

La vuelta de la derecha amenaza a los feminismos
A unos días de que comience el 2026 conviene saber que los primeros ocho meses serán vitales para cualquier reforma que se pretenda impulsar en el Congreso de Morelos. En septiembre iniciará el proceso electoral 2026-2027 en que se renovarán los ayuntamientos y el Congreso local, dado que la mayoría de los legisladores piensan continuar su carrera política, es muy probable que se distraigan en los preparativos y contiendas internas de sus partidos, o por lo menos actúen con mucho mayor cálculo político (que suele traducirse en nula efectividad legislativa).
El cálculo que desde muchas trincheras de la izquierda se empieza a hacer es el irremediable resurgimiento de las corrientes de derecha, no necesariamente cobijadas por el Partido Acción Nacional, sino también insertas en otras fuerzas políticas, PRI, Movimiento Ciudadano, Verde Ecologista, y hasta el propio Movimiento de Regeneración Nacional.
No se trata de pensamientos que amenacen, por cierto, el viraje a la izquierda que han impulsado los gobiernos federal y estatal, probablemente porque no les alcanzarían aún los espacios; pero sí podrían frenar algunas agendas en pro de la extensión de derechos de comunidades indígenas, afromexicanas, grupos en vulnerabilidad por pobreza, y especialmente, la agenda feminista.
Desde ese pensamiento no se propone un sistema integrado de comprensión de la realidad ni de ejercicio de la política y el gobierno, sino pequeñas ideas con focos muy bien definidos, que incluyen el mayor uso de la fuerza en seguridad pública dejando de lado la atención a las causas del delito; el desconocimiento expreso de los derechos de grupos en situación de vulnerabilidad para incluirlos en una agenda general de garantías cuyo defecto mayor es desconocer las situaciones particulares de cada grupo; la intolerancia a la diferencia; y la menor acción del Estado en la protección y la garantía de piso parejo para todos..
No debe extrañarnos, es evidente que una parte importante de la actual Legislatura (a pesar de que su mayoría se supondría aliada a las izquierdas) tiene reminiscencias de las derechas tradicionales. Así se ha demostrado en el asunto de la despenalización del aborto, un tema reiteradamente frenado por diputados del PAN, pero también de Morena.

Los obstáculos a la agenda feminista
Partiendo de la certeza de que la agenda feminista es un complejo mosaico de pensamientos y capítulos particulares que evidencian los múltiples intereses de las mujeres, pero también la falta de atención histórica del Estado; debe reconocerse que los avances en materia legislativa para la protección de las mujeres han sido importantes, pero también insuficientes.
Parte de este avance limitado se debe al procesamiento que se ha dado a este cúmulo de reclamos justos en el Congreso de Morelos. Las diputadas han propuesto reformas a cuentagotas, cuando probablemente se debería integrar una reforma integral y profunda que permitiera atender en conjunto todos los reclamos de las mujeres y garantizar con ello la igualdad y el acceso a una vida realmente libre de violencias.
Probablemente parte de ello se deba a que el patriarcado al que enfrentan no suele estar muy abierto a transformarse (es decir, marcharse lejos y para siempre), así que concede muy poco. De hecho, muchas diputadas y funcionarias públicas pueden ser menos feministas de lo que las mujeres morelenses requieren ahora para superar una historia de afrentas y violencias toleradas y en ocasiones fomentadas desde el Estado.
Urge acelerar los cambios
La agenda feminista tiene muchos pendientes aún que deben ser legislados con inteligencia, En el caso del aborto, tendría que adelantarse que la sola derogación de los artículos del código penal que castigan con cárcel la práctica es insuficiente. Es necesario, como han advertido los grupos feministas, hacer las reformas que permitan la práctica legal, pero también segura e informada del aborto, y para ello hay que reformar leyes en salud, educación, y atención a las mujeres.
El sector salud será una aduana difícil en tanto no sólo la Secretaría de Salud, sino su sindicato, han expresado su rechazo a la despenalización en los términos muy reducidos que un juzgado de distrito ha instruido al Congreso de Morelos. Derogar los artículos significaría no penalizar la interrupción voluntaria del embarazo en cualquier momento de la gestación, lo que es impensable.
Es decir, también la comunidad médica propone que la del aborto sea una reforma mucho más racional, más profunda y contemple todas las aristas de lo que es un problema de derechos de las mujeres, pero también de salud pública.
Y el aborto es sólo un botón de muestra, hay muchos más pendientes en la agenda de las mujeres que incluyen problemas económicos, de educación, laborales, de salud, de derechos humanos y, por supuesto de protección a la vida y la integridad.
¿Y si la derecha no avanza?
Claro que podría alguien ponerse muy optimista y asegurar que la derecha no recuperará posiciones suficientes para frenar la agenda feminista. Aún con ello, el no avanzar en las demandas de las mujeres en el siguiente periodo ordinario de sesiones, significaría posponer la discusión por lo menos un año y medio. Valdría la pena preguntarse cuánto sufrimiento de cuántas mujeres cabe en esos 18 meses. De todas formas, urge avanzar.
@martinellito

