñada por el poeta romano Juvenal en su Sátira X, alrededor del siglo I d.C. Este término se usaba para describir cómo los gobernantes romanos mantenían tranquila y distraída a la población mediante la provisión gratuita o barata de alimentos básicos (el pan) y espectáculos públicos, como los juegos de circo.
Esta estrategia política es más vigente que nunca. De hecho, es la más socorrida por los gobernantes en el mundo con diferentes matices. Tenemos a nuestro vecino del norte, Donald Trump, quien es un experto en brindar espectáculos, crear incertidumbre y poner de nervios a los mercados financieros y a los dirigentes de otros países con amenazas y, los mexicanos no tenemos un coliseo romano, pero si tenemos las mañaneras en la cual lejos de propiciar la unidad se polariza.
Juvenal criticaba que el pueblo romano había perdido interés en la política y en sus derechos ciudadanos, conformándose solo con recibir estas dádivas superficiales. La estrategia política detrás de «pan y circo» era una forma de clientelismo para ganar votos y controlar la masa (dígase al pueblo bueno de los morenistas), alejándola de asuntos políticos importantes mediante distracciones y beneficios inmediatos (programas sociales).
El problema de ofrecerle al pueblo bueno pan y circo, es que, per se, fomenta la polarización de la sociedad y ahonda la división, cuando estamos viviendo momentos muy críticos en términos de violencia e inseguridad (narcogobiernos), de crecimiento económico incipiente (1.6 del Producto Interno Bruto en el último trimestre, según Banco de México), cuando hay escases de medicamentos, cuando persiste el asecho y la amenaza de Trump, cuando el sistema de educación básica tiene escuelas deterioradas y de baja calidad, cuando no hay certidumbre jurídica para los inversionistas.

Lo que requiere nuestro país en estos momentos es unidad y no de división. Nos guste o no, si le va mal a la presidenta nos ira mal a todos los mexicanos, pero parece que sus propios aliados ni la oposición lo comprenden.
*Ex catedrático de la UAEM y analista político

