De la jerarquía a la cooperación: Una Nueva estatalidad

Prudenzio Oscar Mochi Alemán *

Durante más de tres décadas, conocidas como los «treinta gloriosos años», nos acostumbramos a un estado de bienestar que, con variaciones entre países, se concretó en políticas públicas dirigidas principalmente a trabajadores formales y asalariados. Este modelo se sustentaba en gobiernos liberal-representativos, centralizados y jerárquicos, donde los únicos interlocutores válidos eran las patronales y los sindicatos. Las políticas públicas carecían de transversalidad y el Estado-nación era el referente territorial clave, con un enfoque en la construcción de mercados internos.

La hegemonía del bloque extractivista resultó en una industrialización sustitutiva débil, sostenida por aranceles aduaneros fuertes o maquiladoras dependientes de la globalización. Esto, especialmente en México, favoreció el mercado estadounidense y sostuvo una clase rentista y burocrática.

En los años setenta, la globalización comenzó a cuestionar este modelo, promoviendo una descentralización del capital y la producción en la periferia. La financierización y los avances tecnológicos transformaron el mundo laboral, incrementando la economía informal y debilitando el estado de bienestar. Las políticas neoliberales fortalecieron el mercado como regulador social y promovieron la delegación de actividades estatales al sector privado, aumentando la desigualdad, pobreza y exclusión social.

La ciudadanía comenzó a exigir mayor participación, especialmente localmente. Movimientos sociales de campesinos, minorías sexuales, feministas y desempleados emergieron, cuestionando las desigualdades y proponiendo mecanismos de participación como jurados ciudadanos y presupuestos participativos.

Se buscaba una relación menos vertical entre el Estado y la ciudadanía, con una democracia participativa y gobiernos integrados que operen desde lo global hasta lo local. Nuevas formas de participación política han surgido desde entonces, algunas buscando presionar al Estado, otras colaborando con él. Asociaciones, cooperativas y redes como el Nodess Morelos solidario y cooperativo trabajan por un espacio sustentable y democrático.

La nueva visión es una democracia cooperativa basada en la diversidad y la cooperación, desdibujando la división tradicional entre Estado y mercado. Se promueve la autogestión social, comunitaria y cooperativa, buscando horizontalidad y menos jerarquías. La cooperación desde las bases, sin intermediarios, se vuelve central. Nuevas formas de organización como el autoempleo y la economía popular, junto con la economía solidaria y comunitaria, demandan una nueva estatalidad que construya lo común, más allá de lo público y privado.

*Miembro del Nodess Morelos Solidario y Cooperativo

mochiprudencio@gmail.com

Un dibujo animado con letras

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Prudenzio Mochi Alemán