Kimberly, Karol 

Compañeras del Laboratorio de Contra/Narrativas 

¿Cómo se le hace para nombrar las cosas cuando no encontramos palabras que describan esa rabia inmensa que nos atraviesa? ¿Acaso imaginamos que la universidad que tantas veces habitamos, la que nos acogió en sus salones, nos ignoraría de frente, nos desconocería? Con esta rabia que sentimos en el pecho, con las lágrimas de coraje que recorren nuestra cara, tomamos fuerza para nombrarte a ti, Kimberly, a ti, Karol. Porque no solo las nombramos desde la rabia, también las nombramos desde la memoria que se niega a borrar. Nos enseñaron que la universidad era un espacio seguro, un lugar de pensamiento y de resguardo, pero su ausencia nos obligó a cuestionarlo todo. Nos obligó a mirar los pasillos con otros ojos, a sentir el silencio. No es solo el nombre el que duele, es la certeza de la impunidad. Hemos entendido que nombrarlas no es un acto simbólico: es una exigencia. Que no aceptamos la normalidad de la violencia, que no vamos a acostumbrarnos a contar compañeras como cifras, que su historia no será un archivo ni un rumor que se apaga. La comunidad estudiantil ha tomado la universidad. Se ha destapado la suciedad contenida en las coladeras. Se están cayendo máscaras. El hartazgo estalló. La digna rabia nos moviliza. Tu ausencia, Kimberly, Karol, nos obliga a mirar lo que solemos ignorar o callar por miedo, pero que urge nombrar y transformar, pues pareciera que vivimos en un Estado en el que las instituciones que deberían garantizar el ejercicio de nuestros derechos son lo último que hacen (si es que lo hacen). Lo que sí hacen es una propaganda verde, morada, naranja, mientras vociferan discursos tan estructurados que parecen escritos por una inteligencia artificial. Como si todo fuera un performance. Kimberly, Karol, las honramos nombrándolas. Las honramos luchando para que su caso no quede impune. El hartazgo, la rabia, el enojo, la indignación nos rodea como comunidad, como sociedad, porque hoy nos faltan, Kimberly, Karol. Hoy y siempre las nombramos. Están presentes en cada voz, en cada palabra, en cada estudiante que se ha sumado a la lucha, que cuestiona, que exige respuestas, que no guarda silencio frente a las injusticias. Nombrar es un acto de memoria, de resistencia, de recordarle a todas aquellas instituciones que no son una cifra más en este país. Sus nombres nos acompañan en cada día y noche que tus compañerxs pasan en la universidad esperando respuestas, en cada marcha, voz, consigna, y en cada paso por construir espacios más seguros, justos, empáticos. Su ausencia nos convoca a seguir luchando. Kimberly, Karol, aquí estamos. Hoy, 8M, las mujeres universitarias saldremos por nuestras compañeras, por exigir que lxs estudiantes no seamos NUNCA un daño colateral.  Solo pedimos vivir.  Estudiar sin miedo es la exigencia.  

Laboratorio de Contra/Narrativas (CIIHu-UAEM) 

Fotografía cortesía de Jazmin Nuñez Garcia 
La Jornada Morelos