

Pensamiento complejo, un imperativo del siglo XXI
Pongo un ejemplo de la necesidad del pensamiento complejo para enfrentar la realidad del siglo XXI. Las plagas y las enfermedades nunca fueron un problema en el sistema agrícola prehispánico conocido como milpa que se caracteriza por la siembra en policultivo, (siembra de maíz, frijol, haba, calabaza, en una misma parcela). Víctor Toledo reporta que en algunos lugares se siembran más de 20 especies diferentes en la milpa. En los ecosistemas naturales el policultivo es la norma.
En 1943 se estableció en México la Oficina de Estudios Especiales (OEE) dependiente de la fundación Rokefeller con un grupo de doctores en ciencias agrícolas que vinieron a enseñarnos el sistema agrícola moderno que se practicaba en los Estados Unidos basado en la siembra de monocultivo.
Las políticas agropecuarias de México privilegiaron el sistema moderno, el de monocultivo, sembrando en cada parcela solo maíz o frijol. Hoy casi ha desaparecido la milpa basada en el policultivo. Bajo el sistema de monocultivo importado de los Estados Unidos, los insectos se convierten en plagas por lo que es necesario aplicar pesticidas como parte del paquete tecnológico del sistema agrícola moderno.
Bajo un pensamiento simplista y lineal, no se entendió la dinámica de las poblaciones insectiles que bajo las condiciones de monocultivo se convierten en plagas. Al ver esta alteración en el equilibrio biológico, se tuvo la brillante y simplista idea de acabar con los insectos usando pesticidas, aunque al poco tiempo los biocidas dejan de tener efecto.
Una vez más, bajo el pensamiento lineal no se consideró la capacidad de mutación de los insectos que los vuelve tolerantes y resistentes a los insecticidas. Bajo esta lógica reduccionista se generaron nuevos biocidas y/o aplicaron mayor cantidad de insecticida. Sin embargo, en las poblaciones de insectos existen individuos (mutantes) que son resistentes a cada nuevo producto y en poco tiempo forman nuevas poblaciones resistentes.

Esto mismo ha ocurrido con las enfermedades, se aplicaron antibióticos a discreción sin tomar en cuenta la complejidad de la vida de los microorganismos y sus contextos. El resultado es que hoy casi todas las bacterias presentan alguna resistencia, incluso hay superbacterias inmunes a cualquier antibiótico conocido.
Hoy, para responder a las crisis globales se hace necesario contemplar los contextos, asumir un pensamiento complejo que busca comprender la realidad en toda su riqueza, diversidad y dinamismo, superando las limitaciones de las visiones simplistas o reduccionistas. El pensamiento complejo es un nuevo paradigma del siglo XXI cuya propuesta la encabezan filósofos de la talla de Edgar Morin.
El mismo Edgar Morin explica las características del pensamiento complejo, una de éstas es la multidimesionalidad la cual reconoce que los fenómenos no pueden ser entendidos desde una sola perspectiva o disciplina, por lo que Integra múltiples saberes y disciplinas para abordar los problemas en su totalidad.
La Interconexión es otra de sus características a través de la cual se entiende que en el universo todo está interrelacionado. Los sistemas biológicos, sociales o culturales, no pueden estudiarse de forma aislada, ya que hay una interdependencia entre todos.
El pensamiento complejo entiende la realidad desde la incertidumbre y la ambigüedad como componentes inherentes de la realidad. Otra característica es el pensamiento sistémico que considera a la realidad como la suma de sus partes estudiando las relaciones, las dinámicas y las interacciones que se dan entre las partes.
Para la comprensión del pensamiento complejo se requiere superar la visión disciplinar y trascender a la Transdisciplina que busca superar los límites entre las disciplinas tradicionales para construir conocimientos que se nutran de diversas perspectivas, explica Morin.
En el siglo XXI, es necesario superar la educación tradicional que divide el conocimiento en disciplinas aisladas, pues esta visión parcial dificulta comprender problemas globales que requieren una visión integrada. El pensamiento complejo enseña a los estudiantes a conectar diferentes áreas del conocimiento, promoviendo una comprensión holística de la realidad.
Es obligado enseñar a pensar con pensamiento complejo para formar ciudadanos capaces de entender y actuar en un mundo globalizado, diverso y en constante cambio. Este enfoque prepara para enfrentar desafíos éticos, sociales y tecnológicos de manera creativa, responsable y colaborativa, promoviendo una sociedad más justa y sostenible. Ojalá las autoridades educativas comprendan al pensamiento complejo como eje vertebrador de la educación.

