

Protagonista y testigo de la cultura en Morelos
2 de 3 partes
Entrevista por Gustavo Yitzaack Garibay L.
Adalberto Ríos Szalay es un referente indispensable para comprender la historia de la cultura y sus instituciones en Morelos en el último cuarto del siglo XX y los inicios que corren presurosos de este siglo XXI. Su quehacer como servidor público lo explica, impulsor y dos veces director del Instituto de Cultura de Morelos -antecedente de las secretarías de cultura del graquismo, cultura y turismo del cuauhtemato, y nuevamente de cultura en tiempos de Margarita-, pero su aporte como gran creador lo fundamenta.
La trayectoria de Ríos Szalay difícilmente será imitable o alcanzable. Nuestra entidad y el país le deben, mucho, ni siquiera se ha aquilatado con justeza su papel y aportes en la investigación documentación, preservación y difusión del biopatrimonio cultural de México ante el mundo, y que le colocan en un sitio de permanente reconocimiento. Es lo menos. Adalberto está más allá de las reivindicaciones de ocasión. La fuerza de su obra y su trayectoria portentosa son su monumento.
Hoy continuamos con la segunda parte de una entrevista realizada en tres momentos, una sabrosa e inolvidable conversación.

G.G.- ¿A quiénes más recuerda de esos personajes que usted coloca en las grandes ligas de la cultura?
ARS: María Félix, desde luego que sí la conocí. Era como una niña chiquita, porque le hablé un día para invitarla a la inauguración de una de las salas que abrimos, la de Miguel Zacarías, y me dijo “¡oye, qué buena noticia me das porque él fue mi primer director. ¡Ahí estaré, desde luego!” Canija que era, ya que faltaban tres días para la inauguración, me habla y me dice, “oye, fíjate que me acordé de algo, que ese viejo me faltó el respeto hace 50 años, por lo cual no pienso ir”, y yo le dije “Doña, por favor”, “¡no voy a ir!” Y me cuelga, entonces le hago una carta de invitación, y se la mando. Se la entregan en mano y me habla al ratito “oye, ya leí tu carta, tienes razón, yo no le puedo hacer una grosería el estado de Morelos; si Zacarías me lo hizo a mí, allá él, pero yo no la voy a hacer a Morelos así es que vamos a hacer lo siguiente, ¿qué día es la inauguración?” Le digo “el viernes a las 9 de la noche”, “ah, pues entonces qué te parece si nos vamos a cenar a las 8:30 de la noche tú y yo” y le dije “y el gobernador”, “desde luego, invítalo, nos vamos a cenar los tres”, media hora antes de la inauguración, entonces solté la carcajada y se empezó a reír ella también, le dije “nada más vamos a ir a cenar, pero después de la inauguración”, “está bien”, me dice, “entonces nada más que te advierto una cosa ¿dónde vamos a cenar?”, “¿Qué le parece en la casa Morelos? “Sí, pero con una condición, no debe haber ninguna mujer más que yo”. “No, sí va a haber otra mujer” “¿quién?” “La esposa del gobernador, es una jovencita”, le digo, “ah, bueno, está bien así ¿y quién más?” “Le voy a decir a Rafael Cauduro y le voy a decir a estos otros…” y ya llegamos y fue un espectáculo.
Pero te digo, que era como una niña, porque llegamos con varios libros de Morelos y a la entrada los puse en un mueble, claro que la entrada fue tipo María Félix, entró y el fotógrafo del gobernador, un hombre mayor le tomó una foto y le dice “¿quién le autorizó a tomarme fotos? ¿cómo se atreve?” y se le va caminando así con la ceja levantada, y le dije yo “¡María!” Yo no la conocía como para decirle así, y voltea también con la ceja levantada… Le digo ¡silencio, cámara, acción! Y me dice “¿cómo me pides acción delante de tantos caballeros?” tremenda la mujer, pero hizo su casa en Morelos… y volteaba a ver los libros, y volteaba a ver los libros, “¿y eso qué es?” es un regalo y como niña chiquita “¿mi regalo?” Se lo traigo “¿y qué es esto? ¿esto es Morelos?” y lo empezó a ver, a ver y ver página tras página, y no soltaba los libros y dice “yo soy morelense”, “yo soy morelense y ustedes lo saben bien”. “¡No!”, le digo, “naciste en Sonora, naciste en Álamos, Sonora que es un bello pueblo maravilloso, yo he estado ahí y ahí también nació el doctor Ortiz Tirado”, “nací en Morelos”, me dijo, ella voltea, está bien y bueno, todo eso nutrió a Morelos ¿no? y los personajes que había desde los Guggenheim, Gelman y también Dorothy, qué vivían acá.
Yo creo que podemos hacer una lista desde la reina de Italia, pasando por grandes líderes de la mafia, futbolistas locos, una cantidad de gente que le dio un carácter cosmopolita a nuestra ciudad, que ya la traía, te decía yo que desde la época prehispánica éramos ciudad de cruces, una ciudad abierta, ciudad hospitalaria y eso nutrió mucho a Morelos, primero, desde el punto de vista de la frivolidad y que el Sha de Irán y todas estas personas pero también bueno, Alfonso Reyes, Sarita Montiel…el embajador Morrow yo me llegué a encontrar a Alain Delon, ya las nuevas generaciones no saben ni quién fue, menos quién fue Brigitte Bardot, pero ellos andaban aquí revoloteando ¿verdad? Houston, todos ellos…
G.G.- los Kennedy, Marylin Monroe… una pléyade de figuras que son parte de la memoria de los cuernavecesnses,
ARS: así es, son personas que vivieron aquí, y ayer mencionamos a Lucy Cabarga, que fue uno de esos polos de atracción que después que escaparon del fascismo en Italia le dije… yo escribí un artículo… llegó como Carmen Miranda a la Habana y después vino a dar acá, y cuando conoce Cuernavaca, como muchos de ellos me lo contaron también, deciden quedarse aquí, igual que Hernán Cortés, igual que Maximiliano y otros que podemos hablar ya de otra ralea: Ávila Camacho, Miguel Alemán, el propio Cárdenas, que tiene sus propiedades acá, César Augusto Sandino, Fidel Castro, el Che Guevara, para mí la máxima, Celia Sánchez, que fue sin duda la primera mujer de la revolución cubana, pero la gente que acompañaba a Fidel, que fue en el Gramma.
De ellas me contaron aquí, una de ellas me contó, dice: “fíjate que yo me casé y me fui de luna de miel a Los Canarios, en Cuernavaca”, me lo contó en la Habana, “estando en mi luna de miel suena el teléfono y era Fidel “¡regrésense!” “¿A dónde?” “Regrésense”. “¡Estoy de luna de miel!” Dice Fidel “te regresas porque quiero invitarlos hoy porque conocí un joven argentino que es médico”, entonces imagínate eso ¿no? imagínate el pichirilo vendiendo naranjas en Palmira diciendo que el que le enseñó a pelarlas así fue el Che Guevara.
Y desde luego la figura de Méndez Arceo, más allá, como siempre digo, de estas cosas de la religión, yo tuve oportunidad de conocerlo porque me lo encontré varias veces en aeropuertos y uno de los posteriores obispos que nos mandaron para compensar o para desequilibrar su obra, me dijo “¿en qué aeropuertos lo conoció?” abusadísimo el cuate “en el de Santiago de Chile y el de La Habana” “¡Claro, claro, de pastor de corderos se pasó a pastor de cabritos!” me dice y bueno, pero la plática, sentado con él nueve horas, además era un reto, porque ese sí era un hombre preparado, era educado y medio latino de Roma, un hombre de un nivelazo impresionante, pero me hacía mucho bien, y luego me lo encuentro en La Habana igual y veníamos charlando de ese momento de América Latina en que fue esencial toda la teología de la liberación, la presencia de Orendaín y la presencia de… tú mencionabas ya de todos estos hombres que usaron el psicoanálisis y que por eso mismo…
G.G.- Erich Fromm.
A.R.- Erich Fromm, no lo conocí a él, pero Iván Ilich, Le Mercier y Orendaín en Tlayacapan, encontrando resonancias de la utopía de Tomás Moro en Tlayacapan qué te parece. El diseño la traza urbana de Tlayacapan ligada al mundo mesoamericano, pero ligada a la obra de Moro por las capillas de relación que algún día Tánsito Rojas, de Tlayacapan, me lo hizo ver perfectamente cómo actuaban como elementos de paso entre el pueblo vecino y cómo se reunían en determinado día a la fiesta para que se conocieron los jóvenes y que hubiera matrimonios como si fueran grandes señores feudales de la época ¿no? entonces Benito Artigas, que me tocó viajar con él para visitar las capillas abiertas de Morelos, y muchos morelenses, afortunadamente como tú, que he invitado a mi programa y que vienen a decir cosas sensacionales de nuestro Estado ¿no? o hasta el descubrimiento que hizo Ernesto de un jojutlense, ahora uno de los directores de la NASA.
Eso, todo eso yo creo que tuve la fortuna de nacer en Morelos y de saber dónde estaba, porque si hubiera nacido a lo tonto estaría aquí disfrutando de… yo decía también de jovencito hay muchas gentes retiradas y hay muchos hijos de ellos que se sienten retirados desde toda la vida, pero como yo me empecé a enterar de esas cosas, y yo sí te digo una cosa, yo me di cuenta que cuando nos hablaban de las grandes virtudes de México y de sus grandes monumentos nunca mencionaban a Morelos, porque lo de Zapata les caló duro, duro, muy duro, entonces sí me hablaban de la catedral de Zacatecas o de Morelia qué bella era, no de Pátzcuaro con Vasco de Quiroga sino me hablaban de la reacción, me hablaban de otras cosas, de Oaxaca y de todo y nunca nos decían el valor de nuestros conventos, nunca, y precisamente ahí sí gentes como Lala Silva o como Juan Antonio Siller, vinieron a aportar cosas maravillosas, o como Cecil Abe en beneficio de nuestro patrimonio.

Adalberto Ríos Szalay. Foto: Cortesía / Archivo

