
Trump ¿un peligro para los tratados sobre distribución de aguas con México?
La nueva administración de Trump podría representar una amenaza para los tratados internacionales sobre la distribución de aguas entre México y Estados Unidos, particularmente debido a las políticas y posiciones proteccionistas de su gobierno respecto a los compromisos internacionales y la gestión de recursos compartidos.
El Tratado de 1944 regula la distribución del agua de los ríos Colorado, Bravo y Tijuana. En el caso del Río Colorado, Estados Unidos está obligado a entregar a México un volumen anual de 1,850 millones de metros cúbicos. Por su parte, México debe aportar a Estados Unidos un promedio anual de 431 millones de metros cúbicos provenientes de los ríos Conchos, San Diego y Salado, además de otros afluentes del Río Bravo. Estas entregas se realizan en ciclos de cinco años, y si México no cumple con el volumen estipulado en un ciclo, debe compensarlo en el siguiente. Pero a nuestro país le cuesta cada vez mas cumplir.
Aunque los acuerdos, como el Tratado de Aguas de 1944, están respaldados por mecanismos legales y una estructura bilateral robusta a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), ciertos factores podrían generar tensiones.
En primer lugar, el enfoque unilateral que caracterizó la administración previa de Trump puede influir en las relaciones bilaterales. Durante su mandato anterior, el expresidente mostró una tendencia a cuestionar o renegociar acuerdos internacionales cuando consideraba que no favorecían los intereses estadounidenses. Esto podría traducirse en presiones para modificar los términos del tratado, particularmente en escenarios de escasez de agua en el suroeste de Estados Unidos, una región que depende en gran medida del agua del Río Colorado.
Otro aspecto crítico es la posible despriorización de los compromisos ambientales. Los acuerdos bilaterales recientes, como la Minuta 323, incluyen disposiciones sobre la restauración del delta del Río Colorado y la protección de ecosistemas transfronterizos. Una administración menos comprometida con la agenda ambiental podría reducir los esfuerzos conjuntos en este ámbito, afectando tanto la calidad como la cantidad de agua disponible para México.

Además, el impacto del cambio climático, con sequías más frecuentes e intensas, podría exacerbar la competencia por los recursos hídricos compartidos. Si la administración de Trump adopta medidas proteccionistas para priorizar el acceso al agua en Estados Unidos, México podría enfrentar dificultades para proveer agua a los agricultores mexicanos de Chihuahua y Tamaulipas por ejemplo.
A pesar de estos posibles riesgos, es importante destacar que los tratados internacionales no pueden ser modificados unilateralmente. Cualquier cambio en los acuerdos debe realizarse a través de negociaciones bilaterales y con base en los procedimientos establecidos. No obstante, un entorno político adverso podría complicar el diálogo y generar incertidumbre en la relación hídrica entre ambos países.
En conclusión, el nuevo gobierno de Trump podría presentar desafíos significativos para los tratados internacionales de aguas entre México y Estados Unidos. Sin embargo, la fortaleza institucional de la CILA y la importancia estratégica de una relación estable entre ambos países deberían ser factores clave para mitigar estas amenazas y mantener la cooperación en la gestión de recursos hídricos compartidos.´
*Profesor, consultor y gerente general de AQUATOR / Facebook: JuanCarlosValenciaAGUA

