¿Y si fueran más que discursos?

Daniel Martínez Castellanos

Toda una historia de gobiernos decepcionantes ha vuelto a la ciudadanía morelense bastante cínica y mucho más incrédula.

No decimos que sean actitudes censurables, al contrario, resultan productos del conocimiento empírico porque basta ver la realidad cotidiana en las calles y espacios públicos del estado para saber que las cosas no han ido bien por mucho tiempo a pesar de las insistentes promesas de los gobernantes que se resumían en la fallida del más reciente gobernador prometiente del “no les voy a fallar”, y vaya que lo hizo.

Así que es natural que los discursos que prometen un mejor desarrollo económico y un impulso histórico al turismo no encuentren un respaldo abrumador.

Y conste que uno es optimista y suele creer que vendrán tiempos mejores. La mayoría de los morelenses bien nacidos y mal alimentados (lo dicen los datos), trabajan a diario para construir un mejor estado desde sus casas, sus comunidades, sus espacios de trabajo y estudio. Pero todavía cuesta trabajo creer en promesas de los políticos porque, diría la abuela “el que se quema con champurrado, hasta a la horchata le sopla”.

Dos anuncios importantes

Ayer se hicieron dos anuncios en materia económica que deberían documentar el optimismo: primero el hecho de que cuatro empresas (tres armadoras de vehículos y una farmacéutica) han expresado interés serio por adquirir el enorme terreno que dejará Nissan en Civac dentro de unos meses. La adquisición de lo que fue la planta más constante en la generación de empleos en Morelos podría reducir el tiempo de impacto negativo por la partida de la armadora japonesa.

Se trata de inversiones productivas mayores que podrían generar suficientes empleos en el mediano plazo para atender en parte la demanda laboral especializada que tenía más o menos cubierta Nissan. Por supuesto, dadas las nuevas características de la producción, podrían ser menos empleos de la lista definitiva de cancelados que se tendrá en abril próximo, pero las alternativas de autoempleo y de emprendimiento que se impulsan desde el Ejecutivo estatal podrían cubrir la otra parte.

El efecto del cierre de Nissan que podría afectar la economía estatal por años sería entonces mucho menos, apenas de uno o dos semestres.

El segundo anuncio fue el del Plan Maestro de Desarrollo Turístico de Morelos, un proyecto de desarrollo a doce o más años de una de las actividades económicas más importantes del estado.

Se trata, dicen, de una visión ordenada por segmentos y proyectada a partir de los indicadores que arrojó el Observatorio Turístico Sostenible del estado, ese proyecto de métricas y análisis del comportamiento de los visitantes que inició el gobierno estatal en el 2025 y ha arrojado información para reorientar ventajas competitivas que no estaban en el radar de la mayoría de los prestadores de servicios, como el turismo deportivo y el gastronómico.

El observatorio, por cierto, arroja data suficiente para los prestadores de servicios que tomaban sus decisiones conforme a experiencias inmediatas y no con proyecciones de mediano y largo plazos, entre otras cosas porque les resultaban carísimas.

La posibilidad de hacer crecer la cifra de 11 millones de visitantes con cientos de miles más impulsaría el desarrollo de las comunidades, según estima el gobierno estatal, pero especialmente de empresas que son altas generadoras de empleos formales, como las prestadoras de servicios turísticos. Además, abriría oportunidades a cadenas productivas en todos los sectores, desde la producción de alimentos hasta la prestación de servicios profesionales.

Sí más visitantes y mayores estancias generan, en efecto, más prosperidad para el estado huésped.

Y claro que habrá quienes digan que hay muchos más pendientes que el desarrollo económico, entre ellos la seguridad pública. Es cierto, pero también lo es que combatir la violencia y la criminalidad es tan importante como generar oportunidades para el crecimiento económico.

Por supuesto que habrá quienes, como Santo Tomás, no crean hasta no ver las cosas. Tienen razón porque históricamente los gobiernos han decepcionado a Morelos. Pero hay diferencias de esta administración con otras; primero, el que por primera vez en décadas se tiene un proyecto integral de gobierno en que se atienden en sincronía los pendientes; segundo, el que quienes desarrollan y ejecutan el proyecto saben que no lo pueden hacer solos, así que buscan el consenso, respaldo, coordinación y trabajo de grupos de interés legítimos, como empresarios, trabajadores, organizaciones de la sociedad civil.

Hay que plantearnos seriamente la pregunta ¿y si esta vez fueran más que discursos? Habrá que revisar los proyectos, analizar sus alcances, detectar posibles fallas, ubicar las áreas de oportunidad y trabajar en conjunto, puede que con una nueva actitud podamos construir un mejor desarrollo para el estado. Estoy seguro de que Morelos lo merece.

@martinellito

martinellito@outlook.com

Daniel Martínez Castellanos