

Tejido de complicidades
No hay mejor modo de preservar la memoria que compartiéndola.
Eduardo Galeano
Hay un hilo rojo que no une por destino amoroso, sino por historia compartida.
Un hilo que pasa de mano en mano, de cocina en cocina, de lengua en lengua; que entreteje voces, cantares, memorias y oficios. En las comunidades, ese hilo no es invisible: se manifiesta en los tejidos, en las recetas, en las canciones, en la fiesta. Nos recuerda que nadie está solo, que toda cultura es una red. Y que, mientras ese hilo exista, la memoria vive.
Este año decidimos instalar formalmente las reuniones de coordinación con autoridades municipales de cultura: acciones para articular y cooperar a nivel territorial, que nos permitan tejer horizontes comunes, conectar desde lo que compartimos e impulsar un amplio sentido de corresponsabilidad institucional.

Durante estos meses hemos realizado tres sesiones de trabajo en los municipios de Tlaltizapán, Totolapan y Yautepec, convocando a directoras y directores de cultura de todo el estado. Con ellas y ellos hemos construido una agenda que permita aterrizar localmente los ejes planteados en el Plan Estatal de Desarrollo para el ámbito cultural: Fomento a las Artes y Formación de Públicos; Iniciación Artística y Profesionalización del Sector Cultural; Acceso a la Lectura y Fomento al Libro; y Cultura Comunitaria e Infraestructura Cultural. Estos cuatro pilares constituyen el marco para hacer del Derecho a la Cultura una realidad tangible.
La primera sesión, realizada en febrero en el Museo de la Revolución del Sur, incluyó ejercicios de construcción colectiva e intercambio de anhelos. Nos reconocimos a partir de lo que compartimos y, con una madeja de hilo entre las manos, comenzamos a tejer complicidades. Enlistamos fortalezas y oportunidades regionales: la lengua, la memoria, el patrimonio biocultural y la diversidad cultural como puntos de partida para reafirmar nuestro lugar en el mundo.
En mayo, visitamos la Casa de Cultura de Totolapan, a un costado del Ex Convento de San Guillermo, recientemente reabierto tras las necesarias reparaciones por las afectaciones del sismo de 2017. Ahí, en el jardín trasero, hablamos de la consolidación de la infraestructura cultural en Morelos. Compartimos experiencias sobre trámites legales para la posesión de predios, elaboración de proyectos ejecutivos y herramientas para una planeación estratégica. También conversamos sobre las bibliotecas: como equipamiento, pero sobre todo como espacios vivos.
La última sesión, hasta volver a encontrarnos, se realizó esta semana en el atrio de la parroquia de la Asunción de María y en el Museo del Chinelo, en el municipio de Yautepec. Fue un encuentro enriquecedor donde acordamos la agenda de intercambio para festividades locales, procesos de formación en gestión cultural y estrategias para resguardar la memoria. En esta jornada participó el Dr. Víctor Hugo Valencia, delegado del Centro INAH Morelos, quien ofreció una charla sobre la importancia del cuidado municipal de los recintos históricos, la apropiación social de estos espacios y la inmensa riqueza patrimonial del estado.
Estos encuentros comienzan a evidenciar un compromiso renovado con el trabajo colectivo y con el desarrollo cultural, no como una obligación administrativa, sino como una trama viva que concretas acciones certeras. Como aquella vieja historia del hilo rojo, descubrimos que la cultura también es destino, que estamos conectados por ella y que, mientras ese hilo nos una, la memoria sigue latiendo.
*Secretaria Técnica de la Secretaría de Cultura del Estado de Morelos

Museo del Chinelo, en el municipio de Yautepec. Foto: Gobierno de la República

