Tláloc, la deidad detrás del festejo a San Pablo en Axochiapan

 

Queridos lectores, debido a que aún hay morelenses que desconocen este precioso festejo que se celebra cada 25 de enero desde hace más de 400 años en Axochiapan, Morelos, les narro su peculiar origen. Pero antes, permítanme destacar que gracias a una llamada telefónica que me hizo desde Minneapolis, Minnesota otro de mis amigos migrantes y cronista del cual omito su nombre para su protección, me cuenta que ese mismo festejo lo celebran desde hace 25 años en la gélida región colindante a Canadá donde residen tantos morelenses de ese municipio porque: “dejé Morelos para salir a mejorar mi condición de vida, pero Morelos nunca sale de mi corazón”, menciona.

Quien esto escribe, conoció el festejo hará unos diez años cuando con mi inolvidable amiga, también periodista, Cecilia González Arenas, acudimos a presenciarlo en Axochiapan (su nombre prehispánico era Ayoxochiapan, que significa “Flor sobre el agua” o “En la laguna de nenúfares”). Durante esa visita me llamó la atención que el principal festejo era el de un importante grupo de danza azteca ataviados espectacularmente.

Celebraban la conversión al cristianismo del apóstol San Pablo, lo que me pareció inverosímil, así que localicé al capitán del grupo al que pregunté: Capitán, no me cuadra que estos formidables danzantes aztecas celebren un acontecimiento de la religión que vino a suplantar sus propias creencias. ¿a quién reverencian o quién está detrás de este festejo? Y el capitán, volteándome a ver, serio, antes de salir a unirse a la danza de su grupo, solo me dijo una muy clara palabra: Tláloc. Así corroboré, lo dicho por varios historiadores: que para seguir celebrando a sus anteriores deidades, los indígenas desde aquellos tiempos, finales del siglo XVI principios del XVII, tuvieron que ocultar a sus propias deidades detrás de los nuevos ritos y que sus creencias a pesar del tiempo transcurrido, prevalecen.

Y curiosamente al ver el impresionante video con sonido que me envió al mismo tiempo de su llamada desde Minneapolis, mi amigo migrante del que me siento muy orgullosa de su amistad, me urgió a investigar a un prestigiado estadounidense e importante investigador histórico que amó México y a su historia y cultura, por sobre todo, comentó mi amigo. Su nombre es: Peter Cleveland Gerhard (1920-2006) nacido en Illinois, E.U. que con sus propios medios económicos radicó tres años en México a fin de localizar y realizar mapas (era un experto en cartografía por la influencia que recibió de su padre desde jovencito), de poblados de origen prehispánico, en este caso de Morelos.

Por mi amigo migrante supe que Peter Gerhard nunca aceptó pertenecer a ningún instituto o academia de su propio país o de Francia, donde vivió sus últimos años hasta su fallecimiento, pero al llegar a la Cd. de México, en cambio sí aceptó la invitación que le hizo la UNAM para ser profesor huésped y narrar a maestros y alumnos lo que iba descubriendo y al mismo tiempo, para supervisar personalmente la edición en español de su obra cumbre, la trilogía llamada: Geografía Histórica de la Nueva España, que abarca sus investigaciones desde 1519 hasta 1986, divididas en varias etapas, obra para la que elaboró multitud de mapas.

Leo que en el estado de Morelos centró sus estudios sobre los sitios, asentamientos y la evolución del pueblo rural en general. Su esfuerzo fue monumental, tanto por el acucioso estudio de fuentes antiguas y modernas como por el esquema de presentación de 129 localidades novohispanas de varios estados de la República Mexicana. Y por Gerhard sabemos que, en un domingo del mes de julio de 1542, inició la construcción de la iglesia de San Pablo Axochiapan por nativos bajo la supervisión del hispano fray Juan de Alameda y auspiciada por autoridades españolas.

Al estudiar la región limítrofe Sureste Morelos y Puebla, entre otros muchos datos, Gerhard nos dejó también la historia de la Iglesia del Padre Jesús, construida en el mismo poblado de Axochiapan, casi igual de antigua que la de San Pablo. En un mapa fechado en 1606 ya aparecen ambos templos. Otros aportes de Gerhard son los mapas también del siglo XVII localizados en los poblados morelenses de Telixtac, en Atlacahualoya y varios poblados entre 12 más, “todos ellos antiguos pueblos prehispánicos que integran la región de Tlalnáhuatl, asegura esto último el cronista Óscar Cortés Palma, autor de varias obras sobre historia y leyendas de su pueblo Axochiapan”. Pero de vuelta a mi amigo el culto migrante, me comenta que a la par de Axochiapan, celebran en Minneapolis el festejo histórico-cultural de la conversión al cristianismo de San Pablo, que según cuenta la tradición religiosa, en el camino a Damasco, Pablo de Tarso, fue tocado por la gracia divina y él, que iba en persecución de cristianos, se convirtió a la fe que perseguía. Por de pronto, contemplen la majestuosidad de los trajes autóctonos de danzantes aztecas que, tanto en Minneapolis como en Axochiapan, danzan a sus muy particulares creencias. Y hasta el próximo miércoles.

Espléndidos danzantes rinden homenaje a San Pablo o a Tláloc, cuenta la tradición. Foto enviada desde Minneapolis, por mi amigo el cronista morelense que me dio a conocer al gran estadounidense Peter Gerhard y proporcionada por la autora para su publicación en este reportaje.

Lya Gutiérrez Quintanilla