

¿Y los otros cambios como para cuándo?
En la sesión de cabildo que validó el nombramiento de Pablo Nivardo Aguilera Casados como secretario de Protección y Auxilio Ciudadano de Cuernavaca, los regidores, además de darle un voto de confianza, le pidieron que quite el miedo a la ciudadanía mediante resultados efectivos en el combate al crimen.
Claro que erradicar el miedo a la delincuencia cuando el 80 por ciento de la población mayor de 18 años se siente en riesgo de ser víctima de delitos es muy complicado, especialmente porque (esto lo saben todos los habitantes de la ciudad, pero ahora lo dijeron los regidores), otras áreas de la administración municipal responsables de los servicios públicos.
En la sesión se señalaron abiertamente las deficiencias en materia de alumbrado público que, junto con el pésimo estado de las calles, la acumulación de basura, la destrucción del arbolado urbano y otras deficiencias municipales, apuntan a la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Servicios Públicos.
Los regidores pidieron al secretario coordinarse con esa área particularmente, pero el alcalde José Luis Urióstegui Salgado extendió la instrucción para vincularse con todo el gabinete a fin de reforzar el trabajo en equipo que es necesario para la seguridad, pero también para el desarrollo económico, el buen funcionamiento de la ciudad y la recuperación de la confianza de la gente.
No se coordinan ni ellos mismos

La duda es si Aguilera Casados deberá coordinarse con los que están ahora o con los que vengan. Porque sinceramente algunos de los secretarios no se coordinan ni ellos mismos.
Y aunque el mejor ejemplo había sido al principio de la administración del segundo periodo de Urióstegui el secretario municipal, Óscar Cano Mondragón; en Desarrollo Sustentable y Servicios Públicos, le han ganado y tienen la ciudad hecha un oscuro muladar.
Ya lo habíamos escrito hace unas semanas, bajo cualquier evaluación de resultados, la Secretaría que tiene a cargo Guillermo López Mejía es un desastre. La destrucción del arbolado urbano, las deficiencias evidentes en alumbrado público (es un eufemismo porque hay calles en las que no se ve nada), el servicio de limpia, el bacheo… todo lo que toca ha resultado en fracasos reiterados que afectan la calidad de vida y, por supuesto, la seguridad e integridad de los habitantes y los visitantes.
¿Cuántos delitos en zonas con escaso o nulo alumbrado público tendrá que atender el nuevo titular de la Seprac? ¿Cuántas víctimas de accidentes derivados de baches o calles en mal estado o basura que bloquea banquetas y avenidas deberán rescatar o curar los cuerpos de emergencia? ¿cuánto daño a la salud y el bienestar, cuánta ira podrá contenerse por la destrucción de los espacios verdes?
Guillermo López Mejía debió ser removido de su cargo hace mucho tiempo, incluso antes de que los regidores lo pidieran. Pero ahí sigue, dicen que porque es amigo del dirigente de Acción Nacional en el estado.
¿Seguirán los cambios?
Llama la atención, por cierto, que algunos medios le hayan dado tanta centralidad y hayan presionado tanto para la salida de Guillermo García Delgado (que también era indefendible); y se hayan olvidado de otras áreas que funcionan realmente mal en el ayuntamiento de Cuernavaca.
Urióstegui sabía desde diciembre pasado que el titular de Seprac se iría y empezó a hacer consultas con los integrantes de la Mesa para la Construcción de la Paz y Seguridad en el estado, particularmente con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelos, Miguel Ángel Urrutia Lozano, para que le recomendaran a alguien que superara con creces las credenciales (y los resultados) de García Delgado. Luego se tramitó todo lo necesario para el cambio, lo que explica que se haya dado hasta finales de enero.
Pero el alcalde seguramente también tendría ya un panorama bastante claro del mal funcionamiento de las otras áreas. Lo sabe porque evalúa constantemente los resultados, pero también porque el cabildo le ha señalado las incapacidades y limitaciones de su equipo de trabajo.
¿Porqué no tomar la decisión de una vez y cambiar a los otros tres, o cinco, o los que sean que deberían irse? ¿Realmente se le está presionando? ¿O qué ve el alcalde que el resto de la ciudadanía no alcanza a percibir (a lo mejor por la falta de alumbrado público)?
A lo mejor solo está esperando para hacer relevos escalonados que no interrumpan el funcionamiento de las áreas, lo que sería bastante lógico si las áreas susceptibles de cambios estuvieran funcionando siquiera parcialmente; pero en las actuales condiciones parece que el alcalde sólo prolongara la agonía (no solo del mal funcionariado, también de la gente que padece su falta de resultados).
Según dicen en el Ayuntamiento, además de López Mejía y Cano Mondragón podría irse el titular de SAPAC, Arnoldo Heredia Romero; y hasta la secretaria de administración, Rosa Icela Gómez Díaz. La pregunta es cuándo se darían los relevos.
El alcalde anunció la semana pasada, por cierto, que los integrantes de su gabinete comparecerían ante el cabildo como parte de la evaluación que definiría su permanencia en los cargos. Hasta ahora no se ha citado a nadie, hasta donde sabemos. A este paso los cambios en la administración municipal podrían verificarse al final de la gestión, por allá del 2027. A lo mejor la ciudad no aguanta tanto.
@martinellito
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