

Ruta Zapata: la inexistencia como inasible esencia de un proyecto fallido
“¿A dónde irán a buscar [quienes] viven en patrias de bruma la sensación de serenidad, de quietud, de pacífico y fuerte dominio sobre el alma propia, […] de que podemos gozar nosotros los hijos de la tierra del sol que venimos a encontrar en nuestros deliciosos valles, […] muy lejos en la diafanidad de un aire cristalino, limpio, inmutable, quieto, silencioso y por lo mismo tan elocuente?”, preguntó Felipe Ruiz de Velasco y Leyva ‒1937.
La denominada Ruta Zapata es inexistente. Por lo menos es un engaño o un despropósito. No hay un proyecto concreto; no existe el marco legal que la sustente; su delimitación territorial es imprecisa y contradictoria; no existe la infraestructura necesaria; no hay un padrón de prestadores de servicios; no hay trabajo concertado entre las tres esferas de gobierno; las organizaciones sociales están excluidas. La Ruta Zapata es, en esencia, inasible.
“Pero es lamentable convencerse de que habiendo en el centro de Morelos una tan privilegiada zona que fué siempre la primera por su agricultura, industria, comercio y pudiendo rivalizar por la belleza de su naturaleza tropical, permanezca ignorada”. Así era como el ingeniero agrónomo y administrador de las haciendas de Santiago Zacatepec y San Nicolás Obispo valoraba el potencial cultural y turístico de la región suriana morelense.
En 1999, atendiendo la restauración de los inmuebles históricos dañados por el sismo de aquel año, Manuel Galguera Villa, Alfonso Toussaint Schneider, Ernesto Álvarez Uribe y Carlos Benítez Fuentes, desarrollaron la idea y el proyecto de la Ruta Zapata. Contando con el apoyo del gobernador provisional Jorge Arturo García Rubí realizaron la delimitación, el proyecto arquitectónico, el plan de desarrollo urbano, la señalización y el logosímbolo.
“La descripción de aquellos incomparables lugares no seré yo el que intente hacerla, pues amerita la intervención de uno de nuestros mejores literatos, acompañado de muy buenos fotógrafos. Supongo que se llevará a cabo esta patriótica empresa para poder seducir, como procede, en grado superlativo con la literatura que convenga y ostenten las ilustraciones que corresponden a su alto rango”, planteó el mismo Ruiz de Velasco en su propuesta.

Al abandono gubernamental se suman paupérrima inversión pública y privada, carreteras en mal estado, deficientes servicios de transporte, alimentación y hospedaje, museos vacíos, inseguridad y violencia, se suma el desinterés ciudadano. Sin proyecto, sin marco legal, sin vinculación institucional, sin financiamiento, sin participación social, cualquier intento de hacer realidad la ahora inexistente Ruta Zapata estará destinado al más rotundo fracaso.
Historia y evoluciones del cultivo de la caña y de la industria azucarera en México hasta el año de 1910; Felipe Ruiz de Velasco; primera edición; Editorial Cvltvra; México; 1937; 552 pp.
Conversación con el arquitecto Manuel Galguera Villa.

Imagen: Estatua ecuestre de Emiliano Zapata Salazar (fragmento);
1933; Cuautla, Morelos. Archivo Jesús Zavaleta Castro.

