La FEUM contra el transporte colectivo: round N

 

Por juventud, entusiasmo, no tener mucho qué perder, soñar con un mundo mejor y más justo, voluntad de hacerse de un lugar en el mundo, y otros factores de más o menos la misma escala, los estudiantes suelen ser magníficos ejemplos de lucha.

No escribo esto sólo influido por las semifinales del futbol americano colegial que presenta epopeyas en cada cuarto. En Morelos los estudiantes universitarios velan armas para impedir la atrocidad exigida por transportistas para incrementar de 10 a 15 pesos (50%) la tarifa mínima del transporte público, algo que afectaría el bolsillo de toda la sociedad, incluido el más de medio millón de estudiantes de todos los niveles educativos.

La lucha contra el alza arbitraria a las tarifas del transporte público es un símbolo de la resistencia de los universitarios morelenses. A falta de otros grandes enemigos (en Morelos las representaciones de alumnos han sido más bien parte del sistema político y no organismos rupturistas); en Morelos el enemigo histórico visible del estudiantado ha sido el pulpo camionero, o -ya más recientemente- el transporte colectivo.

La FEUM no es tan revolucionaria

La Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM), la representación más formal del alumnado ha crecido cercana a las rectorías y las gubernaturas. La mayoría de sus dirigentes pasaron de la FEUM a la administración universitaria o a la carrera política en los partidos que han ocupado el gobierno del estado; PRI, PAN, PRD, Morena; así que, a diferencia de otras entidades, aquí no se abanderan causas como la libertad, el respeto a los derechos humanos y otros grandes temas estudiantiles y sociales (salvo por situaciones muy extremas).

Esto no significa que la federación de estudiantes sea inoperante; de hecho, ha sido vital en el abanderamiento de luchas ciudadanas que no van en contra de los gobiernos, y aquí se inscribe el conflicto perpetuo contra el transporte público de pasajeros, especialmente las conocidas como rutas. De hecho, en alguna época, la FEUM tuvo sus propias unidades del transporte colectivo que, administradas por estudiantes que no conocían del tema quedó como uno de los proyectos fracasados de la organización.

No es para menos, los estudiantes universitarios pasan buena parte de sus días a bordo del transporte público en trayectos sufridos por los hombres, pero mucho más por las mujeres. En las rutas, las preparatorianas, bachilleres y universitarias sufren acoso sexual, asaltos, malos tratos y otros episodios de terror.

Luchadores contra los abusos del transporte desde la FEUM ha habido muchos, recordamos a Carlos Ortega Villaseñor, Víctor Sánchez Trujillo, Demetrio Chavira de la Torre, Gerardo Gama Hernández. Ahora le toca a la primera mujer en ocupar la dirigencia estudiantil, Adriana Guadarrama Salgado, quien ha tenido una gestión notable después de muchas dirigencias simuladoras.

Adriana comenzó su gestión hace un año y medio más o menos y se ha anotado una pequeña colección de triunfos. La tienda universitaria para estudiantes de bajos recursos, el programa de seguridad en el transporte público que llega a la UAEM, el reforzamiento de la seguridad al interior del campus norte (en colaboración con la rectora, Viridiana Aydeé León Hernández), y ahora, el pronunciamiento contra la petición de incremento a las tarifas del transporte público.

Le ha servido a Guadarrama Salgado la cercanía con la rectora, pero también con la gobernadora, Margarita González Saravia, quien parece tenerle muy buena voluntad no solo por su personalidad, sino por la comunidad a la que representa, una con la que González Saravia se ha comprometido.

Un pronunciamiento tardío

Pero habrá que señalar que, con todos sus triunfos, la presidenta de la FEUM parece haber tardado mucho en emitir el pronunciamiento en contra del incremento a las tarifas.

Aunque los transportistas anunciaron su intención hace ya dos semanas, la representación estudiantil sólo emitió su comunicado hasta que iniciaron las mesas de diálogo entre el gobierno estatal y los transportistas, con lo que perdió un lugar en esa mesa. Pero también, con la universidad de vacaciones, parece que la capacidad de movilización de la base estudiantil sería nula frente a un eventual incremento sorpresivo en el cierre de año, algo a lo que apuestan los transportistas.

A lo mejor sirve de consuelo saber que el secretario de Gobierno, Édgar Maldonado Ceballos, aseguró ya que estará del lado de la ciudadanía (que incluye a los estudiantes); y los avisos de la propia gobernadora y la Coordinación de Movilidad y Transporte que adelantaron ya el rechazo tajante al incremento.

Además, debe considerarse que, en medio de sus ilegalidades, irregularidades, abusos, chantajes y otras conductas, los dirigentes del transporte se han convertido en los peores enemigos de su gremio. La posibilidad de que se resuelva un aumento a las tarifas en los próximos días parece lejanísima; aunque los mexicanos en general y los morelenses en particular estamos acostumbrados a recibir tristes sorpresas los fines de año, así que el temor no nos abandona.

Bien por el pronunciamiento de la FEUM, un poco tarde, pero probablemente sea una base para orientar la enorme inconformidad social con el precio y las condiciones del transporte público. No sería la primera vez que la organización estudiantil funcione como ese catalizador; aunque, recordando el pasado, la gente esperaría que no se requieran movilizaciones de universitarios para frenar la voracidad de los ruteros.

@martinellito

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Daniel Martínez Castellanos