Cuautla, Corona y la inseguridad

 

Si los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, algo muy malo debieron hacer los cuautlenses quienes, habiendo padecido tres años de una bastante mediocre administración de Jesús Corona Damián entre 2019 y 2021, decidieron elegir a Rodrigo Arredondo López, quien les resultó bastante peor: y para combatirlo se plantearon la idea de volver a votar por Jesús Corona quien en apenas 28 días de mandato parece hacerse bolas con el problema más grave del municipio y la región, la aparentemente imbatible inseguridad que incluye todo un lamentable catálogo de delitos de alto impacto como los homicidios dolosos, feminicidios, lesiones dolosas, robo a casa habitación, robo de vehículos, extorsión, asaltos en vía pública, narcomenudeo, y ahora, hasta el secuestro.

Corona Damián ha mostrado ser un político menos articulado, pero bastante más eficiente (si nos remitimos a los resultados conocidos), que su rival Rodrigo Arredondo; pero igual que su primero sucesor y luego antecesor (porque así es la vida), parece empequeñecido frente al enorme problema del crimen en el municipio, ubicado además en una región bastante “brava” en términos de delincuencia. La zona metropolitana de la heroica está integrada por otros municipios que han padecido históricamente altos niveles de violencia criminal, como Yautepec, Yecapixtla y Ayala (donde el domicilio de la alcaldesa fue atacado a balazos apenas el domingo); también es el paso entre Morelos y Puebla, y comunica a las regiones de Los Altos, con la zona suroriente del estado.

Y si bien es obvia la necesidad de coordinación entre las fuerzas estatales y federales para brindar algo de seguridad al municipio, lo cierto es que mal haría Corona Damián en relevarse de la responsabilidad (como hizo Arredondo López) y penar que basta con rebotar el tema a las fuerzas del orden más poderosas que, si bien mejor armadas y entrenadas que los policías municipales de la región, resultan limitadas para cubrir todo el estado.

Un taxista de la línea Verde Limón, una de las más conocidas en la región oriente de Morelos había sido víctima de amenazas e intentos de extorsión desde hace meses. Este martes fue bajado de su automóvil y secuestrado en la calle. El caso es uno de los muchos casos de extorsión contra transportistas en la zona metropolitana de Cuautla, básicamente entre la Heroica y el municipio de Ayala; problema que incluso ha obligado a la suspensión de actividades de unidades del transporte colectivo y que si bien fue una de las herencias dolorosas que dejó la administración de Arredondo a la Heroica, tocará resolverlo, si tal cosa es posible, a Corona Damián cuyas habilidades parecen estar en temas bastante diferentes a la seguridad pública.

Y por supuesto que los amigos cuautlenses pueden decir que, entre la escasa formación de cuadros políticos, la violencia y el limitado abanico de alternativas para elegir alcalde, Jesús Corona fue lo mejor que se pudo hacer; correspondería ahora a los cuautlenses establecer niveles de exigencia ciudadana que no fueron aplicados durante la administración de Rodrigo Arredondo, pero seguramente se vuelven urgentes ahora.

No se trata, advertimos de grillar al alcalde Corona Damián, pero sí de plantear de forma razonable las urgencias en materia de seguridad pública y hasta lo que la ciudadanía está dispuesta a hacer para recuperar la paz y tranquilidad que promete Corona sin mayor asidero que su palabra y la promesa de coordinarse con las fuerzas policiales estatales y federales. Exigencias que, por cierto, deberían estar acompañadas de compromisos ciudadanos en torno a asuntos tan simples como recuperar el orden en la ciudad, una tarea abandonada por la autoridad municipal, pero también por la ciudadanía que bastante obligación tiene en ello.

Porque si algo hemos aprendido los morelenses es que sin ciudadanía es imposible la labor de los gobiernos, pero también su sanción cuando esta es necesaria. Por lo pronto, la paz que se prometió a Cuautla por parte de todos los grupos que participaron en las campañas políticas del 2024, parece verse aplazada por la acción implacable de una delincuencia que se ha enseñoreado en la región.

Poco ayudará a la situación si Corona Damián se rehúsa a convocar a todos los sectores internos para reconstruir a la ciudadanía cuautlense y solo aspira a ser “rescatado” por la gobernadora, Margarita González Saravia, y la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo; porque si bien parece ser cierto que a ambas les duele la situación que atraviesa la Heroica, la responsabilidad en este caso es del alcalde en primer término.

Por cierto, al referir la situación de seguridad en su municipio, el alcalde pidió a los medios de comunicación “coordinarse” con el ayuntamiento para ofrecer contenidos que refuercen la confianza de la gente en Cuautla. El llamado es relevante porque la ciudad es el polo industrial y turístico más importante en la región, lo que en todo caso haría falta es que el propio ayuntamiento y la ciudadanía sean capaces de generar el contenido de ese discurso positivo. Para hablar de las cosas buenas es necesario que las haya y se asocien a una estrategia de comunicación adecuada. Por supuesto que al alcalde puede molestarle un poco, pero la evidencia demuestra que mientras hay que construir andamios para comunicar lo bueno, lo malo siempre se comunica solo.

@martinellito

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Daniel Martínez Castellanos