

En reiteradas ocasiones he escrito sobre mis malas experiencias utilizando el único transporte directo entre la ciudad de Cuautla y Cuernavaca, razón por la cual desde hace ya varios meses dejé de utilizar el servicio de Estrella Roja de Cuautla. La razón más que conocida, la ineficiencia, los malos tratos y lo costoso del pasaje. Hace solo unos días por una cuestión de urgencia tuve que volver a “utilizar” sus servicios, lo pongo entre comillas porque al llegar en punto de las 6:00 horas de la mañana y preguntar en taquilla a qué hora salía el próximo autobús, la respuesta -para nada sorprendente- fue que había que esperar una hora y media aproximadamente para la llegada de la próxima unidad. Afortunadamente alguien me hizo el favor de llevarme y llegar a tiempo a Cuernavaca.
Así como yo, conozco a varias personas que han optado por utilizar otro tipo de opciones para trasladarse de Cuautla a Cuernavaca, pero parece que a ninguna autoridad estatal le preocupa la comunicación directa entre estas dos ciudades. A pesar de las numerosas quejas de los usuarios, la empresa se lava las manos y continúa manejándose con la misma ineficiencia de la que he hablado en otras entregas. Vaya, ni siquiera la intervención de una de las instituciones más eficientes de este país como es la Profeco ha hecho mella en el deficiente servicio que presta a los morelenses.
A la distancia da la impresión de que no hay suficientes camiones, faltan operarios o simplemente no quieren o no pueden cumplir con lo que se esperaría de una empresa de transportes que dice ser de “primera”. Lo cierto es que quienes pagan los platos rotos son las personas que se ven en la necesidad de utilizar sus servicios.
El llamado de atención hacia las autoridades es claro, la conexión directa entre la capital y la región oriente del estado de Morelos requiere de una diversificación del transporte público, que sea eficiente, accesible y sobre todo respetuoso con sus clientes. ¿Cuáles son los beneficios de mantener activa una empresa tan inoperante? Con esto no quiero decir que se liquide a Estrella Roja de Cuautla, lo que señalo y con un afán casi utópico me gustaría contar con diferentes opciones tanto públicas como privadas para poder trasladarme de un punto a otro, sin la necesidad de tener que viajar de pie desde Cuautla a Cuernavaca solo porque la siguiente unidad tiene programada sus salidas en más de una hora, pero eso sí, uno debe pagar el pasaje completo aunque no tengas lugar.
Recuerdo que en su momento tanto Estrella Roja de Cuautla como Pullman de Morelos se manejaban bajo estándares aceptables y eficientes, sin embargo, desde hace ya varios años a la fecha eso es un recuerdo cada vez más lejano. Guardo la expectativa de que en este gobierno, que ha atendido numerosas causas en beneficio de los morelenses no haga oídos sordos ya que la comunicación entre la capital del estado y la principal ciudad en la región oriente no es poca cosa. El del transporte público en Morelos no es una problemática que este por estallar, es algo que ya tenemos presente y muchos padecemos, la intervención de las autoridades es más que urgente.
Ojalá esta nota sirva, aunque sea solo para incomodar a algún funcionario que haga algo por mejorar esta situación, porque día con día son cientos los que nos trasladamos de un punto a otro. Y así como sucede con la ruta entre Cuautla y Cuernavaca, revisar las demás conexiones de Pullman y Estrella Roja con distintas zonas del estado, estas quejas de las que he hecho mención también suceden en ostros municipios en donde estas empresas, que dicho sea de paso son las únicas, ofrecen sus servicios.

*Historiador

