

El pasado miércoles 26 de febrero, el Senado de la República aprobó la Reforma Constitucional, que prohíbe las figuras de relección inmediata y nepotismo electoral, promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum. No lo hicieron como deseaba la presidenta que entrará en el año 2027 y la mandaron al 2030 y vaya usted a saber que otras modificaciones le hicieron. A bote pronto quedó demostrado que la presidenta no tiene los hilos finos controlados para mandar una señal de control, fuerza y de poder.
El comportamiento de los actores y líderes políticos del congreso mostro cuáles son sus verdaderos intereses y cuál es su interés supremo, desde luego, no es el interés superior de la patria ni del pueblo que tanto utilizan en sus discursos. Mostraron que en la cúpula del poder se ha asentado la “cultura del patrimonialismo” ¿qué significa esto? Según Nathan Quimpo “el patrimonialismo es un tipo de regla en el que el gobernante no distingue entre patrimonio personal y público y trata los asuntos y recuso del estado como su asunto personal”. Cada uno de los líderes políticos ven al poder como parte de su patrimonio personal y no les importa nada más que el poder por el poder mismo.
Pongamos las cosas más claras todos los partidos políticos tienen dueño: empezando por Morena, su dueño es AMLO su fundador; el Verde Ecologista, fundado en 1986, sus dueños son los Jorge González Torres y su operador actual que teje los hilos desde el poder se llama Manuel Velasco ex gobernador de Chiapas y actual senador; del Partido del Trabajo (PT) su dueño es Alberto Anaya, quien lo fundo en 1990 y desde entonces no ha dejado de mamar la ubre del poder; Morena-PT y Verde Ecologista crearon una alianza que domina el control político de las dos cámaras, senadores y diputados.
El dueño del partido Convergencia es Dante Delgado desde 1997 y se alista para dejar un actor activo y el dueño dirigirlo desde de su paraíso; el PRI no tiene dueño, pero ya lo tiene bajo su dominio y tutela Alejandro Moreno; el PAN tampoco tiene dueño, pero se lo están disputando como oro molido y, el PRD en la pasada elección perdió su registro.
Finalmente, lo que reina es el nepotismo y los arreglos en lo oscurito, para que cada uno de ellos raje tabla de su fuerza política para beneficiar a sus familias y cuates, medrando así de las arcas de la nación.
* Ex universitario de la UAEM y analista político


