“Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay tantos pobres me llamaron comunista”. Obispo brasileño Helder Cámara.

El Capitalismo es el TITANIC a punto de hundirse, afirmaba el carísimo Jean Robert con una espléndida metáfora. Los pasajeros, divididos en clases sociales, ocupan pisos distintos. En el sótano, los pobres de la tierra; en la superficie, las clases propietarias, poderosas. Está además la clase política, el capitán y su tripulación, quienes ven el inminente choque, pero son incapaces de evitarlo. Una vez en el naufragio, la clase dominante cerró las puertas del sótano para impedir que los pobres subieran a cubierta y, a su paso, utilizaran madera y muebles.

La destreza de la clase trabajadora pudo salvarle la vida a una mayor cantidad de pasajeros de todas las secciones, pero su capacidad creativa fue bloqueada. En contrasentido, la clase dominante prefirió perecer apropiándose de las pocas lanchas al grito de: ”¡Sálvese quien pueda!”, dejando morir a la mayoría, incluidos los de su propia clase.

Esta es la crisis estructural del Capitalismo denominada La Tormenta por el EZLN en voz del Subcomanche Marcos. Algunos estudiosos le llaman Capitaloceno, período de transición marcado, entre otras cosas, por la crisis ecológica y el cambio climático que afecta no solamente a los seres humanos sino a todas las especies y ecosistemas que conforman la red de la vida. El tema de la energía está en el centro del debate, un tema que Iván Illich había trabajado en un ensayo llamado “Energía y equidad” en 1978, hace más de 4 décadas.

La Derecha mundial se siente pues, amenazada y su reacción siempre sumamente peligrosa obedece a estas circunstancias. Sus conspicuos representantes, engendros de la humanidad, Netanyahu y Trump, no cejan en su empeño de destruir, despojar, asesinar. Gente sin escrúpulos portan orgullosamente la espada de la muerte.

La lucha es integral. La Iglesia se ha sentido cuestionada desde hace tiempo. Ha sido urgente su posicionamiento ante estas calamidades infernales. El Papa Francisco lo había advertido. Se preguntaba, entonces…

. ¿Pero cómo encaminar a la sociedad de hoy en la senda de lo espiritual y religioso si el capitalismo neoliberal ha colonizado nuestras mentes con el materialismo, el relativismo, el egoísmo, el consumismo, la idolatría del dinero y el poder económico? Es por ello que se asignó la indesmayable misión de concientizar acerca de que la miseria humana y la destrucción del planeta nunca han sido fenómenos “naturales” e irreversibles sino la consecuencia de un sistema desviado. “Lo que la iglesia critica es el espíritu que el capitalismo ha alentado al utilizar el capital para someter y oprimir al hombre” señalaba en su libro Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro. Y no vaciló en afirmar: “Nadie puede aceptar el neoliberalismo y ser un buen cristiano”.

Esto afirma la Teología de la Liberación:

-La salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.

-La liberación consiste en la toma de conciencia ante la realidad socioeconómica latinoamericana y la necesidad de eliminar la explotación, la falta de oportunidades e injusticias de este mundo.

-La situación actual de la mayoría de los latinoamericanos contradice el designio histórico de Dios y es consecuencia de un pecado social.

-No solamente hay pecadores, hay víctimas del pecado que necesitan justicia y restauración.

No disminuyó el tono de sus combativas admoniciones. En Santa Cruz de la Sierra dijo “el sistema capitalista ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo”, y agregó “este sistema no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores… no lo aguantan los pueblos. Nadie puede aceptar el Neoliberalismo y ser un buen cristiano”.

El Capitalismo que tiene como dios al dinero, es el verdadero ateo. No puede aceptarse como hombre de Fe a todo aquel que explote a su prójimo. Que robe y que mienta. ¿De qué forma habríamos de pensar-nos en el mundo alienado, que venera ídolos, mercancía y dinero, para que el pensamiento utópico de los creyentes en otro-mundo tuviera un lugar?

AGRIETAR EL CAPITALISMO, de John Holloway, es un llamado a la acción: agrietar, resquebrajar, despedazar este modelo que convierte todo en mercancía, que a todo le pone precio y que mide su éxito en relación con cantidades monetarias y no con calidades humanas. Agrietar el Capitalismo, enfrentarlo, edificar una nueva casa. ALGO ANDA MAL, sospecha Tony Judt. Y no es una simple sospecha, es una confirmación. Todo camina hacia el caos integral destruyendo la vida. Es una lucha en favor de la vida, una lucha defensiva primariamente, por la sobrevivencia. POLÍTICA DEL REBELDE, de Michel Onfray, recupera el sentido prístino de esa labor edificante que atiende a los necesitados, con su alimento, vestido, vivienda, educación, recreación… De ahí que…

“La tarea de la historia consiste en establecer el más acá de la verdad, después que se ha desvanecido el más allá (…) la misión de la filosofía puesta al servicio de la historia… La crítica del cielo se torna de este modo en crítica de la tierra (…), la crítica de la teología en la crítica de la política”. Karl, Marx, Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel (2007: 492).

Hugo Carbajal Aguilar