
Una puerta para las voces de Morelos
Ricardo Arce*
En la libreta abierta de madrugada, en el archivo que alguien guarda con recelo, en el ajetreo de la oficina o en medio de las actividades domésticas, la literatura siempre encuentra la manera de nacer. Es una rabieta, una cosquilla, una necesidad inevitable. Sin embargo, suele ocurrir que, por pudor, paciencia o dudas, esos textos permanecen en un territorio privado durante mucho tiempo. O, simplemente, nunca ven la luz.
En “La biblioteca de Babel”, Jorge Luis Borges imaginó un universo compuesto por una biblioteca infinita. Allí se encontraban todos los libros que habían sido escritos y todos los que podrían escribirse. En algún anaquel remoto –sugiere el cuento– descansan los volúmenes que aún no han sido escritos o que todavía esperan a sus lectores. Cada que un manuscrito abandona el cajón y se convierte en libro, podríamos decir que encuentra su lugar en los estantes de esa biblioteca interminable, a la espera de sus lectores.
En Morelos hoy existe una puerta: la Convocatoria Francisco Rebolledo para Obra Inédita del Estado de Morelos, concebida para dotar de una presencia tangible, accesible y duradera a las voces ocultas de las escritoras y escritores del estado. Voces que dialogan, tienden puentes y contribuyen a afirmar nuestra identidad cultural. Al mismo tiempo, la convocatoria celebra la trayectoria de uno de los autores más significativos de Morelos: Francisco Rebolledo. Su obra, sólida e irrepetible dentro de la narrativa mexicana –en particular su novela Rasero, ganadora del Premio Pegaso de Literatura 1994– cimenta una trayectoria marcada por el rigor literario y la exploración de universos históricos y culturales complejos.
Además, Rebolledo fue un maestro entrañable y minucioso. Su legado continúa en las letras morelenses, de la mano de escritoras y escritores que pasaron por su guía, entre ellos Alma Karla Sandoval, Roberto Abad y Monserrat Ocampo. Nombrar en su honor a la convocatoria también es un gesto de continuidad: distinguir la importancia de su obra mientras que, bajo su tutela, las nuevas voces comienzan a construir la suya.

Muchas escritoras y escritores trabajan en relativa discreción: afinan sus poemas, corrigen sus novelas, reúnen sus cuentos o ensayan los diálogos de una obra de teatro en su habitación. La Secretaría de Cultura del Estado de Morelos, a través de la Dirección de Publicaciones y Fomento a la Lectura y el Fondo Editorial del Estado de Morelos (FEDEM) reconoce que la lectura y la escritura son herramientas fundamentales para el desarrollo cultural y social: lograr que las historias circulen y dialoguen, fortalece a identidad morelense y genera comunidad.
La literatura escrita en Morelos merece circular, leerse, ocupar un lugar en los espacios públicos y en la conversación cultural del estado; sobre todo merece perdurar en una comunidad tejida por sus voces. Por eso, volver al papel es fundamental.
En un contexto donde todo tiende a desplazarse hacia lo digital –hacia la velocidad de lo inmediato y la fragilidad de lo finito–, el libro físico conserva su cualidad de permanencia. Un libro puede pasar de mano en mano, viajar de una biblioteca a otra, quedarse abierto sobre la mesa o en un estante, a la esperar del siguiente lector.
La Convocatoria Francisco Rebolledo para Obra Inédita del Estado de Morelos abarca diferentes categorías: poesía, narrativa, dramaturgia, ensayo literario, cuento infantil y juvenil y también textos dedicados a la identidad. Esto no es casual. Históricamente, Morelos ha sido un territorio fértil para la creación artística y literaria. Escritores de distintas generaciones y estilos caminan sus calles, visitan sus terrazas y, sobre todo, aprehenden y narran el mundo y al estado desde múltiples miradas.
Esa pluralidad de voces busca reunirse en la Colección Voces Vivas del Fondo Editorial del Estado de Morelos (FEDEM), donde los proyectos seleccionados abandonarán el territorio de lo privado para convertirse en libros. Entonces, quizá, ocurra algo parecido a lo que imaginó Borges: ese libro, ese gesto mínimo y necesario frente al infinito, abandona el silencio del cajón y encuentra su lugar y, por ende, sus posibles lectores, en los estantes de Morelos.
* Director general de Publicaciones y Fomento a la Lectura de la Secretaría de Cultura de Morelos

