

La recuperación del tejido social en espacios educativos del Estado de Morelos
María de la Paz García Orozco*
Hoy en día, México atraviesa una de las peores crisis sociales de su historia reciente. En cada rincón de nuestro país se percibe una creciente tensión: comunidades fragmentadas, familias dañadas por la violencia, jóvenes sin oportunidades y con una gran posibilidad de caer en la drogadicción o ser reclutados para el crimen organizado, espacios educativos asediados por la violencia, y una ciudadanía que cada vez ha perdido más la confianza en sus instituciones.
El sistema hegemónico actual ha jugado un papel fundamental para propiciar este estado de desconexión en nuestra sociedad, pues, desde la década de los 80´s, America Latina ha sido escenario de una “transformación” económica que, con el ilusorio argumento de estabilizar las economías, reducir la deuda externa y eliminar los índices de pobreza, ha trastocado más bien la estabilidad social a través de un aumento significativo de la desigualdad, pobreza y en general, una fragmentación del tejido social. En este sentido, se ha conducido a la sociedad a una insensibilización sobre la importancia de la creación de relaciones humanas y lazos de cooperación; en su lugar, se ha permeado la competencia y el individualismo.
Dinámica actual en los espacios educativos del estado de Morelos
La recuperación del tejido social en los espacios educativos del estado de Morelos es el centro de análisis de la presente reflexión, especialmente considerando que esta entidad presenta uno de los mayores índices de violencia escolar, de acuerdo con la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim). Asimismo, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH, 2021), indica que, en el ámbito escolar, el 30.8% de las mujeres de 15 años o más, sufrieron algún tipo de violencia escolar a lo largo de su vida estudiantil, y a su vez, el 19.3% experimentó algún tipo de violencia escolar en los últimos doce meses. El dato anterior resulta alarmante considerando que la población estudiantil de ese año fue de 497,308 estudiantes, lo que quiere decir que al menos 153,000 mujeres sufrieron algún tipo de violencia durante ese periodo.

El pasado 18 de febrero de 2025 en sesión ordinaria del Congreso del Estado de Morelos, la diputada Andrea Valentina Guadalupe Gordillo Vega presentó la iniciativa de reforma, para adicionar un artículo 152 Bis a la Ley de Educación del Estado de Morelos, este cambio, buscaría que la Secretaría de Educación Pública (SEP) implemente de forma independiente un protocolo obligatorio para controlar el acceso de padres, tutores y personal ajeno a las escuelas, con el fin de garantizar la seguridad de niñas, niños y adolescentes en los planteles de educación básica y de bajar la tasa de violencia infantil registrada en el estado (Congreso de Morelos, 2025).
Así, en el estado de Morelos la violencia escolar dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una expresión cotidiana de una crisis más profunda: la fragmentación del tejido social. Las escuelas parecieran ser lugares seguros, pero la realidad es que en numerosas ocasiones han sido blanco de ataques a menores y a su integridad. Ante esta realidad, han surgido una variedad de alternativas con el fin de transformar los entornos educativos y recuperar esa Cultura de la Paz que debería de imperar en cualquier entorno educativo.
El Gobierno de Morelos a través de la Secretaría de Educación y el Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), lleva a cabo capacitaciones a los docentes para crear entornos educativos seguros, con el firme objetivo de prevenir, detectar, notificar, intervenir y dar seguimiento a casos de violencia y acoso escolar (Gobierno de Morelos, 2024). Así también, el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), en coordinación con estudiantes de Cuernavaca, lleva a cabo pláticas dirigidas a fortalecer la prevención del acoso escolar, promover una convivencia armónica y respetuosa dentro de los entornos educativos. En este sentido, para atenuar los efectos de esta descomposición del tejido social en los espacios educativos, se requiere un compromiso colectivo de diversos actores para crear estrategias y programas sociales que disminuyan este índice de violencia.
*Estudiante de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, Colaboradora del NODESS Morelos Solidario y Cooperativo.422090597@derecho.unam.mx
Enlaces de interés
Congreso de Morelos. (19 de febrero de 2025). Propone Andy Gordillo un protocolo para controlar el acceso a personal ajeno a los centros escolares de educación básica. Obtenido de congresomorelos.gob.mx: https://congresomorelos.gob.mx/2025/02/19/propone-andy-gordillo-un-protocolo-para-controlar-el-acceso-a-personal-ajeno-a-los-centros-escolares-de-educacion-basica/
Gobierno de Morelos. (13 de noviembre de 2024). Docentes de Educación Básica se capacitan para tener entornos seguros, con el firme objetivo de prevenir, detectar, notificar, intervenir y dar seguimiento a casos de violencia y acoso escolar. Obtenido de www.morelos.gob.mx: https://www.morelos.gob.mx/ultimas-noticias/promueve-gobierno-de-margarita-gonzalez-saravia-acciones-para-la-convivencia-sana-y-pacifica-en-escuelas-de-morelos
INEGI. (2021). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares. Obtenido de Instituto Nacional de Estadística y Geografía: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/endireh/2021/doc/17_morelos.pdf


