

Laboratorio de Contra/Narrativas, CIIHu-UAEM
Resisto porque escribo
Brenda Lizeth Zarco Rodríguez
Un día escuché en las noticias la siguiente frase “México ya no tiene tantos casos de homicidios desde que los llamaron desaparecidos”. Al leerla pensé que esas personas a las que se refieren realmente podrían estar vivos o no. Sea cual sea su condición, pensé, alguien los está buscando, los está esperando. Según El Universal, diariamente desaparecen 42 personas, 42 personas que deben de tener a alguien que los recuerde. Según Cimacnoticias cada 24 horas desaparecen 10 mujeres y, alarmantemente, se cometen 1.8 casos diarios de feminicidios en el país. Pienso que debo aprender a dejar de observar solo cifras, y ver a las víctimas de feminicidios como personas que tenían sueños, esperanzas y una familia. Una manera de recordar a estas víctimas nos la muestra la colectiva Existimos porque resistimos Morelos, un proyecto autónomo de lucha y resistencia feminista fundada en 2020, que actualmente crea expresiones artísticas para visibilizar a las víctimas de feminicidio y desaparición. Este colectiva se da cita dentro de la casona Spencer, en el centro de Cuernavaca, y en ella se realizan actividades entre las cuales destaca el grupo “Bordando historias”. Este grupo está conformado por mujeres madres de víctimas de feminicidio y desaparición forzada que buscan ayudar a visibilizar esta problemática. Este grupo se reúne los sábados a la sombra del patio de La Casona. Al llegar te recibe un ambiente muy familiar y ameno, como si esas mujeres dejaran afuera todas sus preocupaciones. ¿Su labor? Bordar los rostros, los nombres y las historias de las víctimas. Víctimas, que podrían ser sus hermanas, sus hijas, sus hijos, sus esposos, sus conocidos o simplemente el rostro de alguien que desapareció. Estos bordados son usados para formar dos mantas, una para las víctimas de feminicidio y otra para las de desaparición. Estas mantas son usadas en marchas realizadas en Morelos, pero además han sido llevadas a diversos países como parte de exposiciones. Al llegar por primera vez a la colectiva, me hice varias preguntas: ¿Por qué estas mujeres realizan estas actividades desinteresadamente? ¿Por qué crearon la colectiva? ¿Por qué debemos visibilizar este tipo de actividades? ¿Por qué estoy yo aquí? En el transcurso de mi visita traté de responder cada una las interrogantes: concluí que es importante que existan más lugares como este, porque reafirman una dimensión afectiva y responsable con esas mujeres que eran estudiantes, trabajadoras, madres, personas. Estas mujeres resisten en la colectiva, resisten a los ejercicios de su desaparición apareciendo, reapareciendo en los bordados. Hombres y mujeres que tenían sueños, familia, vida. Por último, pensé: sé que escribo estas palabras porque si algún día yo aparezco en los bordados de estas mujeres, realmente quisiera que no me olvidaran.

Foto de Berenice Gonzales
Existimos porque Resistimos, Morelos

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