

Llevamos 7 años de gobierno de la 4T y se derrocha dinero haciendo política y pensando solo en política, para conservar y mantener el poder. Como expresar el politólogo, Romero Apis, “siempre han existido mujeres y hombres inteligentes y en este tiempo también los tiene. Pero no siempre hemos tenido ideas y en este tiempo han escaseado.” Pruebas y evidencias hay de sobra. El futuro de México se avizora incierto y con rezagos estructurales, que nos colocan en la ruta de un país de cuarta, donde el Chapulín Colorado no vendrá a salvarnos, salvo que ocurra algo extraordinario. Por lo pronto no alcanzamos boleto para el tren de la Inteligencia Artificial (IA).
El gobierno mexicano enfrenta grandes desafíos en la era de la inteligencia artificial, pero uno de los aspectos más preocupantes es su falta de una estrategia clara y concreta para integrar esta tecnología en políticas públicas. A pesar del auge global en desarrollo y aplicación de IA, México sigue rezagado en la inversión y regulación que permitan aprovechar sus beneficios de forma segura y eficiente.
Además, el gobierno ha dejado de fomentar adecuadamente la educación y capacitación en habilidades digitales y de IA, apenas los esfuerzos son incipientes y el obstáculo más grande tiene nombre y apellido se llama el sindicato de maestros la CNTE y el SNTE. Sin un programa nacional robusto que prepare a estudiantes y trabajadores, el país corre el riesgo de ampliar la brecha tecnológica y laboral frente a otras naciones que ya apuestan por formar talento especializado en este campo, se hace, pero a nivel particular.
Finalmente, el gobierno también ha dejado de aprovechar la inteligencia artificial para optimizar sus propios procesos internos y servicios públicos digitales. La modernización administrativa podría ganar en eficiencia y transparencia si incorporara herramientas de IA, pero la lentitud en adoptar estas innovaciones limita los avances en la gestión pública y el bienestar ciudadano. El gobierno mexicano tiene tres talones de Aquiles que no ha podido con ellos: la delincuencia, la corrupción y el magro crecimiento económico.
*Ex catedrático de la UAEM y analista político

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