Talacha

Benjamín Aguilar

  1. f. Méx. Trabajo mecánico largo y fatigoso.

Real Academia Española

El árbitro pita y todos estamos cada uno en su posición. Doy indicaciones con una mano arriba porque la jugada viene de nuestro lado. Marquen a uno y déjenme de último hombre, digo desde la media luna del área grande. La orden se cumple a cabalidad porque Charly, mi central de marca, recupera el balón con una barrida limpia sobre la banda derecha, a lo Rafa Márquez en el mundial de Sudáfrica. Charly tiene veinte años y no terminó la prepa, a veces trabaja despachando en una verdulería en el barrio de Santiago y a veces trabaja de albañil, lo que caiga es bueno; es por mucho el mejor jugador de nuestra plantilla, tiene buen control de balón, buena salida desde zona defensiva y un remate de cabeza envidiable, pero Charly, al igual que muchos otros jugadores jóvenes, vive al día en la más espartana pobreza. En la liga municipal de Tepoztlán me conocen como el güero y ocupo una plaza de extranjero, es decir, no vivo en el pueblo y necesito un permiso especial para alinear, así como suena, como jugar en el Barça con pasaporte comunitario. La liga de Tepoztlán, al igual que muchas otras ligas amateurs en el estado, está repleta de leyendas vivas y cuenta con tres categorías, nosotros, los Lobos, estamos peleando el descenso en primera y queremos ganar en casa después de un mal inicio de temporada. Todos los equipos tienen una Historia que contar, todos los equipos saben también del desencanto de los últimos tiempos a raíz de la oleada de violencia. Históricamente el narcotráfico y el fútbol amateur han estado relacionados en la tradición futbolística morelense, y en Tepoztlán la mayoría de los equipos de primera son escuadras semiprofesionales que son financiadas por el narco. Estos contratan a la mejor talacha, jugadores que llegaron a primera y no pudieron mantenerse, veteranos que cobran por partido y por gol anotado. Eventualmente las escuadras de talacha también tratan de llevarse a los mejores jugadores de los equipos contrarios. A Charly le han ofrecido en repetidas ocasiones jugar en la talacha, y siempre ha dicho que no. Para nosotros Charly es nuestro one club man, nuestro Puyol en el Barca del sextete. Nadie reprocha cuando en un encuentro tan desigual como este el árbitro marca lo que quiere, pero a veces, como hoy, suceden milagros. Desempatamos de último minuto en un tiro de esquina, Charly entra al área rival con ventaja y remata de cabeza en las narices del portero. Termina el partido y no se puede contener la emoción porque hoy, a pesar de todo, vencimos a la estadística del mal, porque hoy, sin talacha, nos llevamos tres puntos a casa.

*Laboratorio de Contra/Narrativas, CIIHu, UAEM

Imagen cortesía del autor

La Jornada Morelos