

En el Café Librería La Bigotona se llevó a cabo un conversatorio para dar a conocer la poesía de María Luisa Villanueva. El colectivo “Avanza la transformación” organizó el evento.
Es necesario dar a conocer la situación que está pasando María Luisa y apoyarla en su lucha para lograr la verdad y justicia que merece.
Lo ocurrido a María Luisa Villanueva no es un caso excepcional, forma parte de un sistema corrupto, que trabaja en impunidad. A su lado, atrás y delante de ella hombres y mujeres claman por justicia.
A través de la escritura María Luisa narra el horror que padeció en su condición de mujer y pobre. Ella fue secuestrada por la policía antisecuestros de la Fiscalía de Morelos, el 6 de enero 1998. Asi lo cuenta en su poema “Sobreviviente”:
Apenas caía la noche,
Era el sexto día de enero

Y recién había iniciado el invierno,
Justo el año veintitrés de mi vida,
Cuando fui llevada con violencia,
Sin motivo ni causa legal alguna,
A un siniestro y lúgubre lugar,
María Luisa recurre a la palabra escrita, como herramienta para transformar su dolor, su rabia. La escritura es una manera de curar heridas, el solo hecho de escribirlas, es ya, darles otra realidad, sanarlas. Cuando escribo la palabra dolor, coloco el dolor en otro sitio.
María Luisa, nos cuenta que fue llevada a un siniestro y lúgubre lugar.
Con las manos atadas hacia atrás,
A empujones y con maltrato soez,
Sometida con fuerza de los cabellos,
Trasladada a tientas, sin poder ver,
Hasta que, como media hora después,
Fui arrojada sin consideración
Al piso de alguna vivienda solitaria,
Cayendo encima de algún desdichado
Que yacía adentro, atormentado,
Que gemía y se dolía de dolor,
Indefenso, postrado, victimado.
Cuatro días la mantuvieron vendada, amarrada a una silla, sin comer o beber, sujeta a maltrato soez, abusos sin límites en contra de una mujer indefensa.
Mis agresores, en número de siete,
Parecían maquinas sin alma
Impulsadas solo por la brutalidad,
Entre quienes estaba una mujer
Que hacía las veces de distractora
Para que sus cómplices dementes
Aumentaran momento a momento
Su ferocidad y vulgar acoso,
Bajo tortura le imputaron el delito de: robo de joyas ligado a un secuestro. La sentencia fue por 30 años. Resulta que las joyas habían sido robadas seis meses antes de que ella fuera secuestrada, también había un secuestro que no averiguaron, pero se lo achacaron a ella. Tomaron un expediente atrasado y se lo adjudicaron.
No estaba en mis manos defenderme,
Por mis limitadas fuerzas que,
Contra mis deseos, me abandonaban,
Como tampoco estaba a mi alcance
La posibilidad de repeler la agresión
Más infame, cobarde y artera,
Cometidas con vileza y ruindad,
Perpetradas en nombre de la ´ley´
Por quienes debieran honrarla;
Hoy, jueces y fiscales cómplices de la corrupción policiaca, no reconocen su inocencia, a pesar de que está probada, ella acusa que los operadores de justicia son un estorbo para que se haga justicia efectiva.
Indigna y da coraje que una mujer, que representa a miles, haya sido arrebatada, separada de sus hijos, uno de 11 meses, cuando la secuestraron, y otro de 8 años. Nadie podrá devolverle esos años, vividos injustamente, en la cárcel de Atlacholoaya, municipio de Xochitepec.
María Luisa nos sitúa frente al sistema de injusticia que padecemos. Fiscales, policías y delincuencia forman un entramado de corrupción que persigue a personas pobres, pues como dice María Luisa, a ella los policías que la torturaron le pedían 200 mil pesos para librarla. Su familia y ella no tenían esa cantidad.
Ningún mal había hecho a nadie,
Que, si algún reproche merecía,
Era haber nacido mujer y ser pobre,
Porque desde el primer momento
Los falsos ´guardianes´ de la ley
Pidieron dinero para déjame ir,
Poniendo precio a una quimérica ´justicia´,
Esa que en una sociedad desigual
Los oprimidos no podemos comprar.
Su abogado Eutiquio Damián Santiago ha luchado junto con María Luisa para que se reconozca su inocencia, que está más que demostrada, también exigen que se castigue al grupo de antisecuestros comandada, entonces, por Armando Martínez Salgado.
Sin embargo, el entonces fiscal Carmona Gándara, acusado de varios delitos, por lo cual fue removido de su cargo, no permitió que el caso se resolviera, pues sería reconocer el secuestro y la tortura.
A María Luisa le fue realizado el Protocolo de Estambul, mismo que probó las secuelas de la tortura que padece, sin embargo, la fiscalía no ha respondido.
En aquel lugar de almas muertas,
Permanecí amarrada a una silla,
Completamente inmovilizada,
Vendada, con las manos hacia atrás,
Entumidas mis extremidades,
Sin poder ver la luz del día,
Navegando en las tinieblas,
Sin ingerir alimentos ni agua,
Sin vestimenta ni protección,
Y un crudo invierno mordiéndome la piel,
Completamente expuesta a mis agresores,
María Luisa sigue luchando porque se reconozca su inocencia frente a su familia y sus hijos, ya mayores de 26 y 33 años. Acusa la perversidad de quienes la torturaron, y obligaron a firmar un delito que no cometió, sembraron evidencias, señala la incapacidad del juez, avalado por el Tribunal Superior de Justicia, que la condenó a 30 años de prisión.
Y en aquella vorágine de violencia ruin,
De amenazas y de amagos miserables,
De rabia y de temor contenidos,
Están ahora las remotas raíces
De las llagas que hoy debilitan
Mi cuerpo con severas secuelas,
De la precaria salud que me atosiga,
Producto del hambre, de la sed y el maltrato.
¡He sobrevivido!
María Luisa Villanueva logró su libertad en febrero de 2023. Su lucha continua en busca de que la declaren inocente y se castigue a los la policías antisecuestros. Ella representa a miles de mujeres y hombres injustamente prisioneros por no tener dinero para comprar policías, jueces y fiscales.
¡Justicia para Mafer!
¡Alto al genocidio en Gaza!

